Aladino Benassi, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires habló con LA CAPITAL sobre el importante papel del Estado en el incentivo a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
-Dadas las condiciones económicas actuales, ¿cualquier persona puede comenzar un emprendimiento sin ayuda del Estado?
-Siempre se puede pero lo mejor es la sinergia en la producción, y la sinergia se produce cuando se logra hacer coincidir Estado, organismos científico-técnicos y empresarios. Los emprendimientos tienen un alto nivel de mortandad, pero la posibilidad de sobrevida tiene que ver con esa sinergia, que no significa ayuda del Estado, significa el cumplimiento del rol del Estado. El Estado tiene la obligación de involucrarse en cada instancia del crecimiento productivo. Es la única manera de tener mano de obra genuina, de generar nuevas riquezas y de mejorar los estándares de vida de la población.
-¿Cómo ha sido el cumplimiento de esa obligación del Estado en la última década?
- Errática, con momentos en los que ha habido cumplimiento, lugares donde ha habido cumplimiento y zonas de la provincia que se caracterizan por haber realizado muy bien sus funciones. Puedo mencionar a Berazategui, donde en los últimos 10 años se radicaron más de 300 empresas y se abrieron 9 parques industriales, o puedo mencionar a Coronel Suárez, donde la preocupación por el desarrollo de la actividad productiva lleva a que en este momento el distrito tenga desocupación cero. Cuando el Estado se involucra, cumple su función.
- Esto hablando de los estados municipales. ¿Y el Estado provincial?
-El Estado provincial tiene altos y bajos porque puede fijar algunas reglas políticas; por ejemplo, en el caso de los parques industriales no es el artífice de radicar empresas, el artífice es el intendente, pero el Estado provincial tiene que facilitar cuestiones como otorgar rápidamente las habilitaciones a los parques y permitir que tengan las desgravaciones impositivas correspondientes, entre otras. El Estado provincial ha impulsado bien los parques industriales, pero hay un rol que no cumple la Provincia y es el rol de asistencia, algo que nosotros estamos haciendo con los parques industriales: llevar asistencia tecnológica a las empresas para promover su internacionalización, una mejor inserción en los mercados externos y tener la posibilidad de articular con programas nacionales.
-¿Qué sectores empresariales registraron mayor crecimiento en los últimos años?
-Yo diría más bien qué sectores han recuperado la actividad que tuvieron en otro momento, porque el crecimiento implica una nueva política. Hasta acá supimos resolver el problema de recuperar lo que se había perdido, de acá en adelante hay que avanzar, hay que crear nuevas cosas y hay que tener una mente mucho más abierta en cuanto a la metodología y la forma de crear. Es decir: ver si esto puede ser solamente obra de arte de los empresarios o del Estado, o debe ser algo sinérgico entre todos. Nosotros creemos que tiene que ser sinérgico. Se ha recuperado fuertemente la industria textil y la industria vinculada a la manufactura del cuero, tanto sea marroquinería como calzado. Quiero decir que están trabajando a los mismos niveles que supieron trabajar en épocas florecientes, y quizás un poco mejor porque se han incorporado nuevas tecnologías, pero en la incorporación de nuevas tecnologías también debemos reconocer que todavía no se está haciendo el esfuerzo necesario para que esas tecnologías surjan de la investigación y el desarrollo argentinos, que es lo que nosotros promovemos con la asistencia a las empresas de los parques.
?Hoy la industria está de pie?
-¿Hoy en día la Argentina ofrece buenas condiciones para instalar una Pyme?
-Desde el punto de vista provincial sí, desde el punto de vista macroeconómico por ahí uno se encuentra con algunas dificultades.
- ¿Cuáles?
- Tienen que ver con la confiabilidad, porque nadie se lanza a hacer una inversión si no tiene confianza en el futuro, y hay algunas cosas que no son absolutamente claras. Yo no voy a hacer un juicio de valor sobre la inflación, pero la inflación es un dato de la realidad que muchas veces dificulta la confiabilidad en la inversión, no la inversión en sí. Uno percibe esos reparos en la ampliación de las empresas, en las inversiones que se podrían hacer para mejorar sus líneas de producción, y mucho más cuando aparecen dificultades en la importación. El Gobierno nacional tiene una política que creo que es saludable en el objetivo pero confusa en las formas: saludable en el objetivo de proteger las divisas y confusa en la metodología, porque no está lo suficientemente claro qué es lo que se puede y qué es lo que no se puede importar. Entonces queda todo muy librado a la discrecionalidad de algún funcionario.
-¿Cómo ve el modelo económico nacional aplicado en los últimos 10 años?
- El título del modelo me gusta: es un modelo productivo, con inclusión social y con movilidad ascendente. Perfecto. Pero también tenemos derecho a observar cuánto hay de productivo, cuánto de movilidad y cuánto hay que mejorar. Este modelo supo resolver un problema, que era que la industria había desaparecido en Argentina: hoy la industria está de pie, trabajando, incluyó mano de obra? Pero eso no es todo, ahora hay que seguir creciendo, hay que buscar asociaciones internacionales, nuevos mercados y nuevos productos de crecimiento. Argentina tiene una potencialidad desde el punto de vista energético que no sólo no se está explotando sino que además se está malogrando, y todo producto de políticas equivocadas. Por ejemplo en Argentina no tenemos producción de energía eólica, y en el mundo ?fundamentalmente en Europa- es una de las energías más usadas.
- Algunos estudios aseguran que las Pymes son las mayores generadoras de empleo, pero también de empleo no registrado. ¿Cuál es su opinión?
- Creo que existe la misma relación: a mayor cantidad de trabajo, mayor cantidad de trabajo ?en negro?. Las grandes empresas solamente tienen trabajo ?en negro? indirecto. Por ejemplo, las grandes marcas de ropa fabrican en el fondo de la casa de alguna costurera; eso es trabajo no registrado. El origen de la perversidad del trabajo no registrado está en las grandes empresas, no en las Pymes.
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