Elecciones en Estudiantes de La Plata: ¿El proyecto o el emergente?

Elecciones en Estudiantes de La Plata: ¿El proyecto o el emergente?

A poco de fundada la cuidad de La Plata, sus dirigentes comenzaron a cubrir, entre otras cosas, sus necesidades institucionales básicas. Así fundaron el Círculo Francés, luego la Asociación de “Operari Italiani”, la Sociedad de Socorros Mutuos Española, el Club de Esgrima, La Protectora (mutual insigne hasta la creación del IOMA) y, el 4 de agosto de 1905,  el Club de Estudiantes de La Plata.

Muchos fueron los avatares de esta entidad social, cultural y deportiva (en sus diferentes manifestaciones) que luego tuviera un despertar glorioso allá por 1968. Justo es decir que la época de gloria se iniciaba veinte años antes con un proyecto de club que, con sus más y con sus menos, se mantuvo hasta el presente.

Ya pasaron más de cien años años y en el club se avecinan elecciones de renovación de autoridades que tendrán lugar el próximo sábado 4 de octubre. Ahora bien, objetivamente, ¿cuál ha sido la característica histórica de Estudiantes de La Plata? Podemos afirmar hoy, sin hesitación, que la característica esencial de esta institución ha sido haber cumplido el proyecto de club que se iniciara hace ya más de 56 años.

En efecto, en 1958, su presidente Víctor Sautel inició un período institucional con la tenue y silenciosa tarea que luego concretara exitosamente don Mariano Mangano al asumir la conducción del club en el año 1960.

¿El “proyecto del club” fue solamente formar un equipo de fútbol? En modo alguno, el “proyecto del club” fue el de plasmar el sello de la escuela estudiantil en todas sus actividades. Así  lo entendieron sus mentores, respetaron sus seguidores y disfrutaron los emergentes de esa piedra basal.

Este “proyecto” se concretó en obras. De ello resultó su sede social, su cancha en vías de concreción (obra discutida por cierto pero -como muestra de lo reseñado más arriba- en medio de “la nada” se adquirieron tierras, en donde hoy se encuentra el Country), un campo de golf con todas sus instalaciones imprescindibles, un centro modelo para concentraciones, su escuela (de gran jerarquía docente y edilicia) y, asimismo, el desarrollo de las más variadas disciplinas, muchas de las cuales deben ser subvencionadas por la entidad, como ocurre con numerosas instituciones. Participa, asimismo, en la vida de la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata.

Dentro de este “proyecto” se enmarca la actividad eminentemente futbolística (desde 1906 es el único club de la ciudad en obtener títulos oficiales). En este sentido, bajo la batuta de sus directivos se contrató entonces a un casi desconocido entrenador, don Osvaldo Zubeldía, que hizo de su admirable y recordada función, una verdadera escuela del “nuevo fútbol” que trascendería las esferas del propio club y de las fronteras de nuestro país. Con el “semillero de la tercera que mata”, aportando jugadores (muchos que no eran figuras rutilantes) que se enmarcaron en ese proyecto futbolístico, contra viento y marea obtuvo por un lado, y como él mismo decía, sacar campeón a un equipo “chico” rompiendo la hegemonía de las denominados cinco “grandes del fútbol argentino”. Por otro, se consagró campeón Metropolitano, en tricampeón de América, campeón Interamericano y hasta campeón Intercontinental.

Ese “sello institucional”, respetado en gran parte por la mayoría de sus directivos, como Mariano Mangano, Luis Ferella, Nelson Ottolina, Julio Alegre, Raúl Correbo  y hasta el recordado “Chino” de la Cruz, se continuó en 1982 al contratar, ahora como entrenador, al doctor Carlos Salvador Bilardo como continuador de esa escuela de formación de entrenadores, convocando a otro hijo del club, Héctor “El Cochero” Antonio, entre otros. Los éxitos no se hicieron esperar, primero fue campeón Metropolitano con Estudiantes y luego campeón Mundial en 1986, en donde se consagraran otros jugadores nacidos en el club, como José Luis Brown.

Este camino fue seguido por Manera, Russo, Sabella, entre otros, obteniendo títulos locales e internacionales. Y, vale destacar, por escasos cinco minutos casi logra un nuevo trofeo intercontinental contra el equipo “estrella” de los últimos años en el mundo, hacemos referencia al Barcelona de Lionel Messi.

Hasta aquí, “el club” y su “proyecto”.

Ahora bien, el próximo 4 de octubre los socios se avecinan a elegir una nueva conducción. ¿Se trata de proyectos antagónicos?

Pues bien, analicemos muy someramente la integración de las listas contendientes. Por un lado tenemos la encabezada por el actual presidente Enrique Lombardi, quien es acompañado por el doctor Bilardo (no necesita presentación ni “certificado de pertenencia”) y una cantidad de apellidos de reconocida tradición institucional, Cipriano, Villadeamigo (comerciante local), Badoyán, West Ocampo, Rapan, Casata, y una nueva generación, Sánchez Trappez, Alan (joven emprendedor) Demaría Massey (funcionario probo e idóneo como pocos y con experiencia dirigencial), entre muchos otros.

Por otro lado, la lista contendiente no importa, estrictamente, una lista opositora. Su candidato a presidente Juan Sebastián Verón no es ni más ni menos que un emergente claro del “proyecto” institucional que lleva más de 56 años de vigencia. Lo acompañan Mariano  Vázquez (nieto de don Mariano Mangano), Caiella (integrante del estudio Salamoni, de empeñosa actuación en la gestión de Carlos Grosso en la intendencia de Buenos Aires), el ex concejal Julio Irurueta (de la mano de Mauricio Macri), Nieves (del secretariado de UPCN), además de apellidos reconocidos no sólo en el “tablón”, como Aiello y Ruesta (golfista de la tercera edad), entre otros.

A poco de consultar a los socios tomamos nota que no se tratan de posturas diferentes, más bien son solo retoques o simplemente maquillajes. Los “sub 40” embelesados por la inclaudicable labor deportiva de la “Brujita” entienden que él puede encarnar el “cambio” que el club necesita. Los otros prefieren continuar con esta senda trazada en la década del ‘60.

Los hombres que acompañan a los dirigentes que pretenden encaramarse en la conducción del club están a la vista. Nadie discute la labor desarrollada hasta ahora, ordenada por cierto por el actual presidente Lombardi, como tampoco la contracción y renunciamiento puesto en evidencia por Verón.

La pregunta que propios y extraños se hacen es: ¿Podrá la “Brujita” Verón sacarse “el vestuario de encima”?. En consecuencia: ¿Seguirá “el proyecto” o “el emergente indiscutido de ese proyecto”?. ¿Se justifica un cambio prematuro?.

El sábado los socios decidirán, el futuro demostrará el acierto o fracaso de esa elección.

Comentá la nota