Una cadena de explosiones y disparos en el centro de Yakarta dejaron siete muertos, dos de ellos civiles; temen la extensión del grupo, que reivindicó el atentado
YAKARTA.- Con un ataque coordinado con el sello de Estado Islámico (EI), los tentáculos del grupo llegaron por primera vez ayer a Indonesia y encendieron las alarmas por su expansión en el sudeste asiático. La capital del país, Yakarta, se vio sacudida por una cadena de explosiones y disparos de jihadistas, que dejaron por lo menos siete muertos, entre ellos cinco atacantes.
El ataque se produjo en el corazón de Yakarta, en la calle Jalam Thamrin, donde los rascacielos de las oficinas conviven con las grandes cadenas hoteleras, las embajadas y oficinas de las Naciones Unidas.
El atentado conmocionó a los indonesios, que creían que el extremismo había desaparecido del país. El último ataque terrorista en Yakarta había sido en 2009, cuando dos bombas explotaron en dos hoteles de lujo y dejaron siete muertos.
EI se atribuyó el atentado a través de la agencia de noticias Aamaaq, aliada al grupo terrorista. La implicación del grupo en los atentados promete cambiar el escenario político y de seguridad en los países del sudeste asiático, donde las autoridades temen que los numerosos jóvenes que partieron a sumarse a las filas de EI en Siria e Irak cometan ataques al regresar a sus países de origen.
Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo, pero tiene un gobierno secular y las minorías cristianas, hinduistas y budistas tienen cierta influencia. Aunque está alejado de los conflictos de Medio Oriente, el país experimentó varios ataques terroristas perpetrados por islamistas que dejaron cientos de muertos, incluido el feroz ataque en Bali en 2002, que causó 202 muertos en una discoteca.
El ataque de ayer comenzó a las 10.30 (hora local) y tras dos horas de caos y enfrentamientos la policía controló la situación. En total murieron siete personas, cinco de ellas atacantes, mientras que los dos restantes fueron civiles (un indonesio y un canadiense). Por lo menos 20 personas resultaron heridas (cinco están graves), entre las que se encuentra un funcionario holandés que trabajaba en la embajada de su país.
La primera explosión fue frente a un local de la cadena Starbucks, en donde murieron las dos víctimas civiles. Minutos después, otros milicianos atacaron un puesto de policía y se cruzaron en un tiroteo con los agentes.
"Escuché una fuerte explosión, parecía un terremoto. Todos bajamos y vimos la cafetería destruida. Todo el mundo se acercó y de repente apareció un terrorista con una pistola, que empezó a dispararnos, y después hacia la cafetería. Entonces el puesto de policía... explotó", relató Ruli Koestaman.
Varios testigos afirmaron haber oído una media docena de explosiones, pero la policía explicó después que solamente habían sido dos y que el resto respondía al tiroteo entre los atacantes y las fuerzas de seguridad.
Tres terroristas murieron por los disparos de la policía y otros dos se suicidaron al hacer estallar cinturones de explosivos.
En una conferencia de prensa, el general Anton Charliyan, vocero de la policía nacional indonesia, detalló que en el ataque participó un número indeterminado de agresores con granadas y armas, que "imitaron los recientes atentados terroristas de París".
La policía explicó, además, que la acción habría sido orquestada por Bahrun Naim, un indonesio detenido y encarcelado en varias ocasiones al que las autoridades del país asiático sitúan en Siria, donde estaría combatiendo con milicianos de EI.
"Bahrun Naim quiere establecer EI y quiere ser su líder en el sudeste asiático", dijo el jefe de la policía de Yakarta, Tito Karnavian, que añadió que Naim está en la ciudad siria de Raqqa, bastión del califato de EI.
Antes, el subjefe de la policía, Budi Gunawan, explicó que las sospechas se centran en un grupo con base en Solo, en el centro de la isla de Java. "Sabemos que el grupo brindó su apoyo a EI y que mantuvo contactos en Siria durante algún tiempo", señaló.
Gunawan agregó que la policía tuvo conocimiento en diciembre pasado de que este grupo planeaba atentar durante la celebración de Año Nuevo, en la que amenazó con un "gran concierto de bombas", pero que el fuerte despliegue de seguridad impidió que el ataque se llevara a cabo.
A raíz del atentado en Yakarta, Singapur y Malasia elevaron el nivel de alerta por amenaza terrorista y reforzaron la seguridad en espacios públicos y en los puestos fronterizos para prevenir una posible infiltración de terroristas.
Reacciones

Conmovido por el atentado, el presidente indonesio, Joko Widodo, lo calificó de "acto de terror" e instó a las fuerzas de seguridad a "arrestar de forma inmediata a los culpables y a su red". El mandatario estaba de viaje de trabajo fuera de Yakarta, pero dijo que pronto volvería a la capital.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su par saudita, Adel al-Jubeir, también condenaron el atentado. "Estamos totalmente involucrados en el combate contra Daesh [acrónimo de EI], contra Boko Haram (...) Es sin duda el desafío de nuestra época", dijo Kerry.
En los anteriores ataques terroristas que sufrió Indonesia estaba la mano de la red Al-Qaeda, luego debilitada por acciones coordinadas de las autoridades indonesias. Ahora la amenaza es EI, un grupo que en Indonesia -según un sondeo reciente- es apoyado por el 4% de la población, que tradicionalmente sigue un islam moderado.
Inmediatamente después de los ataques, muchos indonesios se volcaron a las redes sociales con el hashtag #Nosotros no tenemos miedo.
Represalia de Turquía sobre los extremistas
En represalia al atentado en un punto turístico de Estambul, donde murieron ocho alemanes y un peruano, las fuerzas armadas turcas mataron ayer a 200 milicianos de Estado Islámico (EI) mediante una lluvia de artillería sobre posiciones del grupo terrorista en Siria e Irak.
"Hemos comprobado uno por uno que se han «neutralizado» unos 200 miembros de EI, entre ellos varios dirigentes regionales", dijo el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.
Turquía, considerada durante mucho tiempo complaciente con EI, adhirió en agosto pasado a la coalición internacional liderada por Estados Unidos.
En otro orden y mientras intensifica su ofensiva sobre los pozos y puertos petroleros libios, EI dijo ayer que capturó a 150 personas que se encuentran retenidas en la prisión de Nawfaliya, en el este del país. Los jihadistas anunciaron que "varios prisioneros" serán ejecutados hoy en Ben Jawad. Hasta última hora de ayer, el anuncio de los terroristas no había sido confirmado por Occidente
Agencias AFP. EFE, Reuters y ANSA

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