Estacionamiento medido y acarreo: vía libre para cobrar

Estacionamiento medido y acarreo: vía libre para cobrar

Habrá tarifas diferenciadas y cobrarán por estacionar incluso frente a la propia casa. En siete años aumentó mil por ciento el valor del acarreo. El gobierno “cederá” a las empresas cinco playas para las grúas.

Antes de que finalice el 2015, pero después de las elecciones –es decir, en el último tri­mestre del corriente año–, los ba­rrios porteños conocerán el esta­cionamiento medido, hasta ahora reservado a áreas puntuales del centro de la Ciudad.

Ya sea a través de un parquí­metro o de una ticketeadora, ha­brá que pagar por estacionar el auto en las callecitas de La Paternal o de San Cristóbal, por ejemplo.

De eso se trata el Sistema de Estacionamiento Regulado, el nuevo esquema ideado para “op­timizar el uso de los espacios dis­ponibles para el estacionamiento vehicular en la vía pública, favo­reciendo la rotación vehicular”, según reza el texto de la ley. La iniciativa, aprobada por la Legis­latura a fines de 2011 y remoza­da a fines de 2013, plantea lle­var de 8.000 a aproximadamente 150.000 los espacios vehiculares con “estacionamiento medido” en la Ciudad.

El llamado a licitación está en plena marcha. Si bien los plazos se estiraron algo más de lo previsto –tanto por decisión del Ejecutivo porteño como por pedido de los oferentes interesados en el pliego y también por una medida de am­paro interpuesta por una vecina que la Justicia de primera instan­cia hizo lugar y luego la Cámara re­vocó–, finalmente el 17 de marzo se abrirán los sobres. “Luego vie­ne la etapa de análisis de las ofer­tas, la adjudicación y, finalmente, la instalación de los parquímetros y la puesta en marcha del nuevo esquema, que calculamos va a ser en algún momento del último tri­mestre del año”, detallaron a Dia­rio Zfuentes de la Subsecretaría de Transporte de la Ciudad.

Cómo será

La ciudad estará divida en cinco zonas operativas, que abar­carán todos los barrios de la Ca­pital. Si bien el estacionamiento medido no abarcará la totalidad, las grúas patrullarán todas sus calles, removiendo los vehícu­los mal estacionados. Cada zona tendrá su propia playa de acarreo (ver infografía), cedida por el go­bierno porteño a los concesiona­rios. Éstos deberán aportar las grúas, los parquímetros y la se­ñalización. La concesión tendrá lugar por diez años y, si bien las empresas podrán ofertar por más de una zona o incluso por todas, podrán resultar adjudicatarias so­lamente de una.

Las calles con estacionamien­to medido se dividirán de acuerdo con tres tipos de tarifas: una sen­cilla, que será uniforme, y otras dos que serán progresivas, en las áreas más críticas. Los residentes estarán eximidos del pago dentro de un radio de 200 metros de su domicilio y se habilitarán distintos medios de pago.

La ecuación económica de la concesión parte de las tarifas ac­tuales del sistema, que son fijadas por el gobierno porteño. Actual­mente, la hora de estacionamien­to medido cuesta tres pesos, aun­que la pretensión del Ejecutivo es llevarla a cuatro en los próxi­mos meses. Esto se debatirá en una audiencia pública convoca­da para el 3 de febrero. En cuanto al acarreo, el costo por recuperar los automóviles levantados por la grúa había pasado de 450 a 580 pesos. Actualmente, ese incre­mento está en suspenso: el juez Darío Reynoso hizo lugar a la me­dida cautelar solicitada por el le­gislador del Frente de Izquierda, Marcelo Ramal.

Las empresas recaudarán a cuenta y orden de la Ciudad, y percibirán un porcentaje de esa recaudación, de entre el 10 y el 12 por ciento, sujeto a ciertas condi­ciones.

Fin de época

Las empresas que todavía operan los parquímetros y grúas de la Ciudad (Dakota/STO y BRD/SEC) explotaron el negocio du­rante casi 25 años; la mayor par­te de ese tiempo, con los contra­tos vencidos.

Se hicieron de la concesión durante la intendencia de Carlos Grosso, en los 90. Se suponía que sería hasta el año 2001, pero des­de entonces fueron prorrogados sucesivamente por los gobiernos de Aníbal Ibarra, Jorge Telerman y Mauricio Macri.

Actualmente, ambas empresas pa­gan un cánon de apenas 55.000 pesos por mes y se estima que recaudan más de ocho millones mensuales. Además, la Ciu­dad cubre los sueldos de sus empleados y les otorga gratuitamente las playas de acarreo, ubicadas debajo de la avenida 9 de Julio y al lado de la Facultad de Dere­cho. Hipotéticamente, debían cubrir toda la Ciudad, pero en los hechos sólo operan en el micro y macro centro, cerca de las playas de acarreo.

¿Grúas sí?

Desde el gobierno porteño afirman que los vecinos reclamaban la presen­cia de grúas en los barrios para remover los automóviles estacionados en infrac­ción. “Lo que se busca es un ordenamien­to del tránsito y de cumplimiento de las le­yes que regulan el estacionamiento. A lo que apunta el nuevo esquema es a favore­cer la rotación. Hay zonas de Palermo, Las Cañitas, Belgrano, con mucha saturación de autos, que el nuevo sistema va a ayu­dar a descomprimir. Mucha gente deja sus autos en esos lugares y luego se toma otra cosa para llegar al centro. Pero eso signi­fica usar el espacio público como estacio­namiento privado”, afirman desde la sub­secretaría de Transporte”.

¿Esto no apunta a desalentar el uso del automóvil? Según las mismas fuentes: “No, pero sí tratamos de alentar alterna­tivas; por eso construimos los metrobús, las bicisendas e impulsamos la peatonali­zación del microcentro”.

Respecto de las tarifas del parquímetro, reconocen que se buscará un “equilibrio” respecto de la oferta de los garajes. “Ac­tualmente, la hora de estacionamiento en la calle sale tres pesos. En Rosario, en cam­bio, sale cinco y en la Plata, seis. En un ga­raje privado de la zona del centro sale trein­ta el estacionamiento, una diferencia de diez a uno. Se va a buscar un equilibrio to­mando todas las variables de referencia.”

Va a estar complicado ser automovi­lista en Buenos Aires. En días hábiles, más de dos millones de autos que ingresan a la Ciudad de Buenos Aires se disputan algo así como un millón y medio de luga­res para estacionar. La cifra surge de com­parar el 1.3 millón de vehículos que ingre­san a través de accesos y autopistas más el millón de automóviles radicados en la Ciu­dad con el 1.2 millón de estacionamientos disponibles en garajes privados y centros comerciales, y los 334.000 espacios dispo­nibles para estacionar en la calle.

Próximamente, en casi la mitad de es­tos últimos, habrá que pagar.

Índice de precios al automovilista

Ser automovilista cuesta cada vez más caro en Buenos Aires. Desde 2008, el estacionamiento medido pasó de un peso la hora a tres y próximamente –audiencia pública mediante– se incrementará a cuatro. Además, se eliminó la fracción de media hora, tanto en los parquímetros como en los garajes.

En el caso del acarreo, la tasa por recuperar el auto pasó de 56 pesos en 2007 a 580 con el último aumento, un incremento del 1000 por ciento.

También los accesos a la Ciudad tuvieron incrementos. El peaje de la autopista Illia, por ejemplo, en 2007 costaba 50 centavos y ahora 13 pesos, un aumento de 2600 por ciento en siete años.

Penurias de Bombita

La película de Damián Szifrón –nominada al Oscar a la mejor película extranjera– resume, en el episodio que protagoniza Ricardo Darín, la tensa relación de los automovilistas con las empresas de acarreo. El tema del estacionamiento es motivo recurrente de tensiones. Algunos casos recientes:

Insultos. En 2009, la jueza Rosa Elsa Parrilli fue destituida por mal desempeño de su cargo por haber insultado a dos agentes de tránsito porteñas, luego de que acarrearan su auto. El escándalo protagonizado por la entonces magistrado había sido registrado por las cámaras de seguridad. “Todas morochas, ni una rubia”, es una de sus frases más recordadas.

Hachazos. Martín Niño Seeber atacó a hachazos el auto de un vecino que le ocupaba la salida del garage. En defensa, aseguró que el auto había estado más de 20 horas obstruyendo la salida y que habían llamado a la grúa, pero ésta nunca se presentó.

Golpiza. En septiembre de 2014, el ex funcionario porteño Oscar Feito fue a buscar su auto, que había sido acarreado por la grúa, a la playa de infractores ubicada junto a la Facultad de Derecho y recibió una golpiza. Según relató, discutía con los empleados del lugar cuando lo rodearon y lo golpearon hasta caer al suelo.

Empleados. A principios de enero de este año, dos ONG denunciaron el caso de Jorge Chacota, golpeado por los empleados de la empresa STO tras discutir por el acarreo de su auto. Según la denuncia, el principal agresor habría sido el chofer de la grúa, pero también los empleados habrían participado.

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