Pese a que el fiscal Pizzolo ordenó nuevos estudios y recaratuló la causa como “homicidio doblemente agravado por ensañamiento y femicidio”, la investigación que se lleva a cabo para implicar a Luis Pablo Barbato en el crimen de Graciela Tirador no tiene demasiados elementos claros para atribuirle la autoría del hecho al hombre.
Rápidamente la investigación tomó un rumbo para implicar a la ex pareja de la contadora, Luis Pablo Barbato (63), quien había tenido una relación sumamente violenta con Tirador. Ese mismo domingo, la policía montó un rápido operativo y detuvo al presunto homicida en su casa de calle Juan XXIII y Cerrito.
El hombre que, en principio, ofreció resistencia al arresto finalmente ingresó por sus propios medios en un patrullero y “recién bañado y cambiado” fue trasladado a la comisaría Primera.
Mientras los investigadores recolectaban datos, los familiares, amigos y vecinos de Graciela Tirador soportaban una dura vigilia frente a la vivienda de la mujer asesinada a “fierrazos”. Allí el entorno de la víctima, fuentes judiciales y policiales dejaban trascender a los medios que, “Luis Pablo Barbato había confesado en sede policial la autoría del hecho”.
Finalmente el hombre quedó en calidad de detenido y su “confesión en sede policial” fue tomada en cuenta para pedir finalmente la detención del supuesto femicida. Barbato fue convocado a declarar por la fiscal Susana Alonso, negándose a prestar declaración por recomendación del abogado defensor Dr. Samuel Berdensky. Barbato, en esa oportunidad, sólo le dijo a la fiscal, cuando ésta le mencionó su supuesta declaración en sede policial, que “no había hecho esa declaración y que lo habían golpeado en sede de la seccional primera”.
Cuando esta situación fue conocida por el juez Carlos Paulino Pagliere (hijo), quien subroga en feria judicial al juez de Garantías de Olavarría, Dr. Carlos Villamarín, incluyó un nuevo elemento que favoreció la situación del imputado: “La declaración en la sede policial es de carácter nulo”.
Desde este lunes la causa pasó a manos del fiscal Martín Pizzolo, quien se hizo cargo de la continuidad de la investigación. El fiscal ordenó nuevas pericias psicológicas y psiquiátricas para que se le practiquen a Barbato pero además instruyó que se periten otros elementos hallados tanto en la escena del crimen como en la casa del imputado.
Si bien se había informado que en la casa de Barbato se encontraron prendas con sangre, las mismas estaban “lavadas y colgadas en el cordel de la vivienda”. Los investigadores tendrán los resultados de las pericias quizá recién este viernes, aunque especulan que de no encontrarse rastros de sangre de la víctima difícilmente sirvan para incriminar al hombre.
“En la escena del crimen al menos por el momento no hay huellas del hombre, no hay testigos directos, sólo se lo imputa por versiones de los vecinos y el antecedente de violencia contra la mujer de Barbato”, de acuerdo a lo que revelaron fuentes judiciales a Infoeme.
Las mismas fuentes anticiparon que, “si la investigación en el término de los próximos 30 días (plazo para el dictado de la prisión preventiva que tendría el fiscal) no logra aportar pruebas que lo imputen directamente al hombre, puede tranquilamente salir en libertad”.
Por otro lado, el fiscal Martín Pizzolo abrió una causa por “averiguación por presunto ilícito” para investigar si a Barbato lo golpearon en la Seccional Primera y si “su confesión” fue producto de la violencia que le habrían ejercido.
Lo cierto es que al hombre se le realizaron informes médicos cuando se encontraba subrogando la Dra. Susana Alonso para determinar la veracidad de sus dichos, en los que constarían lesiones, pero recién con la llegada del fiscal Pizzolo se instruirán, casi 15 días después, las causas que las motivaron cuando posiblemente los rastros de violencia policial, si existió, hayan desaparecido.
Dentro de las pericias que se instruyeron para sumar pruebas se encuentra el CPU de la computadora de la víctima. Finalmente, si las pruebas que se buscan no aportan elementos que incriminen directamente a Barbato, el hombre quedará en libertad y la causa puede hasta buscar otros rumbos investigativos, lo que sería un duro revés tanto para los familiares, amigos y compañeros de trabajo de la víctima.
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