En Educación se tiran la pelota por la deserción

Las autoridades del Ministerio de Educación no sabían que Cristhian, el menor de 14 años que fue baleado el pasado 17 de enero en un confuso episodio que investiga la Justicia, no iba a la escuela. Tampoco la directora de la Escuela 92, a la que concurrió en años anteriores, quien asegura que el adolescente egresó de ese establecimiento para continuar sus estudios bajo un programa de educación no formal al cual, en realidad, nunca ingresó.
Ayer, Radio Noticias contactó a la directiva, Patricia Sack, quien fuera de aire aseguró que Cristhian egresó de la Escuela 92 en abril de 2010 para ingresar al programa de Terminalidad Educativa no formal del Ministerio de Educación, una suerte de secundario destinados a chicos y adultos que por alguna razón no pueden terminar sus estudios en la educación formal.

Sack, incluso, fue más específica: llegó a decir que el joven debía pocos contenidos y que la institución lo preparó para el ingreso al programa.

LA ARENA se comunicó en la tarde de ayer con Alejandro Nicoletti, encargado del proyecto Colegio Secundario y Adultos - nombre que tomó este año el programa de Terminalidad Educativa -. El profesor desmintió que Cristhian haya cursado estudios bajo ese plan, que se dicta en un edificio de la calle Alvear al 300.

Nicoletti reconoció, sin embargo, haber mantenido una charla informal sobre la situación del chico con una asistente social y una maestra de la Escuela 92, pero que después de ese encuentro, que se habría concretado hacia el mes de mayo del año pasado, no tuvo más novedades.

Según explicó el directivo, como no hubo comunicación oficial sobre el caso y en vista a que no se remitió desde la escuela la documentación correspondiente, no se realizó inscripción alguna.

La madre del chico fue quien confirmó que desde hacía un año que no asistía a la escuela, pero si bien ella estaba al tanto, en Educación no lo sabían. Esto pese a que de acuerdo al inciso 6) del artículo 106 del Régimen Provincial de Faltas, los docentes están obligados a denunciar ante la Justicia cuando un alumno no asiste a clases durante 30 días consecutivos o 60 alternados en el mismo ciclo escolar. Según la norma, el incumplimiento se sanciona con multa o arresto de sus padres.

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