En unas seis semanas, una familia tipo estadounidense estará llevándose a casa al menos 65 dólares adicionales cada mes, aseguró ayer el presidente norteamericano, Barack Obama. El anuncio llega a una semana de la aprobación del polémico estímulo económico de 787.000 millones por el Congreso y a sólo cuatro días de su promulgación presidencial.
La oposición republicana, por su parte, se declaró lista para trabajar con el presidente, pero criticó la "montaña de deuda" que, a su parecer, generará el paquete. "Familias estadounidenses y pequeñas empresas están lastimadas, y los republicanos sabemos que tenemos que actuar para ayudar a que nuestra economía vuelva al camino correcto. Pero también sabemos que no podemos endeudarnos", dijo el diputado Dave Camp, de Michigan. Los republicanos aseguran que la aplicación del plan, con intereses incluidos, en realidad insumirá 1.1 billones de dólares.
El ambicioso paquete de Obama, que incluye gastos en infraestructura federal y recortes de impuestos, busca reavivar la golpeada economía de Estados Unidos y generar al menos 3.5 millones de nuevos empleos. Asimismo, dará una inyección repentina de efectivo a los transportes, a la educación, a la energía, a la atención médica pública y buscará ayudar a las víctimas de la recesión a través de recortes de impuestos y la ampliación de los beneficios por desempleo.

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