Fuentes vinculadas al expediente le confirmaron a este medio que la firma argentina Leather Land realizó una propuesta ante el síndico para retomar la actividad de la curtiembre. Según trascendió, la propuesta económica ascendería a los 24 millones de pesos.
La propuesta que más adhesión tenía fue el proyecto de reconversión impulsado por la Municipalidad de Luján junto a la Cámara Textil. Incluso, autoridades del conglomerado empresarial visitó el predio a principios de febrero junto al síndico que lleva la causa judicial de la empresa curtidora. Incluso, el intendente Oscar Luciani se refirió a la situación en la apertura del Concejo Deliberante: "Se está gestionando la reconversión de Curtarsa, en la búsqueda de que ese desarrollo sea compatible con el bienestar de la comunidad", sostuvo el jefe comunal ante los ediles.
Sin embargo, un nuevo actor entró en juego en los últimos días. Fuentes vinculadas al expediente judicial de la quiebra indicaron a EL CIVISMO Digital que una firma presentó una propuesta de compra de Curtarsa. Se trata de Leather Land, una empresa argentina cuyo titular es de origen chileno. Según trascendió, la propuesta económica para adquirir las instalaciones asciende a los 24 millones de pesos.
Además de los activos de Curtarsa, la nueva empresa también debería absover las deudas. En 2009, la curtiembre –en ese momento propiedad de Atilio DApolito- obtuvo ganancias por exportaciones de 31 millones de dólares, cifra que la ubicaba entre las seis curtiembres más importantes del país. Dos años después, sin embargo, la firma entró en concurso de acreedores, con una deuda total que alcanza cifras astronómicas. A fines del año pasado, después de varios meses de promesas incumplidas en función de una reactivación que nunca se concretó, se decretó la quiebra de la empresa radicada en Jáuregui.
Como parte del expediente que tramita en el Juzgado Civil y Comercial Nº 3 de Mercedes, figura el listado de acreedores que supo acumular Curtarsa en el camino de incumplimientos hasta conformar una cifra millonaria, más aún si se contemplan además las cuantiosas deudas que mantiene con el conjunto de sus trabajadores. Por ejemplo, allí figura una sima por 1.007.542 dólares, en concepto de deudas reclamadas en esa moneda por acreedores verificados.

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