Acerca de la iniciativa que intenta apuntalar la bolsa de comercio de Jujuy para que pueda convertirse en una verdadera fuente de negocios bursátiles provincial, el economista Juan Ljungberg insistió en que la principal dificultad estriba en la solidez que precisan las empresas para emitir instrumentos financieros y que los inversores puedan confiarles su dinero sin que el riego sea excesivo. A su vez indicó que la mayoría de las empresas locales carecen de este respaldo.
El ex ministro de economía de la provincia también hizo alusión a la importancia que juega para el desarrollo un proyecto de estas características la inestabilidad política y económica, remarcando que Jujuy se encuentra en desventaja con otras provincias si se tiene en cuenta este factor. Aludió en este sentido el rol que juegan las organizaciones sociales y la necesidad de que apunten a reconvertir la asistencia estatal en actividad productiva privada.
Para Ljungberg, el proyecto constituye una apuesta que a futuro puede ser “interesante”. Sin embargo remarcó que requiere un esfuerzo sostenido sobre dos factores fundamentales para crear este mercado de capitales: el respaldo de las empresas para no dilapidar el dinero de un inversionista y la propensión de un ahorrista a concurrir a la bolsa de comercio.
“Por un lado los oferentes de instrumentos financieros que vayan a colocarse en ese mercado de capitales, deben reunir una serie de requisitos formales que tanto la Comisión Nacional de Valores como la propia bolsa que reciba la cotización de esos títulos le van a exigir. Si bien es cierto existe un régimen especial para las PyMES - que es menos exigente que para las empresas grandes - no deja de presentar una serie de exigencias que la mayoría de las empresas locales, exceptuando las grandes de Jujuy, probablemente no están hoy en condiciones de cumplir. Por lo tanto habría que impulsar la concientización por parte de las empresas de su ordenamiento administrativo contable, el emprolijamiento de sus estados financieros y demás documentación legal, que les permita presentarse como emisores”.
El otro punto señalado radica sobre la demanda de instrumentos, sobre los ahorristas, que serían los inversores potenciales para comprar/adquirir estos instrumentos financieros. “Estos son los ahorristas que tienen en general depositados sus fondos en la banca local o en otros lugares del país y aun del exterior o sus ahorros los van destinando a la adquisición de activos no financieros caso de inmuebles caso o vehículos. Seguramente ellos también, invirtiendo en el mercado de capitales, podrían obtener rentabilidad superior a la que hoy obtiene en los bancos, aunque también es cierto con un riesgo asociado mayor”.
De esta forma los que hoy son ahorristas o compradores de bienes no financieros, se irían acostumbrando a la posibilidad de ir invirtiendo en este ámbito que es el mercado de capitales.
“En otras sociedades, por ejemplo Estados Unidos, es muy común. Los jubilados americanos invierten en el mercado de capitales. Normalmente es como ir a hacer un plazo fijo, acá no existe esta cultura y hay que desarrollarla”.
“Hay otra posibilidad, si bien mas riesgosa pero también mas atractiva desde el punto de vista de la rentabilidad”, concluyó Ljungberg.
En relación al clima político y la contribución que hace a este ámbito, explicó que cuando aparecen dificultades en el campo económico político global afectan las condiciones de desarrollo. “Jujuy tiene un contexto mas complicado que otras provincias, tanto desde lo político institucional social, no de ahora sino de hace muchos años, como desde el punto de vista económico en el sentido de que es una economía bastante dependiente del sector público y el sector público sabemos que atraviesa dificultades financieras no nuevas pero si quizá puestas mas de manifiesto en este ultimo año y medio, fruto de la situación económica global nacional”.
Por lo tanto concluyó en que la situación es desventajosa. “Los distintos actores políticos económicos y sociales de Jujuy se deben, o nos debemos, una discusión salida de la coyuntura, del momento del problema puntual. Esto será bueno, tanto para los que están hoy en el sector privado como para los que están en el sector público, y para todos aquellos que no están en ninguno de estos sectores, sino que se encuentran asistenciados por planes sociales”.
En definitiva consideró que el objetivo de mediano plazo de todos los actores económicos, incluyendo a las organizaciones sociales que hoy manejan los planes sociales, debería ser que los mismos desaparezcan para ellas reconvertirse, no desaparecer, sino reconvertir su rol que es muy importante y con un agregado de valor interesante para la sociedad. “Pero es necesaria otra mirada, con otro sentido más hacia lo creativo y lo productivo que hacia lo reivindicativo”.
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