Economía: los problemas de cartel y la amenaza de la recaudación

Economía: los problemas de cartel y la amenaza de la recaudación

Cuando todos daban por confirmado a Schroeder, Arroyo salió a desmentir su designación. Igual, el exsecretario de Hacienda de Katz viajó junto a Cano este miércoles a La Plata. ¿Qué desafíos tiene por delante?

 

Gustavo Schroeder se subió hoy al auto junto al secretario de Hacienda José Reinaldo Cano y el coordinador de Gabinete, Gustavo Blanco. Los tres estaban sorprendidos por el comunicado que el martes sacó el intendenteCarlos Fernando Arroyo en el que le puso un freno al nombramiento del presidente del Centro de Ex Combatientes de Malvinas.

“Es el que más consenso tiene, incluso tiene el aval de Lacunza”, contó una fuente cercana al Pro, que no salía de su asombro por la respuesta que Arroyo había emitido unas horas antes. Este miércoles, para despejar dudas, Schroeder se sentó frente a Hernán Lacunza, ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires.

El mensaje del intendente tuvo un objetivo concreto: demostrar que manda él y que nadie más dispone de los nombramientos en su gabinete. Sin embargo, esa verborragia gacetillera podría traerle –una vez más- problemas en un futuro inmediato: si la semana que viene oficializa a Schroeder en el cargo quedará mal parado. Y si, en cambio, el nombre elegido es otro (Abel Valderrey sería el preferido del intendente) también: ¿cuál fue el papel del exsecretario de Hacienda de Daniel Katz en la reunión de este miércoles en La Plata?

Lo cierto es que más allá de la muestra de autoridad que realice (o al menos intente) el intendente, el reemplazante de Cano tendrá que afrontar varios desafíos concretos para poder salir delante de una situación compleja.

Cuando parecía que los problemas ya no acuciaban, este principio de mes encontró un nuevo paro de municipales, recolectores de residuos y personal de limpieza. Además, reclamos de cooperativistas y guardavidas por falta de pago. Los problemas en Cultura (pago a actores y continuidad de programas culturales) siguen sin solución, al igual que los de Educación, aunque en este caso son estrictamente políticos y merecen otro tratamiento.

En ese contexto, las perspectivas distan bastante de ser las ideales. El presupuesto 2016 elaborado por José Cano establecía un incremento notable en el nivel de cobrabilidad del municipio (del 64 al 76%), con respecto a años anteriores. La apuesta del secretario de Hacienda, en los papeles, era aumentar la TSU por debajo de la inflación y que haya más contribuyentes que paguen el principal aporte a las arcas municipales.

Ese plan tenía, además, un efecto de shock inmediato: el pago anual anticipado se emitió sin aumento por lo que muchos contribuyentes liquidaron todo el año de tasas en enero o febrero. Esos recursos jugosos que se perciben en los meses en que la economía de Mar del Plata goza de su mejor salud ya son historia, fueron utilizados para las muchas urgencias que hubo por aquellos días.

Eso estaba dentro de lo previsto. Sin embargo, aquel plan choca con una realidad imprevista: los tarifazos. Por estos días, los marplatenses comenzamos a recibir las facturas del gas con aumentos que alcanzan el 800%. Ya recibimos la de la luz que en la mayoría de los casos duplica la misma factura de 2015. En ese contexto, es utópico imaginar que el municipio mejorará la cobrabilidad de la TSU y recaudará lo previsto por Cano en el cálculo de gastos y recursos. La gente priorizará los servicios esenciales como la luz, el gas y el agua, antes que pagarle al municipio la tasa por el alumbrado y la limpieza de las calles.

Algo similar ocurrirá a nivel provincial: los impuestos inmobiliario y automotor seguramente sufrirán un cachetazo por parte de los contribuyentes que optarán se verán impedidos de cumplir con todas las obligaciones fiscales.

Esto afectará directamente las recaudaciones municipales y provinciales. Por ende el nuevo secretario de Hacienda deberá administrar menos plata de la estipulada y, a su vez, se le hará más difícil ir a golpear la puerta de la Gobernación para pedir auxilio financiero.

El lado bueno es que la Provincia comenzó a girar a los municipios la plata que obtuvo gracias al endeudamiento que le autorizó la Legislatura provincial. Arroyo ya se aseguró fondos frescos para comenzar a revertir la imagen de parálisis que arrastraba la gestión.

Además, el intendente busca complementar las tareas de reparación de calles y mejoras en las salas sanitarias, con el desembarco de inversión privada. Por eso, promueve y celebra la aprobación del nuevo shopping en Constitución o la posible llegada de grandes superficies como Easy,Unicenter, Coto o Walmart. O el avance de proyectos inmobiliarios como el del exRoyal y las torres del Superdomo. Si bien aún resta discutir cuál es el perjuicio que pueden ocasionar a la economía local supermercados o marcas que se llevarán sus ganancias fuera del país y la ciudad, las fotos de la construcción de esos “monstruos” le darán una sensación de vida a Mar del Plata que hoy escasea.

En el último viaje de Arroyo a la Ciudad de Buenos Aires tuvo un avance importante en materia económica que no tuvo la relevancia que merece. Tal vez sea porque se trata de una práctica muy criticada por Cano, que hoy está en el centro de la escena: el descubierto bancario.

La gestión de Gustavo Pulti apeló de manera sistemática a esta herramienta (usar plata que no tiene) por sobre lo autorizado por el Concejo Deliberante. Cano, siempre crítico de esa maniobra, tuvo que utilizarla el último mes para poder pagar los sueldos. Lo cierto, es que más allá de los dimes y diretes entre el secretario de Hacienda y el pultismo, la ciudad paga un interés exagerado por ese mecanismo.

Arroyo y Cano le plantearon este tema al presidente del Banco ProvinciaJuan Curutchet la semana pasada. “Es una locura que se pague ese interés, es casi usurario y lo peor es que es entre un banco público y un municipio. Era indispensable que se sentaran a hablar de ese tema”, explicó una fuente calificada a 0223.  

Para el sucesor de Cano quedarán algunas asignaturas pendientes, pero habrá que ver cuál será el margen de acción que tendrá para poder plantearlas en las altas esferas: el planteo por la coparticipación que recibe Mar del Plata y que se contemple una porción de turistas como habitantes estables para elevar el nivel de fondos que recibe. Según los cálculos de Cano, sólo ese ítem le incrementaría 220 millones de pesos más a las arcas comunales. Además, hay demandas urgentes en materia de obra pública, como el gasoducto o la central eléctrica 9 de Julio. La tarea que emprenderá el nuevo secretario de Hacienda a partir del 1º de junio no será para nada sencilla. Aunque, vale decir, estos desafíos debe encararlo con la ayuda necesaria, obviamente del intendente, pero también de los legisladores provinciales de la ciudad, que ya plantearon varias de estas necesidades a la gobernadora Vidal y sus funcionarios.

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