Las faldas de De la Sota y el engrudo de Juez

José Manuel de la Sota no usa faldas y que se tenga conocimiento ha ejercido en aceptables estándares su condición de varón. Aclaración al margen, es muy cierto que la UCR le propinó al partido del ex gobernador una soberana paliza.
Aunque pocos podían imaginar un radicalismo creativo -casi una crontradicción en sus términos- en el inicio de la campaña electoral, no ha habido sorpresas descubriendo al juecismo reemplazando su falta crónica de recursos con tachos y tachos de engrudo pegando afiches encima de los de sus adversarios y en pleno rostro de la UCR, la Casa Radical.

Pero así sucedió. Ayer, la ciudad fue empapelada por pegatineros seguramente pagos que, haciendo una glosa muy libre de un tema de Joaquín Sabina (aquel de un servidor levantándole la falda a la luna), dijo con astuto doble sentido que el triunfo en Punilla del partido de Alem fue levantarle la Falda a De la Sota. (Literalmente, “A De la Sota ya le bajamos La Falda”, dice el afiche de la Juventud radical. Optamos por la otra manera por una cuestión de “economía procesal”).

José Manuel de la Sota no usa faldas y que se tenga conocimiento ha ejercido en aceptables estándares su condición de varón. Aclaración al margen, es muy cierto que la UCR le propinó al partido del ex gobernador una soberana paliza. Ni hablar del humillante 8% al que quedó confinado el Frente Cívico de Luis Juez. También les toca algo a los aliancistas ya demodé del radicalismo que vieron cómo en 2007, tras una alianza con el juecismo, perdían cómodamente la intendencia, y cómo ahora, sin alianzas, ganaron con contundencia.

La inspirada frase de los afiches radicales no hubiera sido posible si hubiera habido mujeres en lugares expectables de las fórmulas para la intendencia, pero esto no se dio en ninguna de las cinco boletas que había en el cuarto oscuro. Mejor, porque aquello de las faldas que se caen o se levantan hubiera traído previsibles reproches femeninos y alguna presentación al Inadi.

Eso sí, no se habría corrido ningún riesgo de que el senador Juez concurriera en ayuda del sexo débil porque, como se sabe, para el creador del Partido Nuevo las mujeres están para lavar los platos, según el célebre recomiendo que le hizo a la esposa de Daniel Giacomino de abandonar el Gabinete de su marido.

El juecismo sí salió con el arsenal que ya se le conoce pintando en todos lados, en lo posible sobre afiches de adversario. La Casa Radical mostraba ayer el rastro de la euforia militante del Frente Cívico, que aplicaron la ley de compensación: muchos afiches en el rostro de su adversario por los pocos votos que sacaron en La Falda.

No es previsible la evolución que tendrá esta contienda de afiches, si es que continúa. Sin embargo, lo prudente no sería jugar con engrudo con Juez. Es un virtuoso sin rivales en estas tácticas y Oscar Aguad y De la Sota, casi dos señoritos en comparación con este experto en jugar en el barro.

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