"No me consta que haya una contaminación", sostuvo el secretario municipal de Obras Públicas, Diego Bosch, ante los pedidos para relocalizar el horno pirolítico de la ciudad y frente a las denuncias por su supuesto riesgo cancerígeno. Bosch reconoció que es necesario reubicar ese horno pero advirtió que uno nuevo cuesta 350.000 dólares y una planta completa asciende a 7 millones de pesos.
La línea de trabajo de la actual gestión apunta a un sistema dual: horno pirolítico más autoclave. La pieza fundamental sería el autoclave, donde se haría el primer tratamiento de los residuos patógenos que ahora van a parar al horno pirolítico.
Con ese esquema, el actual volumen de emisiones de gas a la atmósfera -motivo principal de las quejas de los vecinos y algunos grupos ambientalistas- pasaría de un 100 por ciento a un 5 por ciento.
Esta propuesta se complementa con una campaña para que los generadores de los residuos patógenos -hospitales, clínicas- hagan una mejor preselección del material y disminuyan el volumen a tratar.
Agotado.
"Cuando llegamos al municipio encontramos un horno pirolítico destruido, obsoleto, con una vida útil ya cumplida, al que se le habían hecho cantidad de reparaciones", recordó el secretario de Obras Públicas. Los pocos informes sobre emisiones de dioxinas y furanos eran alarmantes ya que mostraban "valores altísimos" de esos compuestos químicos.
Si bien la Municipalidad es la operadora del horno, Bosch recordó el usuario principal es el gobierno provincial, que remite allí los desechos patógenos de todos los hospitales. "Por eso fuimos a hablar con el ministro (Luis) Ordóñez, antes con (Cristina) Regazzoli, y con el gobernador (Oscar Jorge) y aconsejamos, porque nos parecía la mejor alternativa, colocar un autoclave para hacer la eliminación precisamente de todos estos desechos".
La carpeta con las características técnicas y los presupuestos quedó en manos del gobierno provincial. "Ahora estamos a la espera de que el gobierno haga caso a nuestra recomendación de la provisión de un elemento que sea adecuado para ser instalado en el mismo lugar, en reemplazo del horno pirolítico".
Para Bosch -que habló en la radio en nombre de la actual gestión municipal- la mejor alternativa es el sistema combinado. "Creemos que tienen que compatibilizarse dos sistemas. Creemos que un sistema de autoclave no puede convivir sin un sistema de pirólisis", subrayó.
"Mantener el horno actual, usándolo en un porcentaje mínimo, y todo lo que está entrando actualmente al horno pirolítico -que no todo debe ser quemado porque hay una muy mala preselección de esos elementos por los generadores-, iría a autoclave", resumió Bosch al sintetizar la propuesta oficial.
Consultas.
Para contradecir al concejal Leandro Altolaguirre -que acusó a los funcionarios de mal asesorar al intendente Francisco Torroba-, Bosch comentó que buscaron el mejor asesoramiento, consultaron la legislación vigente y preguntaron cómo es el tratamiento en los hospitales de Buenos Aires y otras ciudades.
-Altolaguirre dice que en otras ciudades estos residuos patológicos se tratan con el sistema de autoclave.
-Si, la idea es que pasen por un autoclave, pero la eliminación en este momento en la ciudad de Santa Rosa, con un Relleno Sanitario, creemos que no es lo más adecuado. Por eso la cantidad de elementos que irían a una pirólisis sería la menor cantidad posible. Por eso decimos de compatibilizar dos sistemas. No es que vamos a estar incinerando, como en este momento que llega una cantidad de bolsas sin hacer una preselección previa de todos estos sistemas, y donde llegan jeringas y plásticos, que son los que producen las dioxinas y los furanos. En cambio la pirólisis de elementos que sean sólo patógenos, yendo primero a un proceso de autoclave y luego de pirólisis, creemos que es lo más adecuado para su disposición final en un Relleno como el que tenemos en Santa Rosa.
Costoso.
En caso que se optara por el autoclave, el aparato se emplazaría en el mismo lugar donde ahora está el horno pirolítico. Ello porque "no emite dioxinas o cualquier tipo de humo que puede ser perjudicial", explicó Bosch. "Si el día de mañana podemos tener una obra de gas natural que llegue hasta el relleno sanitario y en ese lugar tener también tener un destino final de todos estos patógenos que llegan desde tantas zonas sanitarias".
La inversión mínima sería de 350.000 dólares. El emprendimiento completo, contando el conjunto de edificaciones y obras complementarias, asciende a 7 millones de pesos.



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