Pozos, baches, charcos, y reparaciones escasas se observan en distintos sectores de la capital pampeana. El enojo de los vecinos, el panorama tras las tormentas, y la falta de respuesta oficial son las características del escenario urbano actual.
LA ARENA realizó ayer un relevamiento por distintos sectores de esta ciudad y comprobó esta realidad. La zona céntrica no es ajena a la problemática debido a que, por ejemplo, en la esquina de Coronel Gil e Hilario lagos se puede observar una importante cantidad de pozos que fueron reparados simplemente con arenilla, lo que perjudica el transitar de los autos y de los vecinos. En la esquina de avenida España y Olascoaga existen baches pequeños que también se taparon con arena dejando al descubierto la escasez de reparación y la falta de señalización. Sin embargo, el centro no es el único lugar: por los barrios más alejados la situación no solo es similar sino que es más preocupante ya que la mayoría de las arterias todavía siguen sin asfaltar. Una de las calles más perjudicadas es la Macachín, sobre todo a la altura de General Acha, donde se contempla una importante cantidad de baches repletos de agua, ramas, piedras, pedazos de ladrillos y cables sueltos. Las personas y los autos deben efectuar diversas maniobras para poder pasar sin inconvenientes. "Hace varios meses que tenemos estos baches, ni siquiera vinieron a arreglarlos, no podemos vivir más así, y cuando llueve se nos llena todo de agua", sostiene uno de los vecinos mientras baldea la vereda de su casa.
Ramas y ladrillos.
Otra de las personas consultadas, que reside sobre la Macachín pero metros más adelante (hacia el Norte), responde que en ese lugar el panorama es el mismo aunque los operarios municipales fueron arreglar días atrás "pero no sirvió porque todo sigue igual". Una curiosidad radica en que la calle Macachín está asfaltada pero por los pozos y los baches (más la arenilla colocada para reparar) parece a simple vista una arteria de tierra. Continuando con el trayecto hacia el Norte, sobre Las Jarillas, se observan carteles de señalización naranja con la inscripción en negro de "calle cerrada". Ese camino está intransitable y el agua se concentra en el cruce de las arterias.
Por otra parte, los charcos se hacen más visibles en Salta y San Juan, una esquina que en la actualidad está sin asfaltar, como así también en Santa Cruz y Jujuy donde la mayoría de los pozos están protegidos por vallas y repletos de pedazos de asfalto desprendido. Otras de las esquinas más críticas son: Río bermejo y Almirante Brown, y Capitán Giachino y Escuela Normal (en plena Zona Norte de la ciudad) donde aún no se pavimentó.
La Raúl B. Díaz es una de las calles más destruidas. Llegando a Aconcagua, frente al predio donde se está construyendo el nuevo hospital, un gran pozo sobre la esquina permanece tapado de ladrillos y ramas que fueron cayendo de los árboles como consecuencia de las últimas tormentas.
Declaraciones cruzadas.
No obstante, sobre la Tito Fuerte (Raúl B. Díaz al 3000) se observa el escenario más problemático de todos. Esta calle es de tierra y hacia el Oeste está completamente destrozada por los baches y los charcos. "Vivo acá desde hace 30 años, hace 6 meses que esta calle está destruida, llamamos a la Municipalidad y nunca vino nadie", indicó uno de los vecinos. Argumentó que los colectivos urbanos, para esquivar los pozos, circulan por la vereda, pisan los caños y provocan las pérdidas de agua que terminan inundando el lugar.
Los barrios Plan 5000, Fitte, Colonia Escalante y Congreso, entre otros, son otro de los sectores perjudicados por los pozos. En la mayoría de los casos, la problemática se origina a raíz de las tormentas y las lluvias.
En diálogo con este diario, el intendente Luis Larrañaga, calificó que esta situación se debe a que el asfalto es viejo "por lo que se arregla, llueve y se vuelve a destruir todo". El jefe comunal explicó que la ciudad cuenta con más de siete mil hectáreas y el municipio tiene solo siete motoniveladoras. A estas declaraciones, el concejal opositor (Frepam), Marcos Cuelle, replicó que los funcionarios de la actual gestión "maquillan" las reparaciones y las refacciones. "El intendente está a años luz de mantener la cadena cíclica de asfaltado", disparó. No obstante, tanto el primer mandatario local como el edil frepamista coincidieron que el problema no es actual sino que viene de varias gestiones atrás.
Auto cayó en un pozo.
Uno de los ejemplos que implica el riesgo de los baches en Santa Rosa se pudo comprobar ayer a la mañana cuando un auto, marca Chevrolet Agile gris, cayó a un pozo situado en la esquina de Raúl B. Díaz y Maestros Salesianos. El accidente ocurrió a primera hora de la mañana mientras llovía en la ciudad. Una mujer conducía el vehículo por Raúl B. Díaz cuando la rueda derecha se hundió en el pozo. Afortunadamente la conductora no resultó herida. Por este motivo, el vehículo fue retirado por los operarios municipales que minutos después se dirigieron al lugar donde protegieron el hundimiento con vallas blancas y carteles. Sin embargo, durante la tarde, se pudo comprobar que las pérdidas continuaban desde el suelo donde se sitúan los caños de agua potable.
Sin embargo, no es el único siniestro vial registrado por la existencia de pozos en esta ciudad,
una problemática que sigue creciendo y demandando por parte de los vecinos y de los automovilistas el accionar inmediato de los funcionarios municipales.

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