El FMI y las autoridades europeas entregarán 110 mil millones de euros si el Parlamento griego aprueba un plan de privatizaciones. Los sindicatos llamaron a una huelga general.
Tras una semana a pura negociación, Grecia alcanzó ayer un acuerdo con la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Europa (BCE) sobre los últimos detalles de un nuevo plan de rescate que incluye un programa de austeridad hasta 2014. Así, los 27 jefes de Estado de la Unión Europea (UE) prometieron ayer a Grecia un segundo salvataje, que ascenderá a 110 mil millones de euros según diversas estimaciones, si su Parlamento aprueba la semana que viene los recortes y las privatizaciones pactadas con la UE y el FMI.
Según aseguró el premier griego, Giorgios Papandreou, el dinero ofrecido alcanzará un monto similar al primer préstamo que recibió el país en 2010. Por su parte, desde la Comisión Europea confirmaron que la participación de bancos y aseguradoras será sólo y exclusivamente sobre una “base voluntaria”, lo que dificulta su cuantificación.
El programa de austeridad, que deberá ser aprobado por los legisladores helenos el 30 de junio próximo, es la llave que destrabará el nuevo plan de ayuda financiera destinado a evitar el default de Atenas y una ampliación de la crisis a toda la Eurozona. Una votación positiva permitirá además desbloquear en julio la ayuda de emergencia de 12 mil millones de euros que el gobierno de Papandreou necesita para no entrar en una cesación de pagos.
“El plan global de reformas pactado con la Comisión, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, y la adopción por parte del Parlamento griego de las leyes clave sobre la estrategia fiscal y las privatizaciones deben finalizarse de manera urgente”, exigieron los líderes europeos desde Bruselas. Además, le reclamaron a Papandreou que reduzca a cero el déficit presupuestario para el período 2011-2014.
Luego del pacto entre el presidente francés Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel, los jefes de Estado europeos reclamaron la participación de la banca privada “en forma de una renovación voluntaria de los bonos griegos que venzan”. Nicolás Sarkozy confirmó ayer que los bancos de su país que tienen deuda helena están dispuestos a participar en el salvavidas financiero.
Ayer se supo que la UE nombró al italiano Mario Draghi como próximo presidente del BCE, decisión que da certidumbre a los inversionistas. En ese contexto, si el Parlamento griego aprueba el ajuste la semana que viene, los ministros de Economía de la Eurozona desbloquearán los 12 mil millones en la reunión extraordinaria convocada para el 3 de julio. En ese sentido, el ministro de Finanzas heleno presentó ayer un plan de ajuste de 28 mil millones de euros, con severos recortes de gastos y alzas de impuestos. “Ayer fue un día muy desagradable para mí, porque tuve que decir verdades amargas y tuvimos que llegar a acuerdos sobre medidas muy duras, que incluyen impuestos excesivos”, dijo el ministro Evangelos Venizelos.
Enfurecidos por las nuevas iniciativas del gobierno –que incluyen impuestos más altos para quienes ganan el salario mínimo–, los sindicatos convocaron a una huelga general de 48 horas a partir del martes, durante el debate parlamentario. La tensión social es tan grande, que la empresa estatal de energía de Grecia presentó ayer una demanda para que una corte de Atenas declare ilegales las huelgas de 48 horas que realizan sus empleados. Los trabajadores se oponen a la privatización de la compañía como parte del plan del gobierno, que contempla la venta de compañías estatales por 71.600 millones de dólares. La semana que viene, cuando el Parlamento vote el plan de ajuste, Grecia dejará atrás un pasado de grandeza y comenzará la etapa más dura de toda su historia


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