Tras una tensa reunión en la Casa Blanca, el primer ministro Benjamín Netanyahu dijo que volver a las fronteras anteriores a la guerra de 1967, como propuso el jueves el presidente de Estados Unidos, es algo “indefendible”.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, le dijo enfurecido al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que no está dispuesto a aceptar su demanda de volver a las fronteras de antes de la Guerra de los Seis días de 1967.
“Aunque Israel está dispuesto a hacer compromisos generosos a favor de la paz, no puede volver a las líneas de 1967 porque son indefendibles, porque no toman en cuenta algunos de los cambios que se han producido sobre el terreno, cambios demográficos sucedidos en los últimos 44 años”, dijo Netanyahu en la Casa Blanca, tras una tensa reunión privada con Obama que duró 90 minutos, “más del doble de lo esperado”, según dijo el portavoz Jay Carney.
En su discurso del jueves, Obama propuso por primera vez en público que las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos tuvieran lugar sobre la base de la llamada “línea verde”, límite que fue traspasado por Israel luego de su victoria en la guerra de 1967, cuando ocupó Cisjordania y la Franja de Gaza, los territorios que los palestinos reclaman para formar su futuro Estado.
Netanyahu rechazó tajantemente la propuesta por no basarse en “la realidad” de la situación, y reiteró que se niega a negociar con el nuevo gobierno de unidad palestino, que recientemente incluyó a la organización integrista islámica Hamas, “la versión palestina” de la red terrorista Al Qaeda, según el israelí.
El representante de Tel Aviv insistió que “el presidente (palestino Mahmud) Abbas tiene que hacer una elección simple: si mantiene su pacto con Hamas, o si hace las paces con Israel”.
Tras el encuentro, Obama se limitó a decir que “continúa habiendo diferencias entre nosotros”, pero “eso es algo que ocurre entre amigos”, y agregó que la meta definitiva del proceso de paz es la seguridad de Israel, que calificó de algo “primordial”.
Más allá del tema de las fronteras, el israelí también aprovechó la ocasión para hablar de otro tema crucial en las negociaciones: el retorno de las familias de los palestinos que fueron expulsados y desplazados en las dos guerras de 1947 y 1967. “El problema de los refugiados palestinos –consideró– va a tener que ser resuelto en el contexto de un Estado palestino, pero desde luego no (dentro) de las fronteras de Israel. Todo el mundo sabe que eso no va a suceder; es hora de decirles a los nietos y bisnietos. No va a suceder porque borrarían el futuro de Israel como un Estado judío.”
La relación entre Obama y Netanyahu siempre estuvo signada por diferencias sobre cómo afrontar el postergado proceso de paz, pero estas divergencias se agudizaron tras el discurso de Obama, una de las pocas veces que un mandatario estadounidense hace una referencia pública tan explícita sobre un conflicto que lleva más de medio siglo sin resolver.
Por su parte, Abbas dijo que las declaraciones de Netanyahu son una “declaración formal” de su desinterés por una paz “auténtica basada en la justicia y la legitimidad internacional”.


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