Elevan causa de uno de los caciques Sandokan a juicio oral

(General Pico) - Ni los poderes sobrenaturales que decía poseer, ni las conexiones con el más allá con que engañaban a la gente podrán frenar el juicio oral y público por estafa al que será sometido Juan Alberto Salazar Hernández.

El imputado es uno de los tres integrantes que formaban parte del grupo de supuestos videntes, que se alzaron con 235 mil dólares que pertenecían a una mujer y sus hijas; dinero que era parte de la venta de un campo.

Una fuente judicial confirmó que la causa penal fue girada ayer desde el juzgado de Pablo Díaz Lacava a los tribunales de Santa Rosa, donde se deberá realizar el juzgamiento de Salazar Hernández por el delito de estafa, por el cual fue procesado.

El encartado lleva ya 11 meses de prisión desde el momento en que fue atrapado en Panamá, cuando las autoridades descubrieron que el mexicano tenía un pedido de captura internacional activo.

De acuerdo con la fuente, Salazar Hernández intentaba cruzar el canal de ese país para dirigirse luego a Costa Rica, como "viajante". Pero su destino se truncó y fue encarcelado. En Panamá, el detenido presentó varios escritos ante jueces superiores pidiendo por su liberación, pero todos fueron desestimados. Desde ese país fue trasladado por agentes de la Interpol hasta la Argentina y luego a General Pico.

Sin documentos.

Salazar Hernández, además de estar encarcelado, no tiene documentación personal porque en Panamá se la extraviaron. Por esa situación, la Justicia local alertó a la embajada de México. El procesado permanece hasta el momento alojado en la Alcaidía de la comisaría Primera y reclama con insistencia comunicarse con sus familiares.

Justamente, quienes parecen haberlo inducido a ofrecer servicios como "vidente" fueron su hermana, Julia Libia Salazar Fernández, y el esposo de ésta, el venezolano Iber Jair López, ambos prófugos.

Los tres, junto a un menor, hijo de la pareja, ingresaron a la Argentina provenientes desde México en junio de 2008. Directamente, viajaron hasta General Pico y alquilaron un local en el barrio Talleres.

Se pudo chequear que eligieron la ciudad pues Jair López tenía un conocido que también, estaba en el negocio de la parapsicología. En ese año, fueron múltiples las opciones de personas que promocionaban poderes sobrenaturales. Como Jair López decía "tirar las cartas", los tres extranjeros lo presentaron en Pico como el "Cacique Sandokán". Salazar Hernández trató ante el juez de despegarse de cualquier situación ilícita y dijo que había llegado a la Argentina "con unos ahorros en dólares".

Sanadores.

Una vez instalados en la ciudad, el trío se promocionaba como "taitas videntes, espiritistas, santeros y curanderos" y prometían sanar todos los males. Una de las personas que fue a realizar una consulta fue Olga Busso, una mujer viuda, que junto a sus hijas quedaron atrapadas en un entramado de engaños. Los "Sandokán" lograron sacarle 235 mil dólares, dinero que correspondía a la venta de un campo en la zona de Ingeniero Luiggi.

Tras hacerse del dinero, los supuestos videntes se subieron a un avión en un vuelo regular y partieron rumbo a México, desde el aeropuerto de Ezeiza. Descubierta la maniobra, la Justicia dictó el pedido de captura internacional para los tres "Sandokán". En junio de 2010, Juan Alberto Salazar Hernández cruzaba en Canal de Panamá pero fue detenido. Ahora deberá enfrentar el juicio por estafa, una figura penal que prevé una pena de un mes a seis años de prisión.

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