El crecimiento se habría desacelerado con fuerza a fines del 2010, mientras que las ventas minoristas cayeron en diciembre pese a la Navidad. En 4 años el gasto se recortará 20%
Los estudios plantean un duro inicio para un año que ha sido descrito por el primer ministro David Cameron como difícil. Dos sondeos mostraron ayer que el crecimiento económico británico se habría desacelerado con fuerza a fines del año pasado, mientras que las ventas minoristas cayeron en diciembre, durante la crucial temporada de Navidad. El impuesto a las ventas subió desde 17,5% a 20%.
La coalición de gobierno formada por los liberales demócratas y los conservadores asegura que debe recortar el gasto en un 19% para el 2015 para reducir el déficit y evitar el mismo destino financiero que Irlanda y Grecia.
El alza en los precios también complica el panorama. La inflación se encuentra más de un punto porcentual sobre la meta del Banco de Inglaterra del 2% y algunos inversionistas creen que el primer incremento en las tasas de interés se podría producir tan pronto como en mayo, planteando un nuevo obstáculo para el crecimiento.
Las Cámaras de Comercio Británicas (BCC por sus siglas en inglés), que representan firmas que dan trabajo a cerca de uno de cada seis trabajadores del país, reportaron un fuerte crecimiento en el sector manufacturero, pero un débil desempeño en el importante sector de servicios durante los últimos tres meses del 2010.
El economista jefe de BCC David Kern dijo a Reuters que esto se traducirá en un crecimiento de entre el 0,4 y 0,5% durante el cuarto trimestre del 2010, por debajo del 0,7% alcanzado en el tercer trimestre.
La tendencia a la baja se mantendría durante los dos primeros trimestres del 2011, resultando en un crecimiento cercano al 0,2% en cada trimestre, a medida que los empresarios hacen frente a la reducción en la demanda interna tras los recortes de gastos y el alza del IVA.
Frente a este panorama, muchos sectores británicos prometen resistir en las calles. Un heterogéneo grupo de sindicalistas, estudiantes, activistas, blogueros y un puñado de anarquistas y ambientalistas se reunieron días atrás para desarrollar una estrategia de acción contra las medidas de ajuste.
Aunque coinciden en que Gran Bretaña no tiene que reducir el gasto tan rápido como planea y que un sistema impositivo justo sería la mejor alternativa para reducir el déficit, el consenso no parece fácil. Los activistas están divididos en torno a si quieren simplemente moderar la reforma, bloquear los recortes o derribar a la coalición; y quizás a todo el sistema capitalista.
Cameron, como otros líderes europeos, enfrenta meses agitados y de descontento creciente.

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