Los resultados muestran la preeminencia de la oposición en ambas cámaras del Capitolio, como anticipaban los analistas
A paso firme, los republicanos avanzaron en la posibilidad de controlar el Senado y, con eso, propinarle un duro golpe al presidente Barack Obama al arrebatarle el Congreso. Así lo indicaron los resultados luego de la jornada electoral de medio término que se llevó a cabo ayer en Estados Unidos.
Pasadas las 00 en la costa Este (las 2 en la Argentina) los republicanos lograron la mayoría en la Cámara alta, tras cosechar seis senadores netos en los estados de Virginia Occidental, Montana, Colorado, Arkansas, Dakota del Sur y Carolina del Norte.
"Hace falta un nuevo liderazgo en este país", dijo el jefe de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, y futuro nuevo líder del cuerpo al conseguir el desalojo de la mayoría demócrata.
Estos resultados, estiman los analistas, influirán en los dos últimos años de gobierno del presidente Obama, cuyo partido mantendrá el control de la Casa Blanca. Según trascendió a través de un funcionario del Ejecutivo que pidió el anonimato, el mandatario invitó a los líderes de ambas cámaras del Congreso a una reunión el próximo viernes.
Los norteamericanos votaron ayer para renovar el Congreso y elegir gobernadores en 36 de los 50 estados que componen el país. Pero los comicios se proyectaron como un gran referéndum sobre la gestión del presidente, que llegó con muy bajos índices de aceptación. Apenas el 40 por ciento.
CONTROL ABSOLUTO
Hace ocho años que los republicanos no gobiernan en el Senado. Al lograrlo se quedan con el control absoluto del Congreso, dado que ya gobiernan en la Cámara de Representantes. Dieron, con ello, un muy duro revés al presidente.
Ayer, todo eran golpes para los demócratas. "¿Qué ha pasado con Obama?", se preguntaba ayer, a toda página, The Washington Post. Hasta el presidente pareció tirar la toalla cuando, en un exceso de sinceridad, reconoció, en plena jornada de votación, que la elección era "muy difícil" para los suyos.
Mientras continuaba el conteo de votos en buena parte del país y en algunos estados, como en Florida, se registraban trastornos y pedidos de extensión del plazo.
"VOTO CASTIGO"
El presidente pasó parte del día de ayer con agenda normal. Se reunió con expertos en la lucha contra el ébola y envió un mensaje en el que llamó a luchar "con fuerza" contra la epidemia.
Los republicanos paladeaban la victoria como si el enojo no fuera también con ellos, algo que los sondeos en boca de urna se encargaron de desmentir. Según la cadena CNN, seis de cada diez votantes se mostraron disconformes con su papel en el Capitolio, donde hace cuatro años que ejercen un feroz bloqueo.
"Obama está recibiendo un fuerte voto castigo", dijo Allan Lichtman, académico de Historia Política en la American University.
Las encuestas de boca de urna mostraron hasta qué punto el mal humor pesó en el ánimo colectivo. El 65 por ciento dijo desaprobar el "rumbo", mientras que ocho de cada diez reconocieron estar "preocupados" por el futuro del país.
Dos indicadores demasiado altos para medir la "sensación" del estado de cosas, según coincidían analistas.
Pero el mal humor no es patrimonio demócrata. Si bien el 54 por ciento expresó "desaprobación" para la gestión del presidente, una porción todavía mayor, el 60 por ciento, se mostró disconforme con el papel de los republicanos en el Capitolio, donde vienen ejerciendo un feroz bloqueo hace cuatro años.
Entre los datos interesantes, Nikki Haley, la gobernadora republicana de Carolina del Sur, logró cómodamente la reelección. Su nombre suena entre los potenciales para la vicepresidencia en la eventual fórmula republicana.
¿Qué Obama surgirá de este castigo? ¿Mantendrá el tono conciliador o, en cambio, se sentirá más liberado para usar instrumentos ejecutivos, como el derecho a veto y la disposición de decretos? No había indicio claro, anoche, de cómo lo ocurrido afectaría su tono de gestión.
Es un duro revés para el presidente, que dejaría en un limbo el legado de su paso por la presidencia. "Si efectivamente los demócratas se quedan con la Casa Blanca y los republicanos con el Congreso, será una situación de la que difícilmente salga algo productivo de esta situación", dijo Douglas Brinkley, académico en Historia Política de la Universidad Rice.
No estaba claro cómo reaccionaría el presidente. Pero para muchos había señales inequívocas de la necesidad de relanzar su presidencia, si no quiere que peligre el sello de su gestión.
"Es muy posible que se sienta liberado" del bloqueo legislativo con que lo castigaron los republicanos y que se decida a usar las órdenes ejecutivas [decretos] y el veto, dijo Brinkley. Pero, conociendo su estilo, es posible que sea cauto y que opte por dosificars al extremo el uso de esas herramientas.
La sensación de derrota pareció contagiar al propio presidente. Horas antes de que terminara la jornada y con los norteamericanos aún votando, reconoció que la mayoría de los Estados que renovaban senadores eran de perfil conservador y que eso ponía cuesta arriba las posibilidades de su tropa.
"Es, tal vez, el peor grupo posible para los demócratas" desde hace medio siglo, dijo, en declaraciones radiales. Entre los estados clave figuraban Colorado, Carolina del Norte, Georgia, Luisiana, Arkansas, Alaska, Kansas, Iowa, Kentucky y New Hampshire.
Los primeros en celebrar fueron los republicanos de Kentucky, en la zona centro, de donde surgió la reelección de McConnell, quien muy seguramente será el nuevo líder del Senado.
Fue un alivio. El veterano legislador tenía difícil la carrera por la reelección y hubiese sido un papelón para el partido que el hombre al que proyectaban como uno de los más poderosos del país fuera derrotado en su propia casa..

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