Editorial: DE REACCIÓN LENTA

En pocas semanas, la protesta ganó la calle. En una de las primeras manifestaciones de la seguidilla que día a día observa la comunidad, los que se expresaron fueron los integrantes de la Asamblea Ambiental de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente del partido de Luján, apoyados por cientos de vecinos de Luján y Jáuregui.
Pedían, entre otras cosas, una definición de los funcionarios municipales ante la posibilidad de la empresa Curtarsa de recibir el Certificado de Aptitud Ambiental. Por momentos es tan extraña la postura de los integrantes del Departamento Ejecutivo, que en este primer caso de rezongo callejero hubo integrantes del gabinete que marcharon junto a la gente y se pararon a aplaudir frente al edificio municipal.

Días más tarde, el reclamo que se plantó en San Martín al 500 fue motorizado por los empresarios de los tanques atmosféricos. La raíz de ese conflicto fue otra protesta, en este caso de los vecinos del barrio San Pedro, hartos de recibir en sus hogares las consecuencias del descontrol en el Basural de la ruta 192. Primero se quejaron en las calles de su barrio y más tarde terminaron desembarcando en la puerta de la comuna.

Los responsables de las firmas encargadas de las descargas de los pozos sépticos son los que más presencia tuvieron en la neurálgica calle San Martín al 500. Durante días pararon sus tanques en medio de la calle, tapando cualquier intento de circulación y llegaron a instalar una pileta con líquidos cloacales para tensar la cuerda y así conseguir alguna respuesta positiva.

Con escasa cintura política, el intendente interino Hernán Mosca y la secretaria privada de la Intendencia, Lucía Isnaldi, en uno de esos días de furia, se acercaron a los manifestantes y sólo buscaron la provocación.

La improvisación de la gestión comunal hizo que, en el marco de esa misma protesta, se esfumara un director de Medio Ambiente, cargo que aún hoy está vacante.

También en el barrio El Quinto se escuchó el batir de palmas y algún que otro insulto para las autoridades locales, porque sin previo aviso autorizaron a los tanques atmosféricos a tirar sus desechos en el mismo predio que utilizan las escuelitas de fútbol para organizar sus competencias. "Sí, pero es sólo por un par de días. Y tenemos el permiso por escrito del OPDS", llegó a decir Mosca, quien sugirió que no se difundiera la alternativa –horas más tarde desechada- de tirar en la planta de tratamiento de la Casa de los Hermanos de San Juan de Dios "porque mañana los que me van a putear van a ser los vecinos de ese barrio".

En El Quinto se quejaban con causa los mismos vecinos que -más allá de simpatías partidarias- vieron cómo se le construía un basural en sus propias narices y que después, frescamente, Mosca admitía que tiraba allí los residuos domiciliarios porque no estaban en condiciones los ingresos a "la quema". ¿Cómo no protestar ante un gobierno que se maneja con tanta liviandad?

En días de presunta calma con los tanques atmosféricos, la calle San Martín fue copada por el reproche de los trabajadores comunitarios que construyen casas en Villa del Parque con apoyo estatal –atraso en los pagos- y más tarde por integrantes de cooperativas enmarcadas en un plan nacional que estira los plazos de aplicación y, por ende, también del cobro de sus beneficiarios.

Entre los perjudicados se encuentran 60 vecinos que integran el MTC y el CTD. Y ellos son los que el lunes acamparon durante horas frente a los despachos de los funcionarios.

Mediante un comunicado, el intendente salió a decir que la respuesta no estaba en sus manos. Ignoró que si bien la responsable máxima puede ser Alicia Kirchner y su ministerio, la inscripción y selección corrió por cuenta de la Municipalidad de Luján. ¿A dónde van a ir a pedir respuestas?

Lo cierto es que a través del pataleo los manifestantes lograron la seguridad de la capacitación de 24 beneficiarios a partir del lunes, con una promesa de incluir a los 60 anotados. Otra vez, el gobierno llegando tarde en un tema que, a la luz de los resultados, podía solucionar.

Estos días de protesta constante demostraron que Mosca y su gabinete no tienen capacidad para anticipar ningún malestar comunitario. Y que, en ocasiones, ni siquiera saben cómo enfrentar un reclamo con seriedad y sensatez.

Para hoy se anuncia una nueva movilización, aunque en este caso la protesta se situaría en la entrada al barrio Ameghino. Si las autoridades locales siguen mirando las protestas a través de los portales de información, seguramente en pocos días más esos vecinos entenderán que gritar en el Ameghino tiene menos fuerza que plantarse frente a la Casa Municipal. Y otra vez se repetirá la escena.

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