Enrareció el clima político la idea del Gobierno provincial de proyectar su propio corsódromo

La oposición cuestionó la idea presentada por el ministro Vignolo y dentro del mismo ambiente comparsero quedaron a la vista algunas divisiones. La autora de la iniciativa habla de un plazo de tres años para la obra, cuando la iniciativa municipal la contempla para los corsos 2012.
El ex organizador, ahora candidato, Pepe Fernández Affur, quiere que sea también la Provincia quien organice los carnavales.

BOCETO. La ex comparsera, arquitecta y esposa de funcionario defendió su proyecto.

Un debate totalmente inesperado y de proporciones estalló ayer luego de conocerse a través de la prensa que el Gobierno provincial también tiene un proyecto de corsódromo -"como parte de un plan de obras para la Capital (senador Sergio Flinta dixit)"- que vendría a superponerse con el que ya había puesto en marcha la Municipalidad y que el martes tuvo un avance importante tras firmar el intendente Camau Espínola el convenio para poder adquirir 2.500 hectáreas en el predio que fuera del Ejército Argentino en Santa Catalina.

Luego que el alcalde capitalino suscribiera con el ministro de Defensa, Arturo Puricelli dicho convenio, Espínola regresó a esta ciudad con la idea de comenzar las obras hacia fin de año y terminar, aunque más no sea pista y tribunas para la edición del año que viene. Pero ahí fue cuando el ministro secretario de la Gobernación, Carlos Vignolo, hizo una reunión con Federación de Comparsas y Agrupaciones Musicales (Fecam) y anunció otra iniciativa, pero esta vez en cercanías del aeropuerto, con ingreso para los pasistas por el camino que conduce a El Perichón y para el público en general por Ruta 12.

Esos detalles fueron revelados por la autora del proyecto, la arquitecta Gabriela Garrido, ex comparsera y esposa del secretario privado de Vignolo, Mario Piñeyro, quienes quedaron en el ojo de la tormenta porque la oposición denunció la falta de concurso para elegir su propuesta.

Lo cierto es que el clima político, como pocas veces, acaso por el año electoral, se enrareció con el carnaval. Mientras desde sectores afines al Gobierno sostenían la idea y negaban cualquier afán de competencia con el Municipio sino al contrario, se referían a la posibilidad de consensuar los proyectos, del lado de los comparseros se oyeron voces de reclamo porque no fueron ni siquiera invitados a la presentación de Vignolo, aunque sí lo hicieron los presidentes de las comparsas.

A todo esto y por si fuera poco, el empresario ex concesionario de los corsos y ahora candidato a diputado por el Partido Liberal (PL), Pepe Fernández Affur, reclamó que la organización pase a la esfera provincial.

Pero mientras algunos comparseros se quejaron públicamente porque se sintieron ninguneados por la convocatoria del ministro Vignolo, la arquitecta Gabriela Garrido explicó por qué se avanzó de la manera en que se lo hizo, sacando el proyecto de la galera. Su postura, casi fue una defensa de la decisión política y no de la propuesta técnica, lo cual además permitió conocer que la gestión provincial venía trabajando en silencio sobre el tema: "El Gobierno nos pidió que hagamos un proyecto de corsódromo y lo presentamos. Cuando hubo el tema de la incertidumbre que no se podía ocupar el terreno (de Santa Catalina), el Gobernador dijo a las comparsas que también tendría un corsódromo para ofrecer a la Comuna. La gente de las comparsas se interiorizaron y quisieron saber de qué se trataba, porque evidentemente el otro proyecto todavía no se sabía si se iba a poder hacer. No es que va a haber dos corsódromos", aclaró.

A su vez, el titular recientemente reelecto de la Comparsa Ará Berá, Facundo Palma, fue político en todo sentido y ante el escenario planteado de té o café, dijo mitad y mitad: "Los dos proyectos tienen sus pro y sus contra, me gusta mucho el proyecto de la arquitecta Garrido y del arquitecto Toledo, que son comparseros y no dejaron nada librado al azar y por otro lado me gusta el predio de Santa Catalina y tenemos que juntar a las dos partes para que una vez por todas tengamos el escenario que Corrientes se merece", resaltó.

Pero ya en lo estrictamente político, hubo pronunciamientos duros, como lo del senador peronista Jorge Barrionuevo, quien cuestionó el hecho de que no se haya llamado a concurso para elegir el proyecto de corsódromo y se haya seleccionado uno de la esposa de un funcionario y tachó el impulso a la obra como "electoralista".

Del mismo sector, la diputada Mary Mansutti sugirió que antes de un corsódromo hay cosas más urgentes como la "desnutrición" y las "viviendas" (ver aparte).

También inesperado el aporte de José Fernández Affur, que ahora que va camino -todo indica- a una banca de diputado y no seguirá pulseando por organizador los carnavales, pidió que sea la Provincia la que se haga cargo de esa fiesta correntina. "Así como hicieron grande la Fiesta Nacional del Chamamé, lo podrían hacer con los carnavales", dijo Pepe, y de paso, cañazo, criticó a Camau: "Me llamaron para que dé mi punto de vista sobre cómo podría ser el lugar y dónde podría construirse. En cambio, desde la Comuna, nunca me convocaron. Calculo que tendrán gente capacitada para ello", ironizó.

A propósito, en el Municipio, en tanto, eligieron la mesura. No se escuchó a nadie de alto rango por lo menos entrar en polémica más allá de los dichos apenas se firmó el convenio, eso sí, por lo bajo, se refirieron con sarcasmo al "manotazo de ahogado" de copiar lo que había gestionado el intendente Espínola desde un principio.

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