El empresariado tiene como premisa para 2013 “actuar con cautela”

LA OPINION pretendió realizar un sondeo a una amplia gama de industriales de nuestra ciudad pero no fue posible porque sólo unos pocos quisieron hacer público su pensamiento. Entre los que hablaron, algunos con reserva de identidad, se encontraron posiciones disímiles aunque todos coincidieron en seguir apostando, adaptándose a las cambiantes reglas de juego.
La situación económica en Argentina se ha convertido en uno de los temas que mayor debate genera en las calles y mesas de café. Las medidas dispuestas por el Gobierno, como la restricción de la comercialización de divisas, las barreras a la hora de realizar exportaciones o importaciones y los acuerdos de precios en tándem con la inflación son los tópicos habituales.

Fuera de lo coloquial, y entrando en el terreno de lo práctico, está el sector empresarial, que distribuye sus energías y tiempo entre sus actividades productivas y acoplarse a cada nueva medida que emana del Gobierno, generalmente a través de Guillermo Moreno.

En el mientras tanto, cada uno de los pasos que se decida dar al momento de invertir o emprender, es analizado en profundidad por los directivos de las empresas, que se ven obligados a actuar con cautela ante la incertidumbre que genera la cambiante inflación, el aumento de precios y la presión tributaria que sufren. No obstante, las máquinas no paran y, ateniéndose a las oscilantes reglas del juego, los empresarios ponen en la cancha su coraje y se atreven a concretar nuevas inversiones, consolidar proyecciones y, cuando no queda otra, inician el arduo camino de las tramitaciones para obtener los permisos que posibiliten el ingreso de los productos nacionales en mercados internacionales.

En algunos casos estas decisiones, un tanto arriesgadas, son llevadas adelante en conjunto. Prueba de esto es el grupo metalúrgico que en nuestra ciudad se constituyó hace dos años. Uniendo voluntades y trabajo, y con la mirada puesta en objetivos comunes, empresarios pergaminenses tramitan las posibilidades de exportar, en principio, a países vecinos.

Análisis

De acuerdo con los estudios y análisis elaborados por economistas nacionales, en 2013 la economía argentina experimentará un crecimiento que seguramente no superará la calificación de moderado a bajo. La economía del mundo, sin embargo, jugará a favor de Argentina, pero sin un arrastre excepcional, mientras que el mercado doméstico se mantendrá estable y expuesto a cambios en las reglas de juego.

La pérdida de competitividad por el incremento en los costos será un factor común a todos los sectores. Sin embargo, pueden distinguirse claramente tres grupos según su grado de exposición a esta situación. Las más perjudicadas serán las economías regionales, que enfrentan limitaciones para trasladar las subas de costos a precios. En cambio otros, como el complejo sojero o la minería, aún tienen margen por comercializar commodities en los que Argentina cuenta con ventajas comparativas naturales. En tercer lugar puede situarse a la industria orientada al mercado doméstico, que continuará amparada por las restricciones a las importaciones y la continuidad del financiamiento al consumo.

Hasta aquí la descripción del panorama nacional. Pero LA OPINION buscó conocer la realidad del empresariado local, consultando a una nómina de ocho de las que se pueden considerar medianas empresas. Lamentablemente, las voces se redujeron porque debido a diferentes motivos, la mayoría no quiso expedirse acerca del actual modelo económico. Otros lo hicieron pero con reserva de identidad. En general, luego de aquel episodio con el agente inmobiliario que sufrió presiones de la Afip tras exponer su pensamiento públicamente, es común que el empresariado sea reticente a expresarse.

Caro pero más simple

“Lo que se registra en Argentina, en lo que respecta al rubro confeccionista, es que los precios para la producción de prendas y confección han aumentado vertiginosamente. A esto hay que sumarle el incremento de los costos de la mano de obra y no hay que olvidar la presión tributaria, los pagos de impuestos que sí o sí hay que realizar”, indicó un reconocido referente de la confección de nuestra ciudad.

De acuerdo con lo explicado por el entrevistado, la costura a nivel nacional sufrió un significativo incremento y el inconveniente se genera al no poder ingresar telas de importación, por ende se deben adquirir las de producción nacional, que son más caras.

Respecto de si su productividad se vio o no afectada por las restricciones a la importación, el empresario de indumentaria –que prefirió no incluir su identidad en el informe- expresó que desecharon tanto la posibilidad de importar como de exportar “por los costos que implica el realizar cualquier tipo de transacción de este tipo”. Y cuando habla de costos no se refiere específicamente a los monetarios: “Esta determinación la hemos tomado a partir de la situación cambiante del mercado que hace que reine la incertidumbre y no sea una fácil decisión el hacer nuevas inversiones. Decidimos trabajar con el mercado nacional porque es muy tediosa la tramitación que se debe realizar para obtener insumos importados”.

Inflación e inversión

Según estima el mismo empresario “se tendría que vender mucha más cantidad de productos considerando la inflación que se registra. La venta no está acorde con lo que se necesitaría. Estamos viendo que en los últimos dos años los niveles de ventas se mantuvieron pero la inflación crece desmedidamente, en consecuencia esto nos obliga a tener que aumentar los niveles de ventas para afrontar los gastos que se generan. Desde que empezaron a registrarse las dificultades económicas, vemos que los niveles de ventas se mantuvieron pero necesitamos que éstos crezcan para poder paliar la inflación anual. Estableciendo comparaciones de este tipo y haciendo cálculos podemos afirmar que se registra una baja del 15 por ciento en cantidad de prendas producidas y vendidas”.

Interrogado sobre si tiene planificado algún tipo de inversión, teniendo en cuenta los ofrecimientos crediticios, el referente del sector confeccionista señaló: “Ante un mercado tan cambiante, los empresarios se retrotraen a la hora de pergeñar algún tipo de inversión. En nuestro caso tratamos de mantenernos estables, sin realizar gastos, porque no confiamos en el sistema económico. Tampoco hay líneas de créditos que favorezcan a los empresarios, es complicado obtener un crédito, las tasas no son bajas y el empresario debe arriesgar mucho. Esto también se agrava con el precio del dólar.

Belgy S.A

LA OPINION obtuvo respuesta a su requisitoria en los referentes de la empresa de confección de prendas Belgy S. A, que plantearon otra realidad.

Haciendo referencia a los costos de producción y costos laborales, ambos incrementados por el aumento de los precios y la inflación, los propietarios de la firma obviamente afirman que estas variables –que oscilan entre el 20 y el 30 por ciento- hay que trasladarlas al valor del producto. “La suba de estos costos acompaña la inflación real y cada vez es más difícil poder trasladar este aumento al producto. Año a año los empresarios vamos resignando parte de nuestra rentabilidad para que todo el incremento producido no afecte directamente al bolsillo del consumidor, que es el último eslabón de la cadena. Además los empresarios debemos hacer frente a la presión tributaria que existe, los servicios, y el pago que insume el mantenimiento de los empleados”. Hasta aquí, a grandes rasgos, hay coincidencia con el anterior entrevistado. Pero a la hora de hablar de niveles de ventas, la visión entre de ambos difiere: “Por el momento la demanda no ha bajado demasiado porque rigen actualmente promociones importantes con tarjetas de créditos que ayudan a que no se forme una meseta. Pero en la actualidad hay que cuidar mucho el proceso de producción ya que no pueden bajar los niveles de ventas en volumen”. En este último aspecto, manifiesta una preocupación similar a la del otro empresario: hay que vender mucho más para sostener los costos.

Inversiones

Haciendo referencia a las medidas restrictivas impulsadas por el Gobierno y cómo éstas impactan en su actividad, los entrevistados de Belgy S.A. dijeron que en su caso no se vieron afectados por dos motivos: no exportan; sólo importan maquinaria y en ese caso corre el dólar oficial.

“Teniendo acceso al crédito y considerando el tipo de cambio, si una empresa cuenta con un poco de capital, estamos en condiciones de afirmar que es un tiempo favorable para la inversión. Es el momento porque el dolar está barato, para lograr esto hay que tener todos los papeles en regla a fin de poder acceder a las posibilidades crediticias que ofrecen las entidades bancarias oficiales”, comentó y sugirió el empresario a partir de su experiencia ya que su empresa puso acceder a un crédito con tasa subsidiada para la compra de máquinas.

Pergamino vigente

Estableciendo las perspectivas para el año en curso, la gente de Belgy S.A. tiene como premisa culminar un proyecto iniciado el año pasado. Finalizada esa etapa, analizarán la situación de la economía y “actuaremos con cautela”.

“Pergamino sigue siendo una ciudad calificada, se sigue considerando como referente de la industria textil argentina. Hay muy buena mano de obra. Es cada vez más difícil encontrar mano de obra calificada y por eso hay que capacitar permanentemente al personal para que puedan desarrollar óptimamente la labor que desempeñan.

“Con altos y bajos, considerando el transcurso del tiempo y los cambios de modelos económicos que los diferentes gobiernos aplican en nuestro país, nosotros seguimos apostando a la industrialización y al crecimiento del sector”, dijeron a modo de conclusión.

Muchas consultas, la mayoria sin respuestas

Debatir sobre la economía es como abrir una enorme caja de resonancia debido a la multiplicidad de voces que devuelve, cada una con una explicación para justificar la realidad que se vive que, por cierto, es diferente para cada sector de la producción. Están los favorecidos por el modelo y aquellos que han visto afectada su renta –incluso su subsistencia- por el sentido que lleva nuestra economía nacional. Por ello LA OPINION contactó a actores relevantes de nuestro sector empresarial e industrial, justamente para saber más acerca de cómo se aplican aquí (por tener una referencia real y palpable) esas medidas que día a día son anunciadas por TV.

Todos los consultados dejaron entrever su postura, pero hasta ahí. La mayoría no quiso volcar su pensar en una nota periodística, temiendo represalias por las opiniones que expresaran en este medio.

Nos sorprendió, pero los entendemos. Lo que sí podemos transmitirle al lector es que al momento de realizar el sondeo, se pudo advertir posiciones encontradas. Las diferencias de análisis de una misma realidad económica, huelga decir, surgen desde las experiencias que han tenido en este último tiempo y las posibilidades y herramientas con que cuentan para hacer frente a la situación económica.

Un punto de encuentro es la inflación: allí todos coinciden en que es real, ascendente e influye al momento de tomar decisiones. Por ello, las perspectivas no son demasiado auspiciosas.

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