Fabiana Ríos eligió que su huida del socialismo la dieran a conocer operadores políticos

No se animó a anunciarlo personalmente, optó por no dar la cara, por alejarse de la provincia, que otros hablaran por ella y que los medios de prensa le hicieran saber al socialismo santafecino y al candidato a presidente por el Frente Progresista Hermes Binner –horas antes de que éste arribara a Tierra del Fuego–, que ella y su partido apoyan la reelección de Cristina Fernández de Kirchner.
Tampoco existieron fundamentos ni razones ideológicas, sólo plata. Para el caso, la supuesta promesa de un adelanto de 50 millones de pesos de parte de Nación a su gestión de gobierno.

Una fuente oficial no identificada y una información producida por el portal sur54.com el miércoles pasado a la noche le pusieron el moño a un anuncio que nadie salió a desmentir. Que el renunciamiento a la construcción conjunta con el socialismo metropolitano tenía siete ceros. Ya está, listo, a otra cosa mariposa.

Nueve meses atrás –ni más ni menos–, cuando el oficialismo elegía convertirse en Partido Social Patagónico, despreciando a sus socios políticos en el ARI, el flamante presidente del Pa.So.Pa Gustavo Longhi en un acto en Rosario con la formula a gobernador y Vice del Frente Progresista, Antonio Bonfatti–Jorge Henn, hablaba de “construir” con los santafecinos “un país más igualitario”, de un acuerdo programático y auguraba la concreción de un frente nacional.

Los archivos no mienten, al menos nadie salió a desacreditar hasta ahora, lo difundido por sur54.com el 19 de febrero pasado.

“Éste es el sueño de los que tenemos una historia en la militancia política, la posibilidad de transitar un terreno de construcción en donde se planteé un país más igualitario. Ese sueño hoy se está concretando tanto en Santa Fe como en Tierra del Fuego, sin discursos de por medio, con hechos que las poblaciones de estas dos provincias perciben en el andar cotidiano”, decía Longhi. Y para más datos, agregaba: “que no quede ninguna duda que desde Tierra del Fuego vamos a estar acompañando a este binomio (Bonfatti–Henn), y sabemos que contamos con ustedes para que estos procesos políticos no sólo queden en Santa Fe y Tierra del Fuego, sino que sea un proyecto nacional donde podamos mostrarles que las disputas políticas y territoriales son las que han fragmentado tanto a nuestro país”.

Tanta parafernalia, tanto discurso regado de ideología, tanto rococó político, se fueron por el caño con la promesa de 50 millones. Del anuncio público partidario, de caras visibles, ni pio. De la defensa rabiosa de ese socialismo que profesó Alfredo Bravo hasta su muerte, un tic, una mueca, una carcajada histérica.

Ya lo había dicho Ríos en persona. Se lo dijo por primera vez al diario La Nación el 6 de noviembre de 2009 y después lo repitió atacada de hipo político hasta días antes de las elecciones del 26 de junio pasado: “no soy, ni seré kirchnerista”. Sin embargo, dejó que alguien aún no identificado le pegara un portazo en la cara a Binner, envió mensajes (gacetillas oficiales) para arriba, para abajo y hacia los cuatro costados de su encuentro con la Ministra de Industria de la Nación Débora Georgi, y que nada tenía que ver con la visita del socialista y que su partido tampoco.

“El paso que faltaba: El PSP de Ríos definió su apoyo presidencial a Cristina”, aseguraba el miércoles sur54.com. El medio adelantaba que “la oficialización de la decisión política” se iba a realizar “tras el paso del gobernador de Santa Fe y candidato a presidente por el Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, por Tierra del Fuego”. Aún así (cri cri) solo silencio.

Pero lo más llamativo del anticipo del portal nunca desmentido es que –según el enmarcadado–, “unas semanas después del triunfo (del 3 de julio), la gobernadora Ríos fue a pedir apoyo económico a la Nación porque en vísperas de las elecciones se habían pagado sueldos, aguinaldo y el capital del REPAS a los empleados públicos”, que “la Nación otorgó un millonario Aporte del Tesoro Nacional”, y que a cambio, alguien del gobierno nacional “le pidió a Ríos que cambiara su prescindencia política y tomará la decisión de acompañar el proyecto de la Presidenta”.

Más allá que posteriormente se explicara que el pedido de 50 millones todavía no había ingresado, que lo recibido correspondían a recursos propios, el enmascarado reiteraba, que “igualmente” esperaba “que después de dar este paso” (el apoyo a la presidenta) “el Gobierno nacional envíe esa ayuda económica”.

Tanta explicación, detalle y aclaración no hizo más que dejar claramente al descubierto que el apoyo a la reelección de Cristina Fernández de Kirchner y por ende el olímpico corte de rostro a Binner, nada tenía que ver con la ideología –tampoco con amores ni odios–, sino con el cierre de caja de un gobierno que fue perdiendo rumbo, vergüenzas, sueños de militancia política y toda compostura.

Señoras y señores, todo está dicho, no hacen falta aclaraciones, por la plata baila el mono. La mona también.

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