Aunque Perú sabe hace dos semanas que la segunda vuelta presidencial será entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, recién ayer la Oficina Nacional de Procesos Electorales confirmó la tendencia irreversible de las bocas de urna. Con la totalidad de las mesas escrutadas, las autoridades informaron que el líder nacionalista obtuvo el 31,7% de los votos válidos y que la hija del ex presidente preso consiguió el 23,6 por ciento.
Por su parte, el presidente Alan García jugo su primera ficha electoral hace una semana. Luego de una primera vuelta en la que no presentó postulante propio ni opinó sobre los demás, el mandatario sugirió con una sutileza que, entre Humala y Fujimori, prefiere a la líder de Fuerza Perú. Deslizó que la opción para los votantes será “entre un cambio radical del modelo económico o sólo un mejoramiento social que ponga el acelerador en algunas cosas que tal vez este gobierno no hizo”.
Durante la inauguración de una ruta en la Amazonia peruana, García dijo que “el 50% de centro lamentablemente se quedó sin candidato”, en alusión a la suma de los votos que obtuvieron Alejandro Toledo, Pedro Kuczynski y Luis Castañeda. Pero fue directo al criticar a los perdedores: “¿Por qué no se juntaron al final? Ya eso lo sabe cada uno. Prefirieron jugar a su personalidad”.
Por estas horas, el fujimorismo luce preocupado por el exitoso plan de “reinvención” de Humala, acusado por sus detractores de esconder su afinidad ideológica con Hugo Chávez. El diario limeño La República reveló que los estrategas de campaña de Keiko buscaron asesoría de conocidos publicistas para “desenmascarar” a su competidor. Entre otras cosas, los asistentes de Keiko habrían armado spots televisivos donde varios ciudadanos expresan temor por la posibilidad de que un triunfo de Humala afecte la estabilidad económica. “Humala se ha ‘blanqueado’ apelando a la familia unida, mientras que Keiko Fujimori se demora en responder”, señaló uno de los publicistas, que agregó que la candidata “tiene una familia más atractiva para los medios que Humala y eso es lo que se debe aprovechar cuanto antes.” Sin embargo, el familiar más famoso de Keiko es su padre Alberto, que fue condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.



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