Eseverri y los Ocho quieren policía municipal bajo autoridad política

Eseverri y los Ocho quieren policía municipal bajo autoridad política
Eseverri, Massa y Bruera hablaron en la nota de tapa de Clarín. Quieren una policía municipal, que sea paralela a la Bonaerense, con un modelo similar a la de Macri. Lejos del kirchnerismo, están preocupados por la inseguridad.
Quieren consolidarse en 2011 y, por lo tanto, responder a la inquietud popular. Las primeras imágenes de un delito captado por las cámaras fueron difundidas por el Municipio: dos jóvenes con una cartera robada.

La idea fue tapa de Clarín y con declaraciones sólo de tres intendentes: Sergio Massa, Pablo Bruera y José Eseverri. Tres del Grupo de los Ocho, los que se alejan del kirchnerismo, los que buscan un peronismo alternativo al oficial y al disidente y buscan hacerse fuertes en sus territorios para disponer de abajo hacia arriba. Y no al revés como construyen en la nueva era política los caciques mediáticos con cero estructura. Una policía municipal paralela a la bonaerense, con conducción política por parte del intendente, que -se apresuraron a aclarar- no quiere competir con la vieja y conflictiva fuerza ni plantarle mojones a Scioli. Pero es una señal fuerte que apunta a desnudar la ineficiencia de la estructura actual. Los municipios, seguramente, deberán aportar más fondos para la seguridad. Y, a la vez, tener más responsabilidades. Olavarría aporta casi un millón y medio de pesos por año al mantenimiento de los patrulleros. Gastó otro tanto en instalar cámaras de vigilancia. Y el Intendente cuestiona a la Justicia y deja intocadas a las actuaciones policiales.

Durante el programa "Desde el llano", que conduce Joaquín Morales Solá en TN, Pablo Bruera -intendente de La Plata- fue mucho más duro y tajante con la policía de lo que fue Eseverri -José-, quien generalmente prefiere apuntar al Poder Judicial a la hora de los picos delictivos. El problema es que parece haber pocos delitos en los que no aparezca, más lejos o más cerca, algún policía involucrado. Entonces se mezcla una institución con quistes de corrupción hasta la médula y el crecimiento de los delitos violentos: una explosiva alquimia en los ánimos de las ciudadanías, con rebote crudo en el interior. Los intendentes, ex K, están tratando de alejarse de la concepción de la seguridad del gobierno kirchnerista, que prefiere soslayar el tema a pesar de que es la preocupación más resonante según todos los sondeos. Por eso quieren más poder para abordarla.

Entonces, formar el cuerpo de policías propio y responsabilizarse de su equipamiento y conducción. Como la iniciativa de Macri en Capital Federal. La iniciativa surgió de Sergio Massa y fue compartida por los integrantes del grupo que, entre otras cosas, se vanagloria de tener menos de 45 años.

El proyecto tiene que pasar la Legislatura -hasta ahora el Peronismo Federal apoya y el arco que conformó el Acuerdo Cívico no- y los aspirantes a policías deben formarse en la Vucetich. No habría, en este sentido, diferencias con la Bonaerense. La idea es que no se ocupen de los delitos más complejos. Siempre según lo que publica Clarín -el intendente José Eseverri fue inhallable en un día de sucesos masivos-, "cada municipio incorporará a su planta de empleados tantos agentes como quiera o pueda pagar y que, además, ya no dependerá de la voluntad política de la Provincia". Para la financiación del funcionamiento, dice, "estudian crear un impuesto especial o aumentar las tasas".

"Pensamos en una Policía de proximidad, similar a la que hay en Madrid o en algunas ciudades de Estados Unidos. Está pensada para recuperar al policía del barrio, al referente del vecino", define Sergio Massa, intendente de Tigre y actual referente de José (Eseverri).

Pablo Bruera, intendente de La Plata, dice que se trata de comenzar a ponerle fin a "una vieja filosofía de encarar la inseguridad". Habla de descentralización de una fuerza que tiene 50 mil efectivos, volviendo a la concepción de León Arslanian que luego fue decapitada por Scioli y sus ministros. La Plata estuvo largamente en las primeras planas y en los informativos de TV a raíz del emblemático ataque a Carolina Píparo.

Eseverri dijo a Clarín que "los policías deben estar armados. Tiene que ser una auténtica policía y con competencias específicas". El diario en guerra con los K recordó como paradigma de Olavarría el asesinato del abogado penalista Marcos Alonso. Pero no dice una palabra del robo de 74.500 pesos en el Palacio Belgrano, descubierto 20 horas después en el corazón de la administración municipal, careciente de una seguridad apropiada. Por lo menos dos policías estarían involucrados -uno de ellos el jefe de calle de la comisaría Primera- por sacar las llaves e intentar abrir una camioneta secuestrada y precintada donde habría quedado escondido un dinero delator. El Intendente -aun con esas evidencias- ha evitado la crítica a la estructura policial.

Uno de los problemas con el que se enfrentan los intendentes para llevar adelante esta iniciativa tiene que ver con los fondos. "No todos tenemos la plata de Tigre", dijo uno que no fue identificado. Massa tiene en Tigre 500 policías bonaerenses y no tiene problemas de plata para sumar 300 propios. Y poner más cámaras -si es que cabe una más en el panóptico tigrense- y más patrulleros. Bruera prefiere que a los fondos los ponga la Provincia.

Olavarría ya invierte recursos abultados para seguridad; hace años se hizo cargo del mantenimiento de los patrulleros y para 2010 está previsto gastar cerca de 1.500.000 pesos. En cámaras de vigilancia diseminadas por buena parte de la ciudad se movilizaron fondos por 1.500.000 pesos, parte proveniente de la Nación y el resto de las arcas municipales.

Por eso las preguntas que plantea Clarín: "¿Cada distrito debe hacerse cargo de la inversión inicial? ¿Quién pagará posteriormente la totalidad de los salarios? Y, sobre todo, ¿será apoyado por los intendentes K?". Según el diario del monopolio, en la Gobernación rechazarían el proyecto.

Las cámaras

El primer delito descubierto a través de las cámaras de seguridad fue difundido por el Municipio para que se publicara en los medios. "Es un caso de flagrancia", aclaró José Eseverri ante la lista de preguntas. Pero sin juzgar. Se autorizó la exhibición de la cara de una persona mayor y una menor, sin sentencia judicial, en una utilización al menos discutible de las imágenes generadas a través de las cámaras, con una desnudez social que terminará estigmatizando o anulando la posibilidad de ruedas de reconocimiento en otros casos.

Los jóvenes habían robado una cartera.

Se esperan públicamente las imágenes de otros delitos con otros protagonistas. Y que se coloquen cámaras en sectores clave como los Palacios Municipales y la comisaría Primera.

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