En el cierre de la Semana de la Memoria, organizada por la casa de altos estudios, una alumna reveló el pasado del directivo, Francisco José Piñón, tras una presentación sobre los delitos sexuales perpetrados por la última dictadura.
Cuando era rector de la Universidad del Salvador, en Buenos Aires, el 25 de noviembre de 1977, Piñón reconoció a uno de los más oscuros militares que gobernaron el país desde el 24 de marzo de 1976. "La Universidad del Salvador, comunidad de la Iglesia enraizada en la Nación Argentina, abrevando en las fuentes de la historia, encuentra su misión particular en la formación de conciencias superiores", le dijo en aquel acto de entrega de un doctorado honoris causa a Massera.
El dato fue revelado el martes a la noche por una alumna. Tras la proyección de un compacto de la película cordobesa Lesa humanidad: los ataques a la integridad sexual y la ponencia de varios especialistas, una joven pidió la palabra, y cuando todos esperaban una pregunta a alguno de los panelistas, apuntó a quien presidía la actividad, el rector Piñón. "¿No le parece una contradicción estar ahora acá, presentando este material, siendo que usted cuando era rector de la Universidad del Salvador le dio un doctorado honoris causa a Massera?", preguntó la joven.
El rector Piñón, según comentaron varios testigos presenciales a El Sol, admitió la acción, y explicó que se trató de una maniobra de "protección" para el alumnado de la casa de estudios, fundada en 1956 por la Compañía de Jesús. El ahora máxima autoridad de la Universidad de Congreso de Mendoza fue designado rector del Salvador en 1974 y se mantuvo en el cargo hasta 1980. Además, agregó Piñón, que con la entrega de este honoris causa "se salvaron muchas vidas".
Inmediatamente, varios de los presentes, entre panelistas y alumnos, comenzaron a retirarse del salón, entre aturdidos y enojados. En ese momento, Silvia Ontiveros, detenida y vejada en el centro clandestino de detención D2 de Mendoza, pidió la palabra. "No podíamos irnos sin explicar por qué", le contó Ontiveros.
"Lo que le dije, ante todos los presentes, es que eso de que salvó vidas es mentira, que yo estudié el caso y que de ninguna manera podíamos seguir compartiendo un espacio con él ahí sentado. Y nos fuimos", detalló, aún sorprendida y shoqueada por lo que le tocó vivir nada menos que en una universidad mendocina y en una actividad académica que cerraba la Semana de la Memoria.
El Sol Online intentó tener la palabra de Piñón, pero no recibió respuesta por parte del Rectorado de la UC.
Entre otros especialistas, estuvieron presentes en la actividad Pablo Garcierena, de la Secretaría de DDHH de la Nación; Sofía D'Andrea, docente y periodista; Clara Álvarez, directora de la carrera de Psicología de la Universidad de Congreso, y Sara Gutiérrez, docente del seminario sobre DDHH de la cátedra libre de la facultad.
Doctorado
El 25 de noviembre del 2012, el diario porteño Tiempo Argentino publicó una amplia investigación en la que rememora el cuestionado honoris causa a Massera. Ahí se explica que la Universidad del Salvador nunca retiró la distinción al dictador y genocida, por la simple razón de que no aparece como otorgado en los archivos de la universidad.
No obstante, es interesante la historia que cuenta María Sucarrat, periodista de Tiempo Argentino, que, además, y como dato sin dudas llamativo, cita a Mario Bergoglio como parte fundamental del hecho. El hoy papa Francisco aparece como el responsable del traspaso de la Universidad del Salvador de la órbita de la Iglesia a manos de laicos.
Cuenta Sucarrat: "La Compañía de Jesús manejó la Universidad del Salvador desde su fundación, en mayo de 1956, hasta 1974, cuando se produjo lo que en esa casa de estudios llaman 'el desligue': de súbito, la conducción fue entregada a un grupo de laicos.
En julio de 1973, el padre Jorge Mario Bergoglio había sido designado prepósito provincial de Argentina, el máximo escalafón nacional entre los jesuitas, pero 20 días antes su superior, el prepósito general de la compañía en Roma, R.P. Pedro Arrupe, había dado una orden para "refundar la Universidad del Salvador", según se explica en la página 52 de la publicación realizada por el 50º Aniversario. La entidad debería regirse por una asociación civil integrada por laicos. Fuera de las causales divinas invocadas, ese 'desligue' tenía razones económico-políticas. La Compañía de Jesús estaba quebrada y había decidió desprenderse de bienes y obligaciones, entre ellas la transferencia de la universidad. El país atravesaba uno de los períodos políticos más convulsionados de su historia. Perón, a punto de morir aunque nadie lo sospechaba, ejercía la Presidencia. Es probable que la responsabilidad de 'desligar' a la Usal haya representado una 'papa caliente' en las manos de Bergoglio, por lo que prefirió confiar en personas con las que había compartido trayectorias militantes. Cumpliendo la orden de Arrupe, creó una nueva dirección con el licenciado Francisco José Piñón como rector (que permaneció hasta 1980) y Walter Romero como operador externo, dos dirigentes de la organización peronista Guardia de Hierro. También designó a su contador de confianza, Enrique Betta, como vicerrector económico. Otros cargos jerárquicos fueron ocupados por militantes guardianes".
Según la reconstrucción que realizó la periodista para el trabajo de investigación publicado por Tiempo Argentino, "quizás, Bergoglio intuyó que el acto de entregar el diploma a Massera no tenía que ver con la cruz cristiana y tomó dos previsiones en su resguardo. La primera fue no realizar el acto en las sedes céntricas de la Usal. La segunda, evitó exponerse, por lo que en el escenario estuvo el padre Víctor Sorzín, su vice en la Compañía, sentado junto a Massera. La ceremonia se realizó, entonces, en el centenario colegio Casa de Jesús del barrio de Almagro, donde funcionaba la Facultad de Psicopedagogía. En la noche del viernes 25 de noviembre de 1977, Massera y su comitiva accedieron por la imponente entrada de Corrientes 4471 y subieron los escalones de mármol hasta el sobrio teatro de la institución. Había 400 invitados. Después de entonar el Himno Nacional, el rector Piñón dio su discurso: 'La Universidad del Salvador, comunidad de la Iglesia enraizada en la Nación Argentina, abrevando en las fuentes de la historia, encuentra su misión particular en la formación de conciencias superiores, basadas en la hermenéutica de la justicia, y desde ellas explorar las más altas áreas del saber para aportar desde allí a la construcción de la comunidad argentina, en la que cada uno de sus hombres y mujeres sea protagonista de la realización del destino común".

Comentá la nota