Emotiva despedida a Puiggari de la Diócesis de Mar del Plata

El empresario Florencio Aldrey agasajó con un almuerzo al obispo de Mar del Plata. Lo hizo a pocos días de que monseñor presida su última misa en la iglesia Catedral y asuma oficialmente como arzobispo de Paraná.
En una emotiva despedida, el empresario Florencio Aldrey agasajó ayer con un almuerzo al administrador apostólico de la Diócesis de Mar del Plata, Juan Alberto Puiggari, a pocos días de que presida su última misa en la iglesia Catedral y asuma oficialmente el 7 de marzo como arzobispo de Paraná.

Del cálido encuentro, que se llevó a cabo en el Hermitage Hotel, participaron representantes de las fuerzas vivas de la ciudad, el intendente Gustavo Pulti, funcionarios y empresarios locales, entre otros.

A modo de reconocimiento por su trabajo en el Obispado, cargo en el que permaneció más de 8 años, Aldrey le entregó a Puiggari las llaves del Hermitage. "Este hotel es su casa. Siga rezando por la ciudad y por todos nosotros. Y lo felicito por el gran trabajo que hizo en Mar del Plata", dijo el empresario.

Puiggari compartió el almuerzo también con el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime; el vicecónsul de España en Mar del Plata, Fernando García Navarro; el comandante de la Base Naval, Edgardo García; el coronel del GADA 601 Eduardo Tagle y el jefe de la Departamental, Osvaldo Castelli. Además asistieron el prefecto mayor de la Prefectura Naval Walter Guido; el jefe de Aeropuerto Comodoro Sergio López; el empresario "Quique" Cabrales; el presidente del Consorcio Portuario Regional, Eduardo Pezzati; el director provincial de Turismo, Carlos Patrani; el empresario pesquero Antonio Solimeno; el subdirector de LA CAPITAL, Marcelo Pasetti, el doctor Alberto Cánepa; el párroco de la iglesia de San Cayetano Juan Pablo Cayrol; monseñor Armando Ledesma; el empresario de la construcción Fernando Miconi; el arquitecto Jerónimo Mariani y "Tino" Fernández.

Pulti y Artime le entregaron a Puiggari un pergamino con una dedicatoria firmada por todos los presentes. Monseñor agradeció el gesto y brindó un discurso cargado de emotividad. "Todo lo bueno que pude haber hecho en Mar del Plata fue obra de Dios -dijo-. La ciudad me ha fascinado por su belleza, es la más linda de todas para vivir. Me impresionó mucho la calidez de los marplatenses. Estoy conmovido por el cariño de la gente".

"Me voy con amigos"

El administrador apostólico hizo un balance de su estadía en Mar del Plata. "Me voy con amigos. En todos lados donde he estado siempre encontré calidez. La Iglesia tiene que tener una colaboración con autonomía con el poder político. Y eso lo he logrado plenamente gracias a la disponibilidad del intendente y todos los funcionarios. Intenté transmitir inquietudes y ser la voz de los que no tienen voz. Quisiera una economía más justa donde haya más inclusión".

Por último, le dedicó un párrafo a Aldrey: "Le agradezco a Florencio que me haya permitido pasar este momento tan lindo con gente querida. Tengan la certeza que de Mar del Plata no me olvidaré y voy a volver. Esta ciudad tiene enormes posibilidades de todo tipo para crecer".

Por su parte, Pulti elogió a Puiggari y destacó el trabajo que hizo en la Iglesia. "Monseñor ha sido una persona prudente, responsable y sensata. Nunca arrió ninguna de las banderas que no podría arriar un buen cristiano. Siempre reclamó por una ciudad más justa e igualitaria, por una ciudad para todos. Ese reclamo es un estímulo, nunca lo hemos vivido mal porque participamos de la misma preocupación".

El intendente, definió a Puiggari como "una persona que supo entender muchas de las cosas que son parte de los temas de debate de esta época con una gran amplitud. Lo más trascendente es su obra y su misión como hombre de la Iglesia".

Antes del discurso de Pulti, el almirante García tomó el micrófono y le dedicó unas emotivas palabras al arzobispo. "Este es un momento de alegría y tristeza. Alegría porque continúa dentro de la Iglesia. Y tristeza porque se nos va a otro lugar", afirmó. Y enseguida agregó: "El es como un faro que guía nuestras acciones a través de sus palabras, sus escritos y todos sus consejos. Ese vacío va a quedar acá. Pero no es un vacío total, porque nos deja una impronta del afecto que nos brindó durante todos estos años. Lo vamos a extrañar".

En medio de un clima distendido y cordial, el empresario Solimeno destacó el trabajo de Puiggari. "Nos queda un gran recuerdo de sus acciones y mediaciones que siempre han llegado a buen puerto -resaltó-. Le deseamos el mayor de los éxitos en el nuevo destino".

En la misma línea, el empresario "Quique" Cabrales elogió la figura del arzobispo. "Esto no es una despedida, sino un reconocimiento -sostuvo-. Su cariño lo ha dejado impregnado en la comunidad. Dios es justo y nos va a permitir volvernos a encontrar varias veces. Muchas gracias monseñor por hacerse querer por la ciudad".

Antes de que finalizara el almuerzo, el vicecónsul García Navarro pronunció un breve pero sentido discurso. "A la comunidad española nos duele mucho que (Puiggari) se vaya de Mar del Plata. Es una persona que se ha ganado el corazón de la gente por su cultura y espiritualidad", destacó. "La comunidad española está muy agradecida con usted, lo aprecia y lo quiere. No dudamos de que en Paraná va a hacer una conducción muy importante. Esperamos que algún día pueda venir de nuevo a Mar del Plata y que los españoles y los argentinos también lo podamos visitar", concluyó.

Puiggari presidirá su última misa el próximo martes a las 20 en la iglesia Catedral. Ese mismo día el Concejo Deliberante lo distinguirá, a partir de las 10 de la mañana, en una sesión especial.

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