Año a año las estaciones de servicio de la Patagonia presentan falta de combustibles y no pueden hacer frente a una demanda que se duplica para la época de vacaciones. El problema llegó para quedarse y suma un nuevo inconveniente a los fueguinos que optan por usar el auto para viajar al norte, luego de trasponer las largas esperas en las fronteras y el caos vivido en el cruce de la barcaza.
Un informe de OPI Santa Cruz, indica que la falta de nafta la sufren los vacacionistas de nuestra provincia, de Santa Cruz y de Chubut, que optan por trasladarse al norte por vía terrestre. El problema, para colmo, no es nuevo y se repite año tras año, en ésta misma época.
El artículo de la agencia periodística indica que invariablemente año a año las quejan arrecian, los malhumores se potencian y la gente que viaja por la ruta nacional Nº 3 de sur a norte y de norte a sur se encuentra con un problema recurrente: la falta de combustible en las estaciones de servicio, principalmente las naftas y en menor grado el faltante de gas oil.
Anualmente, a partir del 15 de diciembre se llega a duplicar la demanda de combustible a lo largo de la ruta nacional Nº 3 debido al fenómeno «migratorio» estival que se produce, especialmente por la salida de familias en sus vehículos particulares, provenientes de la isla de Tierra del Fuego y luego de Santa Cruz y Chubut, lo cual impacta inexorablemente en los escasos surtidores que hay en los aproximadamente 2.000 kms que separan a estas latitudes, de centros con mayor distribución como pueden ser Viedma (RN) o Bahía Blanca (Bs. As.).
Consigna el artículo que desde Sierra Grande (Río Negro) hacia la línea sur, comienzan a agudizarse los problemas para conseguir naftas y a medida que el viajero avanza de norte a sur, encuentra mayores distancias entre un surtidor y otro, con el agravante de que, en alguno de los pueblos intermedios, donde sólo hay una o dos estaciones de servicios, el stock se acaba rápidamente y debe esperar horas o hasta uno o dos días, a que un camión repositor arribe con naftas o gas oil. Todo esto afecta notablemente al turismo y crea un malestar muy importante que fomenta el mal humor entre quienes llegan a la Patagonia a disfrutar del paisaje y no a sufrir por las rutas desabastecidas.
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