Fue ayer en la tragedia de Barracas. Cumplía funciones en el cuerpo de la Policía Federal y fue una de las víctimas del fatal siniestro que se dio en la CABA
La historia de Maximiliano es una de las tantas de los servidores que en la víspera dieron su vida cuando se derrumbó parte del depósito que se incendio en el barrio de Barracas donde murieron nueve uniformados. Por otra parte, también se supo que un exbombero del Cuartel de Quilmes sufrió politraumatismos en el mismo hecho, pero se encuentra fuera de peligro.
Martínez se había hincado en los bomberos de Varela por su pasión por servir a los demás, asimismo hizo la escuela en la Policía Federal y se había recibido pero por cuestiones profesionales renunciaba al cuartel varelense hacía seis meses. Todo comenzó ayer pasadas las 8 en un depósito de archivos. Se desplomaron el techo y varias paredes mientras trabajaban los servidores públicos, fue así que fallecieron bomberos, agentes de guardia civil y una persona no identificada.
El siniestro se desató en un depósito de archivos de papel ubicado en el barrio porteño de Barracas terminó en tragedia: diez personas, entre bomberos y agentes de la Guardia Civil, murieron al derrumbarse una pared en la que trabajaban para acceder al lugar, confirmaron fuentes oficiales.
El fuego se inició a las 8.15 en un depósito de archivos, ubicado en Azara 1245, por causas que se investigaban. El horror se desencadenó momentos después, cuando un grupo de bomberos que aparentemente intentaba derrumbar un gran portón para ingresar a apagar las llamas quedó sepultado por una pared de unos siete metros de altura que se les vino encima.
Todos quedaron atrapados. Además de las nueve víctimas fatales, otros siete heridos en estado de gravedad tuvieron que ser trasladados a hospitales porteños para ser atendidos de urgencia.
"Hay cinco heridos en el hospital Argerich con politraumatismos muy graves y severos, dos heridos en el hospital policial Churruca, uno en el hospital Ramos Mejía y otro en el Penna", detalló el titular del SAME, Alberto Crescenti. "Nos encontramos con muchos cuerpos tapados por escombros, con politraumatimos gravísimos. La mayoría murió en el lugar", agregó. Después de caerse la primera pared, otras tres cayeron en pleno rescate. Todo el personall de Bomberos concentró los esfuerzos en remover los escombros y rescatar a quienes habían quedado atrapados. Hubo escenas de angustia y desesperación. Rescatistas lloraban sin consuelo al enterarse que sus compañeros habían sido víctimas fatales del derrumbe.
El secretario de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, que se encontraba en el lugar, consideró que "la situación es compleja y hay que verificar si no hay personas entre los escombros. No se descarta que haya más personas, parecería que no, se trabaja con mucho cuidado en la remoción de escombros".
En el lugar trabajaron personal de Bomberos, de las policías Federal y Metropolitana, de Defensa Civil y del SAME. También estuvo el secretario de Seguridad, Sergio Berni que destacó la hidalguía y labor de los servidores públicos.
Iron Mountain, la empresa siniestrada tenía antecedentes
La compañía sufrió al menos cuatro incendios: dos en Estados Unidos, uno en Londres y otro en Ottawa. Otros cuatro establecimientos pertenecientes a Iron Mountain, la empresa propietaria del depósito de papel que se incendió hoy en Barracas, se habían prendido fuego anteriormente: dos en Estados Unidos, uno en Londres y otro en Ottawa.
Según un informe periodístico de la BBC, fechado el 13 de julio de 2006, "un gran incendio arrasó un depósito de almacenamiento de papel de seis pisos" en la capital londinense y en el siniestro debieron intervenir "cerca de 100 bomberos".
Además, en el mismo informe, la BBC cita que sólo una semana antes de ese incendió otro establecimiento de Iron Mountain también se había prendido fuego en Ottawa, con miles de cajas de registros en su interior. Años antes, el 21 de marzo de 1997, el diario estadounidense The New York Times publicó un informe sobre un "misterioso incendio" que destruyó un "depósito de documentos corporativos" en Nueva Jersey, dos días después de otro incendió en un depósito cercano, ambos pertenecientes a Iron Mountain.
El diario citó en el informe a Robert Davidson, jefe de bomberos municipal, quien entonces se declaró "seguro de que el primero de los incendios se había producido intencionalmente" y que era "probable" que el segundo también. En la publicación también se mencionó que Iron Mountain, que entonces tenía 117 establecimientos distribuidos en todo Estados Unidos, ofrecía una recompensa de 10.000 dólares por información sobre el origen de los siniestros.
Tanto en el informe de la BBC como en el de The New York Times no se informa sobre personas heridas ni fallecidas como consecuencia de los incendios. Iron Mountain es una compañía neoyorquina que almacena y gestiona los registros de empresas de todo el mundo, en particular archivos antiguos e inactivos. Según el sitio web de su división argentina, la empresa fue fundada en 1951 en Livingston, Nueva York, y se dedica, entre otros servicios, a la "custodia de documentos", la logística, el "escaneado", la "digitalización" y la "destrucción segura" de archivos.
Escenas de profundo dolor en medio del trágico hecho
Mientras los rescatistas removían los escombros del depósito incendiado en el barrio porteño de Barracas, surgen los primeros testimonios de los sobrevivientes, como fue el caso de dos agentes de Defensa Civil que expresaron todo su dolor y su indignación.
"Nos pasó una desgracia que no tendría que haber pasado. Llegamos, estaba el incendio, cedió la pared y atrapó a todos nuestros compañeros", fueron las primeras palabras de uno de ellos -su nombre no trascendió-, en diálogo con la prensa. "Cuando trabaja el fuego, no podés prever nada. Estaba a veinte metros de las víctimas", agregó. Y lamentó: "trabajamos todos los días en esto, ponemos nuestra vida a esto, lo único que pedimos es que recen por nuestros compañeros que ya no están. Es una tristeza enorme porque laburamos y ponemos el pecho todos los días por dos mangos".
Un compañero suyo, quien se presentó como delegado de Defensa Civil, reclamó "cambiar el protocolo de cómo se actúa", aunque luego reconoció: "No sé qué falló, no se puede seguir trabajando así".
"¿Cómo se sigue?", se preguntó. "Llorando a los dos compañeros, mejorando las cosas que hay que mejorar, que son un montón de cosas... Nosotros venimos y tenemos mucha buena voluntad, pero no sé si tenemos que ser los primeros. Eso lo tendría que disponer las autoridades del gobierno de la Ciudad. Hay que definir bien que tarea tiene que hacer cada repartición", cuestionó.


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