Espert: “Hay que eliminar el cepo, devaluar y moderar el gasto público”

El economista admitió que es incómodo hablar de ajuste, pero asegura que es necesario hacerlo, especialmente en el empleo estatal. No duda de que la economía impactó en las urnas del 11 de agosto

Con los resultados de las Paso en la mano y las elecciones de octubre a poco más de dos meses, el escenario económico argentino comienza a ser protagonista. Los debates políticos se ocupan cada vez más del bolsillo de la gente y la situación de los sectores empresariales. Y allí comienzan a acumularse la inflación, el déficit fiscal, el rojo energético, el cepo cambiario y la emisión monetaria, entre otros.

“La economía restó votos al oficialismo en las Paso del 11 de agosto. Porque hace dos años que estamos en estanflación, eso implica 24 meses con la economía que no crece, con alguna destrucción del empleo privado y una inflación al 25 por ciento y acelerándose en los últimos meses. A la gente le cuesta llegar a fin de mes y todo eso impactó negativamente. Si a eso le sumamos que la gente muestra un poco de cansancio con la manera en que hace política el kirchnerismo, creo que explicamos el grueso de por qué el oficialismo perdió las elecciones”, apuntó el economista José Luis Espert en diálogo con PUNTAL.

Y allí apuntó sobre las estadísticas oficiales: “Si la economía creciera al 7% como dice el Gobierno, hubiera ganado con holgura. Está claro que es mentira que la economía esté creciendo a ese ritmo”, destacó.

No cree en los números del Indec que muestran una reacción de la economía este año...

No, absolutamente. Eso es mentira.

¿Cree que estas cifras también se manipulan como las de la inflación?

Están haciendo lo mismo que en 2009. En aquel año el Indec publicó un crecimiento del 0,9% cuando la economía había tenido una caída del orden del 3%. Cuando hay recesión la ocultan y cuando hay crecimiento dan un poco más de lo que es real.

Más allá de estas cifras oficiales, ¿cree que este es un año con crecimiento?

El primer trimestre tuvo una caída del 1% y a partir del segundo hay un crecimiento del 2,5%. Por lo tanto el balance del año podría ser positivo en un 2%. Pero con una inflación tan alta, al amperímetro del crecimiento no se lo mueve.

Menciona a la inflación recurrentemente, ¿ese es el problema central de la economía argentina?

En realidad la inflación es la consecuencia de un problema. La dificultad es otra vez fiscal. Es el tercero más grande del último cuarto de siglo, sólo superado por el de la hiperinflación y por el de 2001. Son 4 puntos del producto sobre un PBI de más de 500 mil millones de dólares, lo que da un déficit fiscal de 20 mil millones de dólares con tipo de cambio oficial. Y eso como se financia con emisión monetaria genera inflación. En definitiva, la inflación es la resultante de un problema fiscal muy serio que requiere de un ajuste fiscal y monetario para bajarla.

El ajuste siempre hace pensar lo peor, es una medida siempre antipática, ¿es el único camino?

Acá hay una falacia, y es cierto que la palabra ajuste suena feo. Pero en el sector privado la gente de a pie está haciendo un ajuste de la hostia en estos últimos dos años por la inflación del 25%, porque le cuesta llegar a fin de mes. Lo que los economistas sensatos proponemos es que el ajuste, ya que lo pagó mucho la gente con dos años de estanflación, que haga algún ajuste la política con el gasto público. Si el ajuste sólo lo hace el sector privado vamos a estar varios años más en estanflación.

¿Hay lugares en donde ajustar sin que esto tenga un impacto social?

Lo que debería hacerse es que el gasto destinado a personal, esto es salarios y cantidad de empleados públicos, crezca mucho menos de lo que crece. Esa partida de 360 mil millones de pesos al año crece a un ritmo del 35%. Ya tenemos el doble de personal en el sector público que hace 10 años. Por lo menos ahí debería haber una moderación. Porque además la provisión de servicios públicos que devienen de ese gasto es un desastre: la salud, la educación, la justicia. Con más razón, al menos que estuviera por debajo de la inflación.

Un tema más difícil de visibilizar pero igualmente preocupante es el déficit energético, ¿hay allí otro talón de Aquiles?

El déficit energético es en parte también consecuencia del nivel de subsidios que hay, que es un gasto público. Por eso decía que hay que moderar el gasto público porque lo que se destina allí es igual al 100% de las importaciones de energía que hace el país. Es decir, si no se subsidiara, la energía costaría el doble. Entonces cuando hablamos del problema energético, también hablamos del problema fiscal. Ahora, cuando hablo de tocar el gasto público no habría que empezar por los subsidios. En primer lugar habría que apuntar donde está la mayor ineficiencia, clientelismo, amiguismo y corrupción que es en el empleo público.

¿Cree que algo de esto puede figurar en la agenda próxima del Gobierno?

Hay que atacar urgente el problema. Lo que habría que hacer es eliminar el cepo cambiario por lo que debería aplicarse una devaluación más fuerte que la que se está practicando. Y realizar al mismo tiempo un ajuste fiscal y monetario para que la tasa de inflación no se acelere después de haber devaluado. Si no hace eso, que sería lo ideal, vamos a un escenario de más controles, más aprietes y todo se puede ir agravando. Y sumaría que a una semana de las Paso las señales en materia política son muy preocupantes. Juliana Di Tullio dice que la oposición pretende un golpe institucional.

¿La devaluación es inevitable, más tarde o más temprano?

Hace falta un plan que incluye la eliminación del cepo para lo cual hay que devaluar, ajuste fiscal y monetario para que la inflación no se dispare y el sector privado deje de hacer el ajuste que está haciendo hoy. Es lo que habría que hacer.

¿Cree que eso es posible?

Lo que creo que va a pasar no tiene nada que ver con lo que habría que hacer. El Gobierno va a seguir por la senda que va, con más controles, más aprietes, más Moreno. Por lo cual vienen dos años muy, muy complicados.

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