Siguen los combates en las cercanías de BagdadSon para ayudar en la logística militar al ejército leal a Bagdad. Ya hay 275 soldados que protegen su embajada.
Mientras termina de resolver su papel en la nueva crisis de Irak, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer que enviará unos 300 miembros de sus fuerzas especiales para ayudar en la logística militar al Ejército leal a Bagdad ante el avance de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL). Esas tropas se agregan a los 275 soldados que Washington había mandado para proteger su embajada y el personal en la capital iraquí.
Obama también manifestó que su secretario de Estado, John Kerry, viajará a la región, donde se reunirá con el primer ministro iraquí de origen shiíta, Nuri al Maliki, que la Casa Blanca evalúa como un impedimento para la reconciliación con kurdos y sunitas, imprescindible para pacificar un país acostumbrado al belicismo.
Por el número de soldados enviados, la decisión es de un tono limitado. Aunque puedan participar luego de bombardeos o alguna operación militar, no son significativos para frenar a los guerrilleros ultraislámicos que cuentan entre 10.000 y 12.000 hombres y que se acercan a Bagdad. En todo caso, si resuelve una intervención, el ingreso de soldados a la geografía iraquí sería más masivo.
El mandatario insiste en que de todas las opciones que maneja, la última que evalúa es un despliegue terrestre. Luego de la intervención iniciada en 2003, con la fuerte decepción de la ocupación, le quitó a EE.UU. cualquier interés en volver a jugar ese rol en Irak. Con la retirada de 2011, Obama daba por concluido ese capítulo y le cuesta mucho volver a pensarlo, por más que estén en juego los intereses de las empresas petroleras estadounidenses en ese país.
En este marco, la salida política es la que más seduce al presidente de EE.UU., quien entiende a Al Maliki como un estorbo para sus planes por sus políticas sectarias y su abierto enfrentamiento con sunitas y kurdos. Para solucionar el problema que les genera, Washington está buscando activamente alternativas a la figura del primer ministro, a medida que el país se acerca a la formación de un nuevo gobierno, tras las recientes elecciones parlamentarias.
Así lo señalan funcionarios estadounidenses, según las cuales Al-Maliki no hizo algún movimiento sustancial para resolver la crisis en su país. En los últimos días, representantes de la Casa Blanca en Bagdad, encabezados por el secretario de Estado adjunto Brett McGurk y el Embajador Robert Stephen Beecroft, se reunieron con sunnitas, kurdos y shiítas para explorar la posibilidad de formar un nuevo gobierno sin el premier.
“La impresión que tengo es que ni Estados Unidos ni Europa o los Estados árabes lo quieren ya. El no dio lugar a un gobierno incluyente, se ha incrementado a terrorismo y llegamos al punto en que nos encontramos hoy”, señaló ayer el propio viceprimer ministro iraquí, Saleh al-Mutlak, quien se reunió con los enviados de la diplomacia estadounidense.
Los enfrentamientos ayer continuaron al norte de Bagdad. En la ciudad de Baiji, donde el EIIL había atacado ayer la principal refinería de petroleo de Irak, las tropas oficiales confirmaron que pudieron recuperar terreno y volvieron a tomar las instalaciones.
El EIIL lucha por establecer un califato sunita en Irak y Siria regidos por preceptos religiosos como la prohibición de la educación para las mujeres o el corte de manos para los ladrones, entre otros. Su avance hacia Bagdad amenaza con reeditar la ola de violencia que en 2006 y 2007 dejó a Irak al borde de la guerra civil, en el caos desatado tras la invasión de EE.UU.
Los yihadistas ya tomaron la provincia de Nínive y su capital Mosul, la segunda ciudad en importancia del país; Tikrit y vastas áreas de las provincias de Saladino, Kirkuk y Dhuluiyah. También se adueñaron de un amplio sector de la región de Tal Afar, de importancia estratégica porque les permite controlar el acceso hacia Siria, donde dominan numerosas regiones.


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