Escepticismo entre los residentes de la costa

En la zona afectada crecen las dudas
ORANGE BEACH, Alabama (AP).- Regina Shipp, dueña de un restaurante en la costa de Alabama, estaba al borde de la desesperación anteayer, antes del discurso del presidente Barack Obama sobre la crisis del derrame petrolero en el Golfo de México.

Los turistas han desaparecido, todas las mesas de su establecimiento junto al puerto están vacías y el negocio ha perdido 57.000 dólares en las últimas semanas.

Después del discurso, Shipp se vio más esperanzada, aunque no mucho. En estos momentos, se necesitan más que palabras de la Casa Blanca para mejorar la vida en la costa.

"El dice que va a hacer que BP pague, ¿pero puede hacerlo?", se preguntó Shipp, parada en medio de su desierto negocio, el Shipp´s Harbour Grill, restaurante que posee junto con su esposo, Matt.

Obama prometió "hacer que BP pague" y acusó al gigante petrolero de negligencia, en su primer discurso a la nación desde que el catastrófico derrame comenzase a destruir el modo de vida en la costa del golfo.

El presidente habló tras una visita de dos días a la zona, durante la cual se reunió con funcionarios y residentes para analizar la situación.

Con las vidas sacudidas por el peor derrame petrolero en la historia del país, los residentes de la costa del golfo observaron el discurso presidencial de anteayer con una mezcla de temor y furia, tanto por el crudo como por una respuesta que a ratos parece casi cómica.

Bebiendo una copa de vino en su casa en Empire, Luisiana, Mitch Jurisich finalmente se decidió a ver el discurso de Obama, luego de dudar sobre si siquiera iba a encender el televisor. El pescador de ostras ha estado sin trabajo desde que las zonas ostreras de Luisiana fueron cerradas hace dos semanas.

Temor

Jurisich dijo que teme que una moratoria en las exploraciones petroleras marítimas vaya a aniquilar lo que queda de la economía en la costa de Luisiana. Según él, la pasividad que Obama dice que no va a tolerar no es el verdadero problema.

"Hay mucha acción, pero en medio de confusión y caos, y eso está comenzando a dominar los esfuerzos para frenar este derrame", dijo el ostrero de 47 años.

A Jurisich, sin embargo, le sorprendió el discurso de Obama. "El no nos dio el mismo discurso de siempre. Me gusta lo que dijo acerca de destinar dinero [para compensar a los afectados], pero no importa cuánto dinero sea, no va a ser suficiente", dijo. "Ellos deberían congelar todos los fondos de BP y aún podría no ser suficiente."

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