El ex titular del Consejo y escribano General de la Ciudad designó a un socio suyo para escriturar el nuevo edificio de la Magistratura a cambio de 50 mil dólares. Devoto es un leal a Mauricio Macri y fue escribano del grupo SOCMA. En diálogo con LPO negó las acusaciones. “Yo no tengo socios”, dijo. Pero la crisis podría estallar puertas adentro.
El escándalo comenzó en la reunión de consejeros del 17 de diciembre pasado. Ese día, además de votar varias resoluciones de tipo administrativo, se aprobó la compra de un nuevo edificio ubicado en Lavalle 369 por US$ 3.750.000. La intención, es construir unos 8 mil metros cuadrados extra, una obra que demandará entre 8 y 10 millones de dólares. Sin embargo, la polémica se centra en que el precio aprobado es un 21 por ciento más caro de lo que había fijado la tasación del Banco Ciudad.
La transacción, en tanto, fue aprobada por nueve consejeros y el único que se abstuvo fue Devoto, que un par de días después de que se venciera su mandato en el Consejo fue designado como escribano General como recompensa por su lealtad a Mauricio Macri. Según explicó a LPO, su abstención se debió a que él se inclinaba por volcar ese dinero a la refacción de un inmueble de la calle Berutti.
Hasta aquí, nada del otro mundo o nada que se sospeche de turbio: un consejero decide abstenerse en una votación porque no está de acuerdo con el destino de fondos. Lo curioso es que, tras ser nombrado en la Escribanía General, Devoto – ex escribano del grupo SOCMA y familiar de Nicolás “Nicky” Caputo- quedó al frente del órgano que debe proseguir con los trámites de la adquisición del edificio, escrituración incluida.
Y quien fue designado para firmar la compra del inmueble de Lavalle a cambio de 50 mil dólares fue Baglioni (matrícula 2148) que, según contaron fuentes judiciales a LPO, es socio de Devoto en su escribanía. Baglioni tomo notoriedad pública en los últimos meses a causa del caso Papel Prensa. Ante él, Isidoro Graiver y María Sol Graiver declararon que no hubo presiones durante la dictadura para que el Grupo Graiver se desprenda de la empresa.
De todos modos, Devoto negó las acusaciones y le dijo a LPO que sólo conoce a Baglioni porque “figura en la nómina de la escribanía del Gobierno”.
“Fue designado por una directora. No tengo socios. De hecho, en los últimos años estuve en el Consejo y no me dediqué tanto a la actividad”, dijo un tanto consternado y sin dar demasiadas precisiones. Sobre el dinero pagado tampoco quiso hacer declaraciones: “No tengo idea, es una cuestión que no la manejo yo”.
Con todo, el escándalo podría hasta estallar dentro del propio macrismo. Quizá sin sospechar el trasfondo de la cuestión, el legislador porteño del PRO Gerardo Ingaramo presentó un pedido de informes al Consejo para que de explicaciones sobre el tema. El ex asesor del falso ingeniero Juan Carlos Blumberg quería que se identifique el escribano público interviniente pero al parecer la comadreja estaba dentro del propio gallinero.

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