El estado de Freydoz, eje del juicio

El estado de Freydoz, eje del juicio
Los testimonios y pericias que se conocerán en los próximos días apuntan a dilucidar cómo se encontraba la mujer al momento de disparar y matar a Carlos Soria.
Qué pasó esa noche, cómo fueron esos minutos antes de que se desencadenara la tragedia y los instantes eternos posteriores al hecho, y cómo fueron los días del matrimonio y de la familia son algunos de los puntos que intentó reconstruir, durante la semana pasada, el tribunal que juzga a Susana Freydoz.

Luego de tres intensas jornadas de debate, muchas de ellas cargadas de dramatismo, el juicio por el homicidio del gobernador Carlos Soria a manos de su esposa dejó a la vista cuestiones por demás íntimas de un grupo familiar. Se podría decir que los celos de Freydoz hacia su marido y las peleas habituales en la pareja fueron circunstancias que se agravaron en el último año y medio, período que coincide en gran medida con la campaña electoral que desarrolló Soria rumbo a la gobernación de la provincia.

Ahora, con los testimonios de los hijos del matrimonio, Martín, María Emilia, Germán y Carlitos, de las nueras, Leyla Aschkar y Victoria Argañaraz, y de otros familiares y allegados, el tribunal deberá rumbear hacia lo que parece ser uno de los puntos centrales en este juicio: ¿Cuál era el estado de Freydoz al momento de cometer el hecho?

En las próximas audiencias, además de las amigas de Freydoz, con quienes ella habría compartido su preocupación por la posible infidelidad de su esposo, también declararán los peritos Ricardo Russo, profesional requerido por la justicia, y Carlos Cornaglia, perito de la familia. Ambos especialistas difieren sobre la comprensión de sus actos por parte de Freydoz al momento del hecho.

Entre esas dos opiniones de los especialistas, la fiscal Laura Peréz deberá comenzar a escribir su alegato. Será también entre esos dos informes sobre los que, en gran medida, los jueces Carlos Gauna Kroeger, María Evelina García y Fernando Sánchez Freytes, deberán situarse a la hora de fallar.

El hecho

Esa madrugada del 1 de enero, luego de la cena familiar por el Año Nuevo en la casa de la chacra situada sobre Ruta 6, camino a Paso Córdova, quedaron Soria y Freydoz, María Emilia Soria y su pareja, Mariano Valentín. Fue una jornada familiar y festiva, aunque no faltó el clima enrarecido por la relación matrimonial del gobernador.

Mientras Freydoz y su hija María Emilia terminaban de levantar la mesa y ordenar la cocina –algo que siempre hizo la acusada luego de una cena–, Carlos Soria y Valentín juntaron algunas cosas en el jardín e ingresaron a la vivienda. Soria pasó y se fue al dormitorio matrimonial para descansar. Freydoz dejó lo que estaba haciendo en la cocina junto a su hija y salió detrás de él y hacia la tragedia.

Valentín, tal como declaró al tribunal, se fue a su dormitorio y en ese recorrido, escuchó discutir al matrimonio. Emilia aún estaba en la cocina. No pasaron muchos minutos. Emilia fue al cuarto, acomodó algunas cosas, salió y entrecerró la puerta al ver que su pareja ya estaba casi dormida.

Tiempos

Resultó muy difícil para la mayoría de los testigos establecer tiempos. Pero todo indica que lo que ocurrió fue rápido. María Emilia estaba haciendo algunos quehaceres cuando estalló el disparo del revólver calibre 38. Los gritos de la joven despertaron a su novio, quien se levantó y corrió hasta el cuarto matrimonial. En ese momento, vio a Soria en la cama, con sangre en su rostro y el revólver sobre la cama. Dijo, ante el tribunal, que intentó evitar que Soria se ahogara con la sangre que caía por su rostro hacia su boca, a la vez que corrió el arma y la puso sobre la mesa de luz.

En medio de la desesperación y la conmoción, María Emilia hizo sonar la alarma e intentó controlar a su madre. Valentín, hizo varias cosas a la vez. Salió y gritó a los policías apostados a unos 100 metros que llamaran una ambulancia y también forcejeó, recibiendo algunos golpes, con Freydoz, quien, según dijo el testigo, quería acercarse a la cama, temiendo además que tomara el arma. Luego llegó el hijo mayor del matrimonio Soria e intendente de Roca, Martín, que al oído le dijo “aguantá viejo, ya llega la ambulancia”. El personal médico dijo que el gobernador ya estaba sin vida cuando llegaron. A pesar de los intentos y maniobras en el hospital, el paciente nunca recuperó los signos vitales.

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