Ese monto ingresó a las arcas provinciales en los últimos cinco años, aunque ni siquiera figura en los presupuestos. Es un sector con escaso financiamiento en comparación a otras áreas del ministerio.
Los cambios introducidos con la nueva Ley de Educación, que le han devuelto su jerarquía a las escuelas técnicas después del fracaso de los '90, son visibles, pero preocupan los menguados fondos que reciben las escuelas provinciales de educación técnica y el desconocimiento sobre el real destino de partidas provenientes desde el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET) hacia la provincia.
Durante la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura, en marzo pasado, el gobernador Oscar Mario Jorge afirmó con respecto a la educación técnica que "es básica para el desarrollo de empresas". Si bien La Pampa es una de las cinco provincias que adhirió con su propia ley a la reforma educativa nacional, y que su implementación requirió la creación de 9.800 horas cátedras y 290 cargos más -con un presupuesto que pasó de 420 a 1.270 millones de pesos-, la educación técnica no tuvo el mismo trato.
Lo concreto es que nuevamente quedó retrasada la inversión en ese rubro con respecto a otras inversiones en infraestructura educativa. En otras palabras, escasos fondos propios; una representación gremial que no opina sobre políticas técnicas y sólo discute salarios; y, además, sin interlocutores válidos sobre el futuro de ellas.
¿Dónde van los fondos?
En septiembre de 2005 el Congreso de la Nación, a través de la ley nacional 26.058, de aplicación en toda el área de la Educación Técnico Profesional (ETP), se creó por el artículo 52 un fondo nacional para fomentar la educación técnica profesional con recursos provenientes del 0,2 por ciento de los ingresos corrientes del presupuesto anual consolidado para el sector público nacional, a través de sus recursos para equipamiento, mantenimiento, insumos, desarrollo de proyectos y condiciones edilicias.
Por la aplicación de esa norma, La Pampa percibió por distribución primaria del Enetp, según lo indica el referido informe del Jefe de Gabinete, 4,43 millones en 2006; 3,63 millones en 2007; 4,44 en 2008; 6,9 en 2009; casi ocho millones el año pasado y finalmente 10,88 millones (más 1,92 adicionales) en lo que va de 2011. Ello hace un total de 40.185.000 pesos durante los últimos cinco ejercicios (en el país ascendió a 1.924 millones de pesos).
Con bolsillos flacos.
Cada día se le da más importancia a la educación especializada en virtud de las necesidades de la producción, y de darle mayor valor agregado a los productos que salen de la región.
Luego de los magros resultados obtenidos en la década de los '90, cuando se desmanteló a las escuelas técnicas, la actualidad sigue siendo compleja por la falta de financiamiento de una enseñanza que de hecho es cara, pero de un enorme potencial a futuro.
Los resultados están a la vista y la progresiva pérdida de alumnos y docentes y, en muchos casos, de equipamientos que no son fáciles de reemplazar, al igual que la falta de técnicos con capacidad suficiente para atender las demandas de una industria local que se ha vuelto cada vez más exigente, siguen sin dar resultados. Lo único que se percibe de aquella enseñanza señera en La Pampa, es la pelea por los cupos y cargos y recientemente que los alumnos recibieran desde el año pasado una computadora portátiles cada uno, al igual que sus docentes, lo que implicó el ingreso de más de 2.000 netbooks.
El financiamiento local es muy escaso. Si se lo referencia con los otros tipos de educación, y de los nacionales, poco y nada se sabe hacia donde están dirigidos los fondos ya que ni siquiera son enumerados en el presupuesto provincial. Las ingenierías técnicas tienen un alto grado de fracaso escolar y se pone de manifiesto por el elevado valor de la tasa de abandono y el bajo valor de la tasa de rendimiento. Su consecuencia es la baja cualificación del personal técnico y una demanda creciente de técnicos especializados desde otras provincias.
Promesas y más promesas.
Desde hace dos años los pampeanos escuchan, en todos los discursos oficiales, la idea base de fortalecer la educación técnica y la necesidad de que los jóvenes aprendan un oficio de alta cualificación personal.
Los cupos siguen siendo muy pocos y los docentes tienen cada vez menos formación para enseñar sobre las nuevas tecnologías. Cuando se inició el ciclo lectivo el año anterior padres de alumnos piquenses debieron recurrir a la justicia para que se les garantice la matriculación de sus hijos en la escuela técnica de esa ciudad.
A pesar de haber obtenido un fallo judicial favorable, las autoridades del colegio y del Ministerio de Educación se negaron a ajustarse a derecho, y solo gracias a un recurso de amparo, cuya medida cautelar favoreció a los padres, ordenó "matricular" en el primer año de la EPET 2 a los hijos de los peticionantes.
La educación técnica debe darle a sus alumnos los instrumentos necesarios para su adaptación a este cambiante universo tecnológico, tarea final que necesariamente deben cumplir las empresas que seguramente esperarán a radicarse en La Pampa. Para ello hay que entender que a la inversión hay que darle ciertos beneficios y garantías de las cuales hoy se carece, y además que poner plata en la educación técnica no es un gasto sino una tremenda inversión a futuro.


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