En sintonía con el efecto rupturista que provocó, sobre el filo del cierre de listas, la irrupción del tigrense Sergio Massa como nuevo referente del “kirchnerismo light” enrolado en el sector menos crítico del PJ disidente, los guarismos surgidos en los últimos días a escala nacional –que inundaron los medios gráficos, televisivos y radiales- en torno a la intención de votos de los principales candidatos barrieron con la hipótesis que, de máxima, sostenían la mayoría de los observadores y analistas políticos.
En los últimos días las principales encuestadoras dieron a conocer distintos sondeos realizados en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, a menos de una semana de realizarse las PASO, el próximo domingo 11.
Números más, números menos y según las cifras difundidas por firmas como Management and FIT, Márketing Político, Artemio López o Rouvier Asociados, por nombrar algunas, la novedad estaba marcada por el notable achicamiento de la brecha entre el candidato a diputado nacional por el Frente Renovador, Sergio Massa y Martín Insaurralde, aspirante al mismo cargo y cabeza visible de la Casa Rosada.
La intención de voto del tigrense oscila entre el 30 y al 34 por ciento y el jefe comunal de Lomas de Zamora–que arrancó con alto nivel de desconocimiento y no menos de 15 puntos porcentuales debajo de su principal oponente- cosecha entre el 27 y el 31 por ciento de intención. De acuerdo al sondeo con qué se mida, la distancia en tiempo actual va desde los 2 a los 5 puntos.
En cualquiera de los casos y teniendo en cuenta las proyecciones que avizoran un virtual “empate técnico”, el FPV y el Frente Renovador se llevarían poco más del 60 por ciento de la torta de sufragios. En este esquema, el tercio restante –siempre considerando, a esta altura, un 10 por ciento de indecisos- quedó dividido entre una fuerza peronista de centroderecha (la que lidera el diputado Francisco de Narváez) y otra de corte progresista (la encarnada por el FPCyS).
Estos espacios pelean por el tercer lugar y en conjunto, se llevan entre 20 y 25 puntos porcentuales –según el sondeo de que se trate, lidera Stolbizer o De Narváez; en ningún caso con menos de 10 puntos cada uno-, lo que, de mantenerse el 10 por ciento de indecisos, deja un margen de entre 4 y 7 puntos porcentuales a repartirse entre partidos menores que representan a distintos frentes de izquierda -como el encabezado por Néstor Pitrola- y en el que, por derecha, se destaca el partido FE liderado por el referente gremial de los peones de campo, Gerónimo Venegas.
Con todo, el final es abierto. Por segunda vez –la primera fue en el 2011-, las primarias -cuestionadas por algunos, ponderadas por otros, no comprendidas por más del 50 por ciento del universo de votantes- marcarán la temperatura del termómetro electoral en la antesala de las legislativas 2013.







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