Por el estancamiento de la economía, se complicó conseguir trabajo en la Ciudad

Por el estancamiento de la economía, se complicó conseguir trabajo en la Ciudad
Cada vez más personas desfilan por el centro de Junín preguntando por una vacante laboral. Los pedidos de empresas a la oficina de empleo disminuyeron y los contratistas aún aguardan por la estabilización del país, tras la devaluación.

Tras el paso de la tormenta devaluatoria e inflacionaria de enero y febrero, la situación en las empresas de la ciudad es de estancamiento y expectativa. Y ese clima enrarecido, es absorbido directamente por el mercado laboral.

Según el testimonio de varios comerciantes del centro de Junín, son varias las personas que ya se han acercado a preguntar por algún puesto de trabajo y hasta ahora han tenido poca suerte. A diferencia de otros años, el primer semestre de 2014 encontró a las empresas con pocas vacantes, debido al recorte de gastos que se refleja en una menor inversión de las horas en personal.

También trascendió que algunos comercios tradicionales del centro están a punto de cerrar sus puertas y otros cambiar de locación.

El secretario de Producción local, Oscar Palma, señaló a Democracia que la demanda de trabajo en la Oficina de Empleo municipal “ha subido” y que “hay muy poco pedido de empresas”.

Hacia fin de año pasado, el índice de desocupación era del 6,8 por ciento y había bajado un dos por ciento con respecto al 2012.

En marzo, la Municipalidad realizó una nueva encuesta sobre empleo junto al Ministerio de Trabajo de la Provincia, de la que se esperan los resultados en las próximas semanas. Si bien los números finales del relevamiento aún no fueron publicados, se supo que habría un incremento de jóvenes que estudian y que no están buscando trabajo.

También, señaló Palma, existe un sector que “por la disminución del poder adquisitivo, hay más miembros de la familia que salen a buscar trabajo”.

Jerónimo Dos Reis, presidente de la Sociedad Comercio e Industria de Junín (SCIJ), afirmó a Democracia que el relevamiento de datos que realizan periódicamente “viene demostrando un estancamiento de la actividad” y que “las empresas no pronosticaban tomar gente nueva”.

“Como hubo una devaluación, sumado a la situación actual, esa variable indica que podría haber algunos despidos y bajas de horas extra. Es evidente el estancamiento de la economía”, afirmó.

“A nivel nacional se ven las bajas en el sector automotriz. Los electrodomésticos tampoco han tenido una mejora. Y eso se traslada en menos contrataciones y mantenimiento de la plantilla más antigua”, dijo Dos Reis.

Igualmente, el titular de la SCIJ relativizó la situación en algunos rubros. “Hay sectores, como por ejemplo Lestar Química que estaba trabajando con horas extras. Hay sectores específicos en los que el impacto varía notablemente, en relación a la capacidad de producción y venta específica de cada rubro”, afirmó.

Dos Reis atribuyó la retracción del consumo a que hay “menos dinero circulante”.

“Con un Gobierno que aumentó las tasas pasivas, hace que se genere un estancamiento y trae a colación que no haya inversión”, dijo. “Veníamos de años de evolución constante. Pero ahora la situación se está reacomodando. Todavía estamos teniendo algunos coletazos de lo que pasó en enero y febrero. Después de medio año vamos a encontrar un poco de acomodamiento de la situación”, afirmó.

“La inflación, la devaluación, el aumento del gas y la nafta, las paritarias que recién están cerrando. Son muchas variables en los costos”, dijo.

El titular de Comercio e Industria dijo también que en Junín se está viendo la “rotación de locales” y que los comerciantes “buscan reducir los costos fijos y ver cómo preveer lo que se viene”.

“Todo eso se traslada esa sensación de incertidumbre e imprevisibilidad al empresario y hay esperar que las aguas se calmen”, afirmó Dos Reis.

La UIA, preocupada

Directivos de la Unión Industrial Argentina (UIA) admitieron ayer su “preocupación” por la situación laboral en el país, en un contexto en el que aún quedan varias paritarias por cerrar.

En su reunión de Junta Directiva, la cúpula de los industriales analizó y debatió los diferentes puntos que, consideran, se deben resolver, como “la caída de la actividad y el proyecto que busca fortalecer el trabajo registrado”.

El vicepresidente de UIA, Daniel Funes de Rioja, subrayó que “el tema laboral es una preocupación”, debido a que aún hay negociaciones por salarios que no se cerraron, pues “el lado sindical pide porcentajes” que “no pueden ser alcanzados por los empleadores”.

“Los porcentajes pretendidos no tienen nada que ver con los que ya se han formalizado”, fustigó. El también presidente de la Copal subrayó que, tras la aprobación en el Senado, “es importante que en el Congreso se trate el tema del trabajo no registrado”.

Sin embargo, aunque la UIA brindó su apoyo a la iniciativa del Gobierno para impulsar el trabajo en blanco, la organización destacó la importancia de que se “tome en cuenta las recomendaciones” realizadas por parte del sector.

Funes de Rioja aseguró que la entidad que representa también se encuentra preocupada por la “calidad de actividad industrial”.

En un escenario crítico en el que algunas empresas dedicadas a la industria de automotores encendieron las alarmas por el desplome de la demanda y decidieron suspender a miles de empleados por algunos días, en vez de despedirlos, el vicepresidente de la UIA señaló que “la caída en el sector automotriz” también se encuentra en agenda.

Además, destacó que el organismo se encuentra “preocupado” por los “factores que afectan a la competitividad”, en especial al sector Pyme, que, según sostiene, suele ser muy perjudicado en un escenario de ajuste e inflación.

La producción industrial cayó 10,2% en marzo -6% según el INDEC- y arrastra nueve meses de retroceso, por lo que técnicamente ingresó en recesión, según la Fundación FIEL.

En el primer trimestre, la actividad se redujo 2,6 por ciento respecto de lo observado en el mismo período de 2013.

Los sectores que registraron contracciones más profundas que el promedio general en el primer trimestre del año fueron la producción de automotores, que cayó 15,1%, seguida de la de petróleo con 6% -a pesar de los buenos números de YPF- y la producción metalmecánica que bajó 4,6%.

Según FIEL, los datos de marzo reflejan un “proceso recesivo que se extiende por décimo mes consecutivo y ha profundizado su caída a una tasa del 9,7% equivalente anual”.

Como suele ocurrir cuando los números dan mal, los conglomerados económicos se empiezan a inquietar, y eso se reflejó en los documentos emitidos por el creciente Foro de Convergencia Empresarial, algo así como una versión ampliada de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), donde confluyen compañías que facturan 200.000 millones de pesos anuales y emplean a unas 300 mil personas.

Medición

Para medir el nivel de desempleo, la encuesta realizada por la Municipalidad junto al ministerio de Trabajo bonaerense toma como referencia si la persona realizó una búsqueda laboral en el último mes, y en caso de no haberla hecho y no tener trabajo, no se la considera “desempleada”.

El secretario de Producción, dijo que esta encuesta es distinta al relevamiento de Hogares y Empleo que realiza la Municipalidad, que será realizado en junio.

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