Los ministros de Finanzas de la Eurozona firmaron ayer en Luxemburgo la creación de un fondo de 440.000 millones de euros para acudir en ayuda de los Estados en riesgo de bancarrota, indicó el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker.
La puesta en marcha de este fondo –denominado Facilidad Europea de Estabilidad Financiera–, alimentado por préstamos y garantías estatales, fue aprobado el mes pasado como parte de un plan de hasta 750.000 millones de euros cofinanciado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y destinado a devolver la calma a los mercados que temen una crisis de deuda soberana generalizada en la zona euro.
Juncker, jefe de fila de los ministros de Finanzas de la zona euro, explicó que una sociedad basada en Luxemburgo será la encargada de administrar dicho fondo.
El Estado luxemburgués será “el primer accionista antes de que los títulos sean transferidos a otros Estados” y el fondo estará ‘’operativo cuando se haya llegado al 90% de su adjudicación”, precisó.
Más allá de la ayuda financiera, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, reivindicó el “compromiso muy riguroso” adoptado por los estados miembros para intensificar y acelerar, si fuera necesario (como en el caso de España y Portugal), la consolidación fiscal.
“Hay que restaurar la confianza en Europa”, destacó.
Satisfacción del FMI
El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, se mostró ayer confiado en que la aprobación definitiva del mecanismo de blindaje del euro devolverá la normalidad a los mercados, que ayer arrastraron al euro y le hicieron tocar mínimos de los últimos cuatro años.
Strauss-Kahn calificó de “paso adelante” el acuerdo al que llegaron los titulares de Finanzas del euro reunidos en Luxemburgo, con el que los ministros pretenden devolver la estabilidad financiera a la región.
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