Fernando GonzalezCuando se van a cumplir diez años de nuestra crisis institucional del 2001, es importante rescatar las lecciones que la situación de Egipto está ofreciendo a la Argentina y al resto del mundo. Y lo más impactante es el papel clave que las redes sociales de internet tuvieron en la multiplicación de los reclamos de mayores libertades al régimen de Hosni Mubarak. Tanto es así que el gobierno egipcio debió pedirle a las empresas proveedoras de internet y telefonía de ese país que cortaran sus servicios dejando sin comunicación digital y mensajes de texto a sus ciudadanos.
El peso cada vez más decisivo de internet hizo su irrupción en 2008 cuando Barack Obama utilizó las redes sociales para aventajar a sus rivales y convertirse en el presidente de EE.UU. Un año después, en la Argentina la dirigencia política siguió el ejemplo y se lanzó a utilizar también las redes sociales como alternativa a los medios de comunicación tradicionales para captar votantes a través de internet. Claro que el poder político deberá tener en cuenta que las libertades que ofrece la red digital deben ser respetadas cuando esa vía de comunicación se les vuelve en contra. Como le sucede a Mubarak, el virus autoritario está siempre a flor de piel en quienes deben ser los guardianes del funcionamiento democrático.

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