El cordobés, que será operado el miércoles, ya siente dolor porsu ausencia; "Le quedan varios años de tenis", afirma su médico
La operación se realizará en la Clínica Cima, de Barcelona. Será llevada a cabo por el especialista norteamericano Marc Phillipon (operó a Guga Kuerten), asistido por Angel Ruiz Cotorro, su médico personal, y el cirujano Jaime Vilaró. Estará 48 horas internado y luego se quedará hasta fines de mayo en Barcelona; Diego Rodríguez hará el trabajo de fisioterapia en la primera etapa y en junio regresará a nuestro país para continuar con la rehabilitación. Lo acompañarán Alda, su madre, y Victoria, su novia.
"Yo no soy proclive a operarme, sino que busco solucionar el tema mediante un tratamiento conservador. Algunas veces funciona, otras no. El de David fue este caso. No había otro camino, es una decisión acertada la que tomó", le dijo ayer Ruiz Cotorro a LA NACION. "Los deportistas de elite deben tratarse cuanto se pueda, pero si no se avanza, la salida es la cirugía. Es el último recurso. Y la cadera es una articulación delicada. Aunque en los últimos años, su tratamiento ha evolucionado", comentó el facultativo español.
Claro que por un lado va la cuestión médica y, por el otro, el sentimiento. "El ánimo, en estos días, no es el mejor, porque David ha visto que las molestias no aflojaban. A nadie le apetece pasar por el quirófano, por un período de rehabilitación. Además, él es un jugador muy competitivo, de elite, y se pierde lo que resta de la temporada, que incluye tres Grand Slams y la Copa Davis, que son sus obsesiones de siempre", contó Cotorro.
Sin embargo, ve luz en el camino. "David es joven (27 años), no debiera tener problemas de reinserción en el tenis profesional. Le quedan varios años de tenis. Los estudios radiológicos y de resonancia no muestran lesiones como la que tenía Kuerten. Por eso, somos optimistas".

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