El doctor Jorge Ravassi no sólo habla de salud. Con un pasado familiar político, hijo de un ex intendente y con una concejalía sobre sus espaldas, también puede hablar de política partidaria, no sólo de políticas de salud. Un Ravassi auténtico habló con LA MAÑANA luego de contestar sobre los temas del Hospital que se le preguntaron y no esquivó ninguna requisitoria.
- Sí, en su momento. Junto con Carlos Barrio fueron dos de los pocos intendentes radicales que tuvo Bolívar. En 1958 fue Erreca, en 1963 fue Barrio, después vino el Golpe Militar en 1966; en 1973 hasta 1976 fue mi padre, y digamos que el único intendente pero-nista hasta acá ha sido Reina.
¿No te pica el bichito por volver a la política?
- Estoy haciendo política.
Sí; pero no de la política partidaria…
- La verdad que estoy bastante alejado, lo que nos pasa un poco a los radicales, en mi opinión, es que estamos juntos pero no revueltos. El GEN por un lado, radicales en la Coalición Cívica, los K que quieren volver, los que no nos fuimos nunca, y eso pienso que se va a tener que superar. No sé si volvería a ser concejal de nuevo; aunque me encantó ser concejal.
¿No te ofrecieron la reelección en su momento?
- Sí; pero perdimos la interna. En ese momento la Carta Orgánica decía que para ser reelecto había que sacar el 66 por ciento de los votos, y nosotros en esa elección, sacamos el 64 por ciento. Se hizo una reunión en el comité donde dos personas, que las voy a reconocer a pesar de que con una tuve muchas diferencias, como Carlos Díaz, y Ricardo Asín, propusieron la posibilidad de presentar ante la Junta Electoral que por tan escaso margen los que íbamos a la reelección, que éramos Simón y yo, pudiéramos acceder de nuevo a la candidatura a concejal.
Lamentablemente en la reunión, de la que yo participé, no hubo acuerdo, la gente en su mayoría quiso otra cosa, entonces no me iba a raszar las vestiduras ni me iba a poner a llorar.
A los dos años Simón fue intendente y me convoca. Y desde 1998 se puede decir que no he hecho política; pero eso no quiere decir que dejé de leer o de interesarme, no con el entusiasmo juvenil que tenía antes. Antes veía un programa de televisión y me hervía la sangre, ahora lo miro y estoy más reflexivo, y tengo también ideas independientes que por ahí no coinciden con las que veo expresadas por el radicalismo.
No me gusta ver un radicalismo al lado de Biolcatti, yo no me olvido que la Sociedad Rural festejó la caída de Illia, que rechifló a Alfonsín, que era un tipo de mucho valor personal, no tan contemporizador como se lo hizo poner cuando murió. Era un tipo que tenía mucha garra, como se dice habitualmente, tenía muchas pelotas. Y en lugares donde él no tenía programado hablar, habló y dijo lo que había que decir, que era una actitud cobarde esa rechifla, que era de aquellos que cuando iban los jerarcas del gobierno militar los aplaudían. Como también le retrucó al obispo castrense cuando hablaba de la corrupción, que comparada con la corrupción que vino después eran ladrones de gallinas. Ese es el Alfonsín que me gustó, me siguió gustando siempre y el Alfonsín que yo quería.
Era otra época, nosotros también teníamos otro entusiasmo, otra actividad etárea, y no veo que haya dirigentes como los de antes, todos lo recordaron a Alfonsín porque estaba bien sacarse la foto al lado; hasta Cobos fue, incluso le tocó la "suerte" de ser presidente en ese momento porque la Presidenta había viajado. A mí me gusta ese tipo que dice las cosas como hay que decirlas, que retruca cuando se debe, no callarse la boca y después de 5 años decir que pudo haber dicho tal cosa. Y hoy en el radicalismo no lo veo, lo veo a Gerardo Morales y no me con-ven-ce, lamentablemente. No veo a ningún dirigente a nivel nacional que atrape la esencia del radicalismo. El radicalismo es un partido popular, si bien expresa mayoritariamente la clase media, tiene amplios sectores populares, sobre todo en las áreas rurales, del interior del país. No hay que olvidarse que hay un comité radical en cada pueblo de la República.
Por eso no se logró lo que predicaba Kirchner, de que los partidos políticos históricos iban a desaparecer…
- Exactamente, es como la iglesia, en cada lugar hay un cura y una capilla. Es así.
Kirchner levantó al principio ciertas expectativas y después se volcó a las mismas prácticas que él decía combatir. Sé que hay necesidades políticas; pero como dice Lula, "yo sé de dónde vengo y sé adónde voy, sé quiénes son mis amigos y quiénes mis enemigos, sé quiénes están conmigo por conveniencia". Y si bien el tipo es resistido por sectores del PT, que son la base electoral de él, el tipo tiene clarito adónde va. Con el plan "Hambre 0" tuvo grandes logros económicos en un país que tiene desigualdades mucho más grandes que la Argentina, y lo está llevando a ser una de las potencias emergentes, falta un poco de derrame, como se dice.
A Kirchner quizás le ha faltado eso, ha traicionado a muchos de los postulados que él decía defender, y pienso que mucha gente que de buena onda lo seguía al principio, ya no. Moyano dijo abiertamente el otro día que ya había críticas a Kirchner dentro del PJ. Pero la política es así.
¿Y a la política local có-mo la ves?, con gente que está desde la época que vos eras concejal...
- Eso quizás sea un palo para nuestro gallinero, para nuestra generación. Ha cambiado la sociedad, han cambiado los objetivos, yo cuando era joven militaba por cuestiones idealistas, para mí encabezar la lista de la Franja Morada en el Centro de Estudiantes, elegido por mis compañeros de agrupación, era todo un orgullo, y ahí había nombres radicales, un Illia sobrino del presidente, un Pérez Irigo-yen que aunque sea por eufonía era un apellido radical, otro se llamaba Leandro. Y no ganábamos nada.
Pasa que hoy están tres meses militando, y si en ese tiempo no logran un puesto, se van…
- Sí, no es sólo eso de cobrar el cargo, ha cambiado la sociedad, ha cambiado el mundo, no tengo una explicación. Para mí influyó mucho el poder hegemónico de Estados Unidos con una ideología única, al menos en Argentina, porque en Bolivia se manejan valores muy distintos a los que se manejan acá, en Ecuador también.
En la Argentina, en mi opinión, hay una derechización muy importante de las clases medias, incluso de las clases medias bajas. Hay un racismo a flor de piel.
La sociedad es distinta a la que era cuando se recuperó la democracia, hay gente que no quiere mirar para atrás; pero en el colegio estudiamos la Revolución Francesa donde se cortaban cabezas, entonces no la estudiemos, y a la norteamericana y a la de Mayo tampoco. Vivamos el presente, vivamos con el nuevo modelo de celular que tenemos, con el último joystick que apareció, con el aire acondicionado cada vez más silencioso. Ese es el modelo de vida que lamentablemente se ha impuesto, se ha vendido, y que muchos sectores, no todos, aceptan. Entonces que un joven se interese en política es muy difícil.
Y acá, en el Hospital, estoy haciendo política, porque podés hacer un hospital para favorecer a los pobres o no.
Y parece que tenés un perfil mucho más político que Julián (Tessari)…
- No, Julián tiene un perfil político, pasa que es mucho menos jetón que yo, él tiene una ideología totalmente definida, y a veces en reuniones internas la expresa con mucha más vehemencia que yo.


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