Si bien aún no son demasiados los reductos gastronómicos que se están instalando en la zona, y aunque los pronósticos indican que la tendencia continuará creciendo, una incógnita flota en el aire: qué pasará con los lugares para estacionar.
Los vecinos de Palermo celebran la gradual proliferación de la oferta, particularmente porque se trata de locales con poca capacidad, que no generan un bullicio importante. Sin embargo, dónde dejar el auto se está volviendo complicando durante la noche. Y muchos se molestan.
Los trapitos, otro temor
Otra inquietud que les altera el sueño es la de los cuidacoches: temen que en un futuro se trasladen para este lado de Scalabrini Ortiz, atraídos por el nuevo público.
"De día esto se complica con los outlets, que están sobre Córdoba, pero de noche teníamos dónde dejar el auto. En poco tiempo, si esto sigue así, me imagino que van a querer cobrarme por dejar mi auto en la puerta de mi casa", se ataja Maricarmen, que vive en Cabrera al 4300, en la misma cuadra de La Perinola y Cervelar. "Por ahora las noches son tranquilas, pero espero que esto no se convierta en el Soho. Nos gustaría mantener la tranquilidad de barrio", agrega su marido, Emilio.
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