Carlos Orué sigue internado en el Hospital Escuela tras el brutal ataque del cual fue víctima el fin de semana. En la mañana de hoy será sometido a nuevos estudios para ver si hay posibilidades de que pueda recuperar la visión. “No hay mucha esperanza”, dijo a época.
“Mañana - por hoy - los médicos me realizarán nuevos estudios. En principio los profesionales me manifestaron que es difícil que recupere la visión en el ojo derecho”, aseguró la víctima.
En principio, el oftalmólogo le informó que tiene desprendimiento de retina. “Me tienen que hacer un fondo de ojo. En las primeras horas veía formas, ahora no distingo nada”, agregó el hombre de 49 años. Además de su estado de salud, Carlos recordó cómo fue el ataque sufrido por una patota en uno de los ingresos que tiene el barrio Río Paraná. “Fuimos junto a mi esposa y dos de mis hijos al cumpleaños de una conocida. Cuando salimos nos encontramos con un grupo de jóvenes que se estaban interrumpiendo el paso y comenzaron a amedrentarnos”, relató el trabajador de prensa quien, además, comentó que en principio decidió ofrecerle algunas de sus pertenencias, pero los malvivientes que se encontraban literalmente cobrando “peaje” decidieron atacarlo y no aceptar la propuesta. “Todo comenzó cuando el menor de mis hijos de 11 años - de nombre Augusto - quedó retrasado a la altura de la fábrica de caños junto a mi mujer. Los muchachos comenzaron a insultarlos. Me acerco para protegerlos y allí empezó la agresión de tres de los seis malvivientes. Pude resistir el ataque de algunos pero luego comenzaron a golpearme con un martillo”, recordó Carlos. Uno de los martillazos dio en la cabeza de Orué. Por el fuerte impacto el locutor cayó y en ese momento los desaforados agresores aprovecharon para sacar lo peor de ellos. Con patadas, trompadas y el mencionado martillo redujeron a su “presa” dejándolo mal herido. La esposa - Carla - y otro de sus hijos de 20 años - Joaquín - intervinieron pese al peligro reinante.
“Mi señora estiró el cabello a uno de los últimos que quedó y mi hijo también se acercó para asistirme. Hasta ese momento estaba consciente y cuando llegamos a la avenida Alta Gracia se acercó un patrullero. Dimos aviso de lo ocurrido y luego me llevaron malherido al Hospital Escuela. En el viaje me desmayé y ahora estoy aquí recuperándome de esta pesadilla”, concluyó.
Por el hecho, ayer la Policía demoró a un joven de apellido Riquelme, los hermanos Pencieri y otra persona de apellido Tabarez.
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