La Unión Europea (UE) acordará hoy acudir a la cumbre del G-20 de Pittsburgh con una posición común para presionar a Estados Unidos hacia un nuevo modelo financiero más regulado. Los europeos pretenden vigilar los bonus multimillonarios que los directivos de instituciones financieras se conceden y estudian incluso la aprobación de un sistema de "sanciones a nivel nacional" para que los banqueros entiendan que de esta crisis económica no saldrán como entraron.
Se trata así de impedir que las instituciones financieras se embarquen en actuaciones a corto plazo que pueden ser muy beneficiosas económicamente pero también, debido a sus riesgos, poner al sistema en peligro de default, como en los últimos años hicieron los grandes bancos de inversión.
Así, el proyecto que plantearán los europeos en la reunión del G-20 de la semana próxima será que se "limite la remuneración variable" que se paga a los banqueros, que se calcule a partir de su salario fijo o sobre los beneficios de la institución financiera concernida.
Además, que los bonus que se pagan los grandes ejecutivos de bancos y demás instituciones financieras dependan de los resultados económicos de sus bancos "teniendo en cuenta también las evoluciones negativas para evitar que se paguen bonus garantizados" cuando los bancos pierden dinero.
La UE sabe que si esta regulación es sólo europea no será creíble y por eso en el acuerdo que debe salir de esta cumbre se detalla que el G-20 "debe comprometerse a acordar reglas vinculantes sobre las remuneraciones variables para las instituciones financieras, que se apoyen en la amenaza de sanciones nacionales".
El texto de conclusiones de la cumbre, que todavía puede cambiar en la cena de jefes de Estado y de gobierno de esta noche, parece contar ya con el apoyo británico. Londres se mostró reticente hasta ahora.
Lo que no parece tan claro es que la idea europea tenga el apoyo de Washington tras el discurso del presidente Barack Obama el pasado lunes en Wall Street, en el que defendió que el sector privado pueda pagar lo que considere conveniente.
Los ministros de Economía del G-20 acordaron aumentar la transparencia de los bonus e incluso limitarlos en los años en que los bancos pierdan dinero, pero no un sistema de sanciones como el que propone ahora la UE.
La cumbre de hoy también tratará de dar una señal política contra los déficits públicos que los países miembros de la UE han acumulado desde hace un año para financiar los programas de incentivos fiscales e inversiones públicas que usaron para frenar la caída de la economía.

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