Un extenso recorrido tuvo ayer en el auditorio del Centro Asistencial Gobernador Centeno, la jornada de capacitación a profesionales de la salud encabezada por por miembros de la Dirección Nacional de SIDA y funcionarios de la Dirección de Epidemiología de la provincia de La Pampa.
“La finalidad es trabajar con equipos de salud de la zona II y IV, y mañana (por hoy) lo haremos con las zonas I y III, para incentivar al equipo de salud en la solicitud del testeo, en lo posible con asesoramiento, para el diagnóstico de HIV”, avanzó Héctor Lusi, director de Epidemiología de La Pampa.
La conferencia de prensa estuvo encabezada por el funcionario pampeano, la trabajadora social Marta Ibarra y el licenciado Roberto Repetto, procedente de Buenos Aires, adjunto a Mercedes Nadal y Laura Recoder, del mismo staff profesional. “Es una jornada de debate y formación sobre la importancia que conlleva la estrategia preventiva de la ampliación del testeo diagnóstico de VIH. En este caso, trabajamos con equipos de salud que integran a diferentes profesionales de dicha especialidad”, dijo el visitante.
La idea, señaló, “es fortalecer esta estrategia a nivel país y abordar la situación epidemiológica que se da en cada una de las provincias que visitamos. Hace 30 años, cuando la enfermedad llegó a ser una epidemia, el índice de mortalidad era muy elevado. Por estos días, afortunadamente, se convirtió en una enfermedad crónica controlable. Hoy, lo más importante pasa por la prevención con el uso del preservativo, como la herramienta más eficaz, y la necesidad de poder detectar la presencia del virus lo más pronto posible. Nuestro gran desafío es reducir a su mayor expresión la tardanza que hay en el testeo diagnóstico”.
Preocupante
Los conferenciantes fueron consultados acerca del tiempo en que se viene detectando el descenso de la curva que marca la disminución de los testeos, “cuando hicimos la situación epidemiológica de 2012 empezamos a revisar historias clínicas y vemos, por ejemplo, que hubo 5 fallecidos ese año y 3 fueron diagnósticos tardíos, esto es muy preocupante porque se trata de personas que han pasado por los circuitos de salud y que no hemos podido pensar en el VIH como una posibilidad de diagnóstico”, expuso Ibarra.
En esa línea apuntó a la baja de presencias en el llamado Consultorio 8, donde se accede a los análisis gratuitos y reservados de HIV-SIDA. “Han bajado las consultas, particularmente el del Centeno mantiene y se trabaja muy bien, es una vez al mes y mantiene la cantidad de personas que testean, y más o menos son 80 al año, y existen diagnósticos positivos. Estas personas vienen por demanda espontánea, que no está enferma, no es fácil generar en la población esta inquietud de testearse por propia voluntad”, agregó.
Confusión
Reiterados informes publicados en las redes sociales dan cuenta, con demasiada liviandad, la existencia de curas o cócteles para atacar la enfermedad. ¿Puede esto ser activador para que las personas, bajo ese dato confuso, se liberen y entiendan que no es necesario el testeo?, se les consultó, “es difícil de asumir y las personas necesitan mucha información para poder pensar que les conviene saber del diagnóstico, el diagnóstico temprano les va a facilitar tener una buena calidad de vida, el tema es el temor a conocer el resultado”, respondió Ibarra al respecto.
“A pesar de los avances, a 30 años del tránsito de esta epidemia, por ejemplo, en cuanto a tratamientos antiretrovirales hay desafíos, uno de ellos es continuar reflexionando y difundiendo a nivel preventivo el acceso al testeo-diagnóstico. Sin dudas el VIH sigue siendo una enfermedad, atraviesa aspectos vinculados con la construcción moral de la sociedad, no hay que desestimar las dimensiones que tiene la enfermedad. Es cierto que la mortalidad se redujo mucho, pero cuando uno ve los datos a nivel nacional aparecen los desafíos y entre ellos el remarcar la necesidad del testeo diagnóstico”, concluyó Repetto.
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