Con tono salomónico, el Tribunal aceptó argumentos de los dos países. Así, cedió a Lima parte del espacio marítimo que pedía, pero ratificó límites que quería Santiago. Apoyo de ambos gobiernos.
El tribunal tomó argumentos de las dos partes para su decisión. Así, concedió a Perú 22.000 kilómetros cuadrados de mar de los 38.000 que reclamaba, pero ratificó parcialmente la línea divisoria que delimita ambos territorios tal como lo exigían los chilenos en resguardo de su actividad pesquera.
“Es un motivo de satisfacción que la Corte haya reconocido la validez de la posición peruana”, destacó en Lima el presidente Ollanta Humala, “en el sentido de que no existe un trazado de límites con Chile hasta la milla 200”. Ante un público local en Loma, Humala aseguró: “Hoy es una fecha histórica. El Perú ha culminado la definición de sus límites (…) puede sentirse satisfecho”.
Exactamente al mismo tiempo, el presidente saliente Sebastián Piñera habló en Santiago de una “lamentable pérdida” para Chile, pero destacó que la Corte reconoce “en su total integridad el mar territorial y soberano”. En la misma tarde, ambos mandatarios mantuvieron un contacto telefónico para tratar este fallo y fijar detalles para su implementación.
Chile obtuvo reconocimiento en el principal punto que defendía: que el tratado de 1954 delimitó la frontera marítima entre ambos países mediante una línea paralela a la frontera terrestre que sale desde el llamado “Hito 1”. El tribunal entendió, no obstante, que las aguas chilenas no llegan hasta las 200 millas marinas, como pretendía Santiago, sino sólo hasta las 80 millas. A partir de ahí, los jueces de La Haya quiebran el paralelo hacia el suroeste y trazan una línea equidistante, que hace perder a Chile unos 22 mil kilómetros cuadrados de mar, con lo que benefició aquí a Perú.
La presidenta electa, Michelle Bachelet, que asume el 11 de marzo próximo, subrayó que el fallo “es obligatorio” para ambas partes. “Trabajaré para que la sentencia sea gradual y concertada entre Chile y Perú. Esperamos que Perú aplique este fallo conforme al derecho del mar”, agregó.
La Corte traza la nueva línea limítrofe pero pide a las partes ponerse de acuerdo sobre las coordenadas correspondientes para la implementación, por lo que el proceso podría ser largo. El tribunal tampoco se pronunció sobre el tercer punto que reclamaba Perú: un triángulo exterior de 28 mil kilómetros cuadrados más allá de las 200 millas, que Chile considera aguas internacionales. Ayer, Humala se lo atribuyó al calcular “alrededor de 50.000 kilómetros cuadrados de derechos soberanos del Perú”, lo que podría dar lugar a una nueva controversia.
Si la reacción en Lima fue de celebración, en Santiago (donde ya se barajaba la posibilidad de un fallo como el que se dio) se sintió alivio por haber conservado las primeras millas de mar para sus ciudades más norteñas, como la fronteriza Arica. Sin embargo, pescadores de uno y otro país, en Arica y en la peruana Tacna, reaccionaron con críticas al fallo por considerar que vulnera sus derechos.
De todas formas, el dictamen final de La Haya pone fin a un litigio que llevaba décadas irresuelto y que fue sometido a arbitraje en 2008. Los analistas consideran que el fin de las controversias redundará en una profundización de los lazos económicos cada vez más fuertes entre ambas naciones, donde el intercambio comercial ya llega a los 24.000 millones de dólares. En particular, también acercará aún más a los dos países que, junto a México y Colombia, son socios de la Alianza del Pacífico, que es el otro gran bloque regional contrapeso del Mercosur.



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