En la empobrecida Corea del Norte, un fastuoso funeral

En otra espectacular exhibición de masas, cientos de miles de personas despidieron al Kim Jong-il

SEUL.- Bajo una intensa nevada, cientos de miles de personas acompañaron ayer el fastuoso cortejo fúnebre que transportaba el cuerpo del dictador norcoreano Kim Jong-il, en una apabullante demostración de lealtad al régimen y a su heredero , Kim Jong-un.

La procesión, que se prolongó durante tres horas a lo largo de 40 kilómetros, se inició en el mausoleo de Kumsusan, en Pyongyang, donde el cuerpo de Kim descansaba en un féretro de cristal desde su muerte , el 17 de diciembre.

Desde allí, un auto con flores blancas y una bandera del partido trasladó el cuerpo por la ciudad, precedido por otro vehículo que portaba una enorme fotografía de un Kim sonriente.

En una muestra más de que el joven Kim Jong-un afianzó su posición en los últimos días como el nuevo "Gran Sucesor" de la hermética nación comunista, el hijo menor del "Querido Líder" desempeño un papel central en la procesión.

Cubierto por un largo abrigo negro y con un gesto sombrío, el joven Kim caminó junto a la carroza con el cuerpo de su padre, acompañado por altos funcionarios del partido y de las fuerzas armadas, una alineación que proporcionó un buen panorama de quiénes estarán en el poder a partir de ahora.

Detrás de Kim se ubicó su tío político Jang Song-thaek, vicepresidente de la poderosa Comisión de Defensa Nacional, que se espera desempeñe un papel crucial en ayudar al joven sucesor, de menos de 30 años, a ejercer el poder.

El vehículo también fue escoltado por el jefe militar Ri Yong-ho y por el ministro de las fuerzas armadas Kim Yong-chun, quienes se prevé desempeñarán papeles importantes a medida que el joven Kim consolide su liderazgo.

Choe Thae-bok y Kim Ki-nam, altos funcionarios del Partido de los Trabajadores, y el alto oficial militar Kim Jong-gak, por su parte, también asumieron posiciones destacadas en la procesión.

Dramatismo

En las calles, en tanto, cientos de miles de personas rindieron homenaje a Kim Jong-il al paso del cortejo fúnebre, dando grandes muestras de dolor.

La televisión estatal mostró a ciudadanos llorando, golpeándose el pecho, apoyándose unos en otros e inclinándose al paso del coche con el cuerpo de Kim, que, según indicó el régimen, murió a los 69 años, por un ataque cardíaco. Varias personas, incluso, perdieron el conocimiento, según informó la Agencia Central de Noticias Norcoreana (KCNA).

"Ver la caída de esta nieve blanca me hizo pensar en los esfuerzos del «Querido Líder» y esto trae lágrimas a mis ojos", dijo a la televisión norcoreana Seo Ju-rim, una mujer soldado, mientras sollozaba. "Quisiera que esto fuese un sueño. ¿Cómo puede suceder algo así en el mundo?", dijo una mujer de mediana edad llamada Kim.

Las dramáticas escenas de dolor demostraron la efectividad que ha tenido el gobierno de Pyongyang en construir un culto a la personalidad de Kim Jong-il, a pesar de la crónica escasez de alimentos y décadas de dificultades económicas y hambruna.

Kim Jong-un, de hecho, enfrenta el gigantesco reto de gobernar un país que tiene dificultades para alimentar a su pueblo, al tiempo que desarrolla un programa armamentista nuclear que le ha granjeado sanciones y denuncias internacionales.

Los 24 millones de habitantes de Corea del Norte malviven con cartillas de racionamiento y sufren todo tipo de penurias. Pese a ello, hay señales que sugieren que la doctrina del songun ("lo militar primero") de Kim Jong-il continuará, lo que significa que ese sector seguirá recibiendo la mayor parte de los recursos a expensas de más penurias para la población.

Los funerales oficiales concluirán hoy con una ceremonia a nivel nacional y tres minutos de silencio a mediodía, según apuntó la KCNA.

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