A falta de bebidas, una embotelladora cubana lo mismo hace vinagre que renta sus locales

A falta de bebidas, una embotelladora cubana lo mismo hace vinagre que renta sus locales

La estatal Ember, de Ciego de Ávila, tiene que diversificar su negocio para poder sobrevivir mínimamente

Después de varias semanas relatando los sinsabores de las empresas embotelladoras de refrescos en Cuba, Los Portales y Las Lomas, la prensa oficial de Ciego de Ávila se ocupa hoy de la tercera principal compañía de la Isla, Ember (Empresa de Bebidas y Refrescos), que da servicio también a Sancti Spíritus. Su caso contrasta con el de las otras empresas en lo que respecta a evitar el desastre económico, aunque para ello han tenido que diversificar tanto el negocio que la vida de los refrescos tampoco parece asegurada.

Ember había previsto obtener 220 millones de pesos en ventas este año, pero, consciente de la sobredosis de optimismo, la empresa presentó un plan de reajuste que no alcanzaba los 90 millones. "La considerable reducción no fue aceptada por el Ministerio de la Industria Alimentaria, porque implicaba la disminución de un 90% de bebidas alcohólicas y un 45% de los refrescos", cuenta su director, Juan Carlos Poveda López.

Según el funcionario, las dificultades para producir alcohol y azúcar están repercutiendo en la fabricación de las bebidas, aunque no son las únicas razones. Hoy se produce solo el 24% de los refrescos, el 32% de bebidas alcohólicas, el 80% de los vinos y el 100% del vinagre. La situación llegó a un extremo en el que la deuda acumulada con Tecnoazúcar, una de sus socias, ascendía a 9 millones que, hoy por hoy, se están liquidando, aseguran.

 

Otra iniciativa que han tomado, resultado de una colaboración con La Candelaria, es adquirir mermeladas de pulpas concentradas que envasan, procesan y comercializan

Para tratar de apuntalar este escenario, la empresa ha tenido que inventar soluciones que le han permitido mejorar ampliamente el panorama, llegando incluso a generar utilidades el pasado mayo y garantizar su producción para junio, julio y agosto. Pese a ello, al tener la previsión fijada en 220 millones, quedan muy lejos del objetivo.

"Pretendemos cerrar diciembre con todos los trabajadores reubicados y sin pérdidas, a pesar de que no se cumplan las utilidades previstas. Nos acercaríamos a 180 millones de pesos en ventas, con el 25% de aseguramiento de materias primas", dice optimista el directivo.

Para llegar ahí, la empresa ha tenido que dedicarse a las más variopintas actividades, incluida la renta de espacios y vehículos. Dos de sus camiones se alquilan a cuentapropistas, uno que colabora con el sector de la Salud y otro con la empresa láctea. Al contrario, a los trabajadores privados que tenían puntos de empresa ubicados en el Parque de la Ciudad les fueron retirados ya que, afirman, se obtiene mucho más con los ingresos de las ventas minoristas en la feria del fin de semana (30.000 pesos) que con el arrendamiento (5.700). Por alquilar, hasta lo hacen con el salón de protocolo de la empresa, servicio gastronómico incluido.

Más inventos: fabrican con una pequeña máquina vasos de plástico a partir de las botellas que se dañan en el proceso de producción, los venden a 40 pesos y, aseguran, tienen "buena demanda". Tal es así, que no están seguros de poder hacer tantos como les piden.

Otra iniciativa que han tomado, resultado de una colaboración con La Candelaria, es adquirir mermeladas de pulpas concentradas que envasan, procesan o comercializan a través de distintos canales. Además, de ahí obtienen el primer sirope concentrado a partir de la mermelada de mango con el que suplen la falta de esencias para refrescos. "Subsistimos con eso, porque no hay ácido fosfórico, no hay benzoato de sodio, no hay azúcar y no hay esencias".

Las mermeladas se han convertido en jugos y refrescos y los obreros de Ember, además, hacen comida (congrí con carne de res, vianda y ensalada, por 230 pesos ) o ponen a la venta vinagres con sabores o vinos secos condimentados.

 

Para obtener ginebra local hay un proyecto en ciernes que será el primer contrato de asociación económica internacional firmado por el Ministerio de la Industria Alimentaria

Al vino dulce, otro producto que estaba parado, le han bajado dos grados de alcohol (de 13 a 11) y le aumentan la levadura para estimular la fermentación, con lo que tienen asegurados estas bebidas hasta finales de agosto. La flor de jamaica, además, ayuda a proveer de mayores cantidades de vino, una planta con la que, por si fuera poco, se prevé hacer productos de higiene, "aunque hacerlo es difícil por ahora, porque se necesitan equipos y recursos".

Para obtener ginebra local hay un proyecto en ciernes que será el primer contrato de asociación económica internacional firmado por el Ministerio de la Industria Alimentaria.

"Se hizo con gran parte de materias primas avileñas, con la mermelada de un productor independiente de Ceballos. A partir de ahí, se nos solicitó 4.000 litros de guarapo, incluso que tramitemos un nivel de tierra, donde sacar la caña, molerla, procesarla y destilar ese guarapo. Que todo sea agroecológico". Además, aspiran a contar con otras industrias de la zona para obtener la fruta y, finalmente, destilar el alcohol, unas 250.000 botellas, esperan.

En una parcela abandonada que hay junto a la empresa y que ejercía como zona de parqueo de autos hasta hace poco se ha sembrado, permitiendo recoger más de 30 kilos de productos destinados al comedor que se venden a los trabajadores, y se prevé abrir una línea de envasado de cócteles con más de 30 bebidas alcohólicas que también llevan productos agrícolas de Ciego de Ávila.

Según Poveda López, este año la necesidad de alternativas ha llevado a no contratar a cuatro de las unidades empresariales de base. "Ellas mismas se lo están buscando", espeta el directivo, que ha tenido que hacer de todo para salvar otra empresa que se hundía. Los esfuerzos de los trabajadores, sin embargo, no quedan muy reconocidos en el elogioso reportaje de Invasor, que atribuye las mejoras a las "43 medidas aprobadas para fortalecer la empresa estatal socialista y otras 17 orientaciones del Ministerio de la Industria Alimentaria".

"No es que estén inventado –dice la nota– es que se les ha otorgado la facultad para guapear cada centavo".

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