A los empresarios la salud de Kirchner les preocupa tanto como el dólar y los depósitos

Por Horacio Riggi

Los empresarios jamás pensaron que estarían tan atentos y preocupados por lo que ocurriera con la vida privada de Néstor Kirchner. Pero siempre, como muestra sobra un botón: la salud del ex presidente los mantuvo el domingo en vilo como nunca antes.

La lógica fue simple. Si bien Kirchner es esa clase de hombres que genera divisiones tajantes en una sociedad, nadie puede negar que es una figura rutilante en la política local. Da la sensación, por ejemplo, que para saber a cuánto va a estar el dólar hay que saber qué piensa el ex presidente y no sólo basarse en los números macroeconómicos de la Argentina, o en el nivel de reservas del Banco Central. Por ende, la salud del ex presidente es un tema por demás importante para el andamiaje político y económico del país. Al menos, así lo consideran los empresarios, quienes aseguran que la palabra de Kirchner, a pesar de no ocupar hoy ningún cargo en el Ejecutivo, tiene tanta relevancia como la de la propia Presidenta, Cristina Fernández.

Aunque pasada la conmoción, los hombres de negocios volvieron a la otra realidad. Ayer, las preocupaciones eran las mismas que el sábado a la noche. El superávit que no es tal, y atado a esto un gasto público cada vez más alto. Las provincias endeudadas; las reservas a punto de ser intervenidas; la soja que si bien contará con una cosecha récord, no sube de precio; la energía que no alcanza, y la inflación que parece tener un piso demasiado elevado para una economía seria. A este panorama se suma un dato que durante la semana pasada indignó a más de uno (aunque muchos empresarios hicieron lo mismo): enterarse de que Néstor Kirchner compró u$s 2 millones en 2008 mientras Cristina pedía a los argentinos que confiaran en el país.

Para los empresarios, la situación económica de la Argentina está lejos de ser grave. Sin embargo, consideran que hay datos para tener en cuenta a la hora de hacer negocios. Y dicen que, en realidad, muchos negocios no se concretan porque las condiciones que hoy presenta el país no son las más atractivas. Uno de los eslabones de esta cadena –que marca el humor del mercado– es el que reflejan los depósitos a plazo fijo.

El lunes se conoció que si bien los depósitos crecieron en enero $ 1.200 millones, la foto puede resultar engañosa. Si se tiene en cuenta la tendencia, se nota cómo influyó en los ahorristas la larga pelea del Gobierno con Martín Redrado (hasta su destitución) y luego, cómo tomó el mercado la designación de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central.

Los efectos negativos comenzaron a notarse en la segunda y tercera semana de enero, con una desaceleración en la acumulación de los depósitos: de $ 1.400 millones a $ 700 millones, primero, y a $ 600 millones después. Luego, del 22 al 29 enero pasado (últimos datos oficiales disponibles), los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado mostraron una caída de $ 150 millones.

Para muchos analistas, la última semana de enero es para tener en cuenta, porque durante ese mes los plazos fijos tradicionalmente crecen. Es que se suman, por lo general, los aguinaldos de diciembre y las compensaciones que varias empresas le otorgan a sus empleados.

Con ese panorama, la salud de Néstor Kirchner no quedó de lado, aunque cuando se analiza en frío la economía, la Argentina tiene problemas para solucionar que no logran saldarse con el esperado alta médico del ex presidente.

Con todo, si bien desde el Gobierno se sigue criticando la siembra de soja, todo indica que una buena cosecha es el paliativo necesario y casi excluyente de un país que parece depender cada vez más del monocultivo a la hora de hablar de negocios y a la hora de sostener su infraestructura económica y social.

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