Enorme despliegue de policías por una falsa toma de rehenes

Una llamada telefónica fue el disparador de un procedimiento ante un posible caso de robo, con ladrones atrincherados y víctimas privadas de la libertad. Hasta debió acudir un mediador antes de que un grupo de elite entrara, por asalto, a una vivienda vacía...

Los desesperados llamados de una persona que supuestamente observó entrar a tres hombres armados a una casa vecina movilizó a decenas de policías y a un negociador de la fuerza de seguridad correntina, porque el cuadro de situación hacía presumir que los delincuentes estarían atrincherados con rehenes.

Una manzana rodeada, efectivos parapetados en los techos, el especialista en temas de mediación hablándole a la nada y el ingreso por asalto a la vivienda le pusieron un marco de “película” a lo que, en definitiva, fue sólo una falsa alarma.

El caso ocurrió hace algunos días (madrugada del viernes) en el barrio San Antonio Oeste de la capital provincial.

Un habitante del complejo 90 Viviendas entabló comunicación con el número de emergencias 911. Afirmó que había extraños, al parecer con intenciones de robo, portando cuchillos y una “tumbera” (arma de fabricación casera) en el domicilio de una mujer.

La Policía, alarmada por esta versión, acudió de inmediato. Primero lo hicieron efectivos de Patrulla, de la comisaría Decimoquinta y luego aparecieron integrantes de la Policía de Alto Riesgo (PAR) y el negociador. A esa altura, con la casa cerrada y en silencio, decidieron cercarla.

Provistos de armas largas, chalecos antibala, cascos y otros enseres, los hombres de la fuerza se prepararon para un posible enfrentamiento.

El mediador se acercó y comenzó a hablar a quienes se creía de la casa. Palabras más, palabras menos, pidió que desistieran de lo que hacían, que su integridad física iba a ser garantizada, etc. De adentro, nadie respondía.

Pasaron los minutos hasta que decidieron entrar a “sangre y fuego”. Con frases como “quédense quietos” y “al piso, al piso” empujaron la puerta principal y recorrieron todas las habitaciones pero... nada de nada. A un oficial se lo vio molesto, cuando en realidad debió alegrarse de que, a pesar del despliegue y las “molestias”, no haya sucedido el cuadro imaginado.

“La Policía hizo lo que tenía que hacer. Ante una denuncia de estas características se acudió de inmediato, brindando las respuestas que la gente necesita”, explicó una alta autoridad.

¿Qué pasó? Oficialmente explicaron que en la casa en cuestión su dueña no estaba y llegó luego de todo el procedimiento, obviamente más que sorprendida.

Respecto de la persona que efectuó el llamado habría manifestado creer estar segura de ver a tres hombres con aparentes intenciones de robo.

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