Elecciones 2011: el radicalismo se abroquela y mira hacia Sáenz Peña

Ángel Rozas planteó el mapa electoral chaqueño como un tablero de ajedrez. Con Ayala volcada a la compulsa municipal, el caudillo imagina un escenario con los principales referentes radicales ganando en sus jurisdicciones para reforzar la base de sustentación de la pelea por la gobernación, sin dudas encabezada por Roy Nikisch. Pero aún queda acordar con otro “peso pesado”: Carim Peche. El saenzpeñense tiene caudal electoral propio y trayectoria, y todavía no tomó una decisión. Aunque se hable de su rol como candidato, en realidad lo que busca Peche es que se le reconozca su porción de poder.
Ángel Rozas supeditó sus notorias diferencias con Nikisch a las necesidades radicales: “El partido no es mío ni de Nikisch”, dijo. Valoró sin embargo el hecho de que “la UCR está sobre lo personal”, y que a pesar de la frialdad que sigue habiendo en la relación, “él sabrá lo que no debe volver a hacer y nosotros también”. “Esto es para inteligentes políticos, no para burros políticos”, abundó.

Sin sorpresas por la candidatura de Aída Ayala para volver a gobernar Resistencia (el ex gobernador es, en última instancia, el garante de los acuerdos a que se llegue) aplaudió la inteligencia política de la jefa comunal para dar un paso al costado en pos del bien mayor, que es ganar la provincia.

Salvo que ocurra un imponderable y siempre que se pongan de acuerdo en los trazos gruesos del proyecto, “el hombre” para ocupar la primera candidatura radical es Roy Nikisch (el caudillo prefiere la prudencia y dice que hasta ahora “no hay nada confirmado”). En lo que respecta a su compañera o compañero de fórmula, hay varios nombres en danza: la diputada Alicia Mastandrea, Zimmermann y Luis Verdún, pero lo importante es que no haya amiguismos ni condicionamientos: “No aspiro a que para arreglar con Nikisch tenga que poner a Juan o a Pedro, lo importante es no vestir un santo para desvestir otro”.

También reconoció la importancia de los precandidatos a presidente de la Nación por el radicalismo, que “serán un viento fresco para la provincia”, para reforzar la fórmula local, que “estaría a más tardar antes del 20 de enero”. De allí en más, “salir a trabajar y militar”. De cualquier manera habrá elecciones internas el 17 de abril para que se dirima el liderazgo dentro de la UCR entre Convergencia Social y el MOPAR.

Con respecto a las performances municipales, el vicepresidente del partido a nivel nacional se mostró conforme con la situación de Resistencia (“Aída ha logrado con la gente traspasar los colores políticos”) y con la de Sáenz Peña (“En todas las encuestas Carim y Cipollini están muy por encima de cualquier candidato justicilista”).

El distanciamiento entre estos últimos, sin embargo, es un problema por resolver: “Lo conozco a Cipollini, es un muy buen intendente, buena persona y también lo conozco a Carim, fue un excelente intendente y es mi amigo”, aclaró y se mostró seguro de que las cosas al final se resolverán.

EL VIERNES, LA CONVENCIÓN

Sobre la convocatoria a la Convención Provincial partidaria para definir la situación del presidente de la Cámara de Diputados, ratificó la postura de que el juez federal “dijo que está bien expulsado por inconducta partidaria”, pero “el formalismo de la Convención debe repetirse para escuchar el alegato, si Bergia va”.

“Él sabe por qué se lo echó, aunque se quiera hacer la víctima y sus amigos ocasionales dependientes de sus contratos quieran victimizarlo, hubo una Convención en Sáenz Peña donde 266 convencionales entre los de Convergencia y los de la lista Naranja que votaron por unanimidad que el partido sería el que designaría al futuro presidente de la Cámara, Bergia desoyó lo votado por sus propios convencionales; él traicionó a la UCR arreglando con Capitanich”. Su pronóstico es que la Convención repetirá el resultado anterior.

¿BERGIA PODRÍA VOLVER?

Para que el hombre del MOPAR volviera a la UCR, según Rozas, tendría que pedir disculpas en la Convención. “Todos nos equivocamos, cuando alguien se equivoca tiene que tener la grandeza de perdonar, pero para eso debe haber otra actitud de grandeza, en este caso de Bergia de ir a la Convención, reconocer que desoyó el mandato, pedir disculpas y frente a un gesto de esa magnitud, creo que todos pueden volver, pero en vez de pedir disculpas por la traición se quiere victimizar pretendiendo que todos los aplaudamos; las traiciones no se explican ni se justifican, se juzgan”

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